divendres, 18 de gener de 2019

'Nada de nada / Res de res' - Hanif Kureishi




El dramaturgo, guionista, director de cine y obviamente novelista Hanif Kureishi (Londres, 1954) edita en nuestro país, Nada de nada, su octava novela, desde que empezó con aquel seminal y magnífico El buda de los suburbios en 1990.

Pero a diferencia de aquella, esta está más cercana a sus últimas obras que a sus primeros escritos (Intimidad (Anagrama, 1999) viene a nuestra mente a las primeras de cambio).

Y es lógico. Kureishi tiene más en común con estos maduros  protagonistas que están de vuelta de todo, que de aquellos jóvenes que querían comerse el mundo, sabían lo que querían y lo más importante, cómo conseguirlo.

Si en La última palabra (Anagrama, 2014) una vieja gloria literaria llegaba a Londres desde su India natal para que un joven le escribiera su biografía, aquí la vieja gloria es un cineasta premiado en los grandes festivales de cine europeo, postrado en una silla de ruedas, con una novia veinte años más joven que él que no duda en liarse con el mejor amigo de su amado, pero que mantiene la libido incólume.

Waldo en el papel de cineasta, Zee en el de su novia y Eddie en el de su mejor amigo, ten amigos para esto, conforman un triángulo amoroso que puede venirse abajo en cualquier momento.

Eddie vive literalmente en la mansión de Waldo, supuestamente para ayudarle, los amigos están para eso, y lo hace, sin duda, pero también gracias a todo el dinero que Waldo le presta. En realidad Eddie es crítico de cine. Quién sabe qué pasará cuando este muera y el grifo se cierre. Waldo intenta advertir de ello a su joven esposa, una joven india con dos hijas que conoció y se llevó a Londres tras finalizar un rodaje de una de sus películas en aquel país.

Lo que Zee y Eddie no saben es que Waldo está creando su última obra, la que pondrá el broche de oro a su carrera: documenta todo lo que la pareja hace con la ayuda de Anita, actriz y amiga de Waldo, dispuesta a indagar en el truculento y turbulento pasado de Eddie.

Escatológica, sexualmente desinhibida, pornográfica por momentos, salvaje, con situaciones esperpénticas de las cuales Kureishi sale airoso gracias a si buen hacer, irónica y feroz. Una tragicomedia como la vida misma, una novela negrísima en donde no hay mujeres fatales, ni asesinatos, ni mucho menos detectives, pero que en su fondo es más negra que el primer premio de novela negra de este año.

Waldo está frustrado, resentido, cabreado, odia a la mitad del mundo, a la otra mitad ni le habla, lucha por lo que quiere, el amor de Zee, y disfruta con lo que ama, el cine. Su próxima película no dejará indiferente a nadie. Y tan solo el lector sabrá qué cuenta en ella tras leer esta breve pero magnífica novela.

Una auténtica venganza en toda regla de Waldo a Eddie.

Kureishi sigue siendo un magnífico contador del mundo actual, y aunque él siempre admite que jamás escribirá la definitiva obra contemporánea sobre Inglaterra, sus variaciones son tantas y tan rápidas que es imposible sacar una foto fija en un breve periodo de tiempo, si juntamos cada una de sus novelas podríamos hablar de esa fantástica obra de nuestro tiempo.

Nada de nada es una parte de ese todo.

SALVA G.

Título: Nada de nada / Res de res
Autor: Hanif Kureishi
Traducción: Mauricio Bach / Marta Pera Cucurell
Editorial: Anagrama
Edición: 1ª edición, octubre de 2018
Número de páginas: 179 pp. / 176 pp.
I.S.B.N. 978-84-339-8018-2 / 978-84-339-1564-1

dilluns, 14 de gener de 2019

'Despiértame para verte morir' - Miguel Aguerralde


El 14 de septiembre de 1998, Penny Lane, una niña de 8 años residente en Lullaby Hills, apareció descuartizada en una arboleda que rodea la estación de ferrocarril del pueblo.

El 25 de diciembre del mismo año, Ricardo Santoro es declarado culpable del crimen más atroz cometido nunca en el pueblo.

Marcus Crane, fiscal general y abogado consigue que Santoro pague por lo que hizo. Pero el precio es demasiado alto.

Dos días después de dar por concluido el juicio, Crane abandona la fiscalía, su trabajo como abogado y se retira, además, su mujer se separa de él.        

Un año después del final del juicio, Santoro es ejecutado en la silla eléctrica. Sus últimas palabras antes de freírse no fueron muy tranquilizadoras para Crane: “Algún día arderás conmigo en el infierno”

Ahora hará un año de la ejecución de Ricardo, y Crane es invitado al programa de su exmujer Sara O´Bryan para hablar de su nuevo libro, la historia que hubo tras ese convulso juicio.

Sara presenta un programa de televisión en prime time y siempre acaba machacando a sus invitados. Por supuesto tras dejar su vida en común con Crane tras nueve años de matrimonio, no le dará oportunidad para defenderse de sus ácidas preguntas.      
     
Ahora que se cumple esa maldita efeméride, una ola de crímenes parece cebarse con los allegados de Crane, que día sí día también dice ver a Ricardo por la calle sonriéndole.

También ve cómo este acaba con la vida de sus pocos amigos a través de su propia televisión, como si de un macabro vídeo snuff se tratara.

Crane nunca debió aceptar ese caso Tampoco nunca debió llegar a la obsesión.

La última novela de Miguel Aguerralde (Madrid, 1978) resulta frenética en su inicio, devastadora en su mitad, y sorprendente en su final. Sí, posiblemente estemos ante uno de los mejores libros del pasado año, aunque haya caído en nuestras manos este 2019. Pero hemos disfrutado con su lectura como si lo hubiéramos leído hace un año. Es más, es tal su calidad, en general, no entraremos en pequeños errores puntuales, que si lo leyéramos en cinco o diez años, igualmente acabaría sorprendiéndonos como lo hizo este año Blade Runner que empezamos hace ahora seis días.

El terror que vive Crane cuando visualiza los asesinatos en su televisión, la brutalidad y frialdad con que Aguerralde los cuenta y la tensión que viven todos y cada uno de los protagonistas involucrados, no solo en la encarcelación de Ricardo, sino en su posterior ejecución, nos deja sin respiración durante toda la lectura de la novela.

Despiértame para verte morir es un thriller que haría sonrojar al mismísimo Michael Jackson, y que sin duda su paso al cine sería de Oscar.

Aplaudamos hasta que nos sangren las manos este Despiértame para verte morir y alabemos a su creador,  Miguel Aguerralde, por hacernos sufrir con esas oscuras, retorcidas, macabras y sangrientas visiones. Lo reconozco, desde que la leí, miro con otros ojos a mi televisión apagada todas las noches por si se enciende ella sola y una risa macabra surge enn la oscuridad de mi pequeño pero acogedor piso del Eixample.

SALVA G.

Título: Despiértame para verte morir

Autor: Miguel Aguerralde

Editorial: Cazador de Ratas

Edición: 1ª edición, octubre de 2018

Número de páginas: 252 pp.

I.S.B.N. 978-84-948741-8-5

dijous, 10 de gener de 2019

Naturaleza hostil - Arnaldur Indridasson


El detective Erlendur Sveinsson, de la policía de Reikiavik, está de vacaciones en la zona donde pasó parte de su niñez en una pequeña población de los fiordos. Como casi todo el mundo, guarda buenos y malos recuerdos de aquella etapa, aunque entre los malos hay uno especial, uno que no es fácil dejar atrás. La desaparición de su hermano pequeño, al que Erlendur perdió de la mano durante una tormenta. No es la única desaparición que se dio en aquella zona, pues durante la II Guerra Mundial se produjo la de Matthildur, la esposa de un pescador del pueblo, también durante una tormenta en la que, además, murieron varios miembros de una expedición del ejército británico.

No se asusten, a pesar de que pueda parecerlo por lo que he escrito en el párrafo anterior, esta no es la enésima novela sobre un psicópata que se dedica a secuestrar y torturar a sus vecinos.
Lo que aquí ocurre es que el bueno de Erlendur, a quien ya muchos conocerán pues esta es la decimoprimera novela de la serie, no puede dejar de investigar ni estando de vacaciones. Algo extraño pasa con esta serie, pues el desbarajuste que hay con ella en su traducción al castellano es digno de investigación por parte del propio Erlendur. De hecho, si no me equivoco, los primeros títulos no están aún traducidos, y esta Naturaleza hostil que ha aparecido en 2018 por estas latitudes fue escrita en 2010.

Pero volvamos al asunto que nos interesa. La novela en sí.

Como decía, Erlendur vuelve al pueblo donde pasó su niñez. En lugar de ir a un hotel, decide alojarse en la casa donde vivió con sus padres y su hermano Beggi. Algo bastante normal, si no fuese porque la casa está en ruinas. Duerme en un saco de dormir en una habitación en la que una pared medio derruida le protege del viento –a pesar de no ser invierno, el relente por las noches debe ser considerable en Islandia-, compra comida preparada en el pueblo y se alumbra y calienta con una lámpara de gas. Como vacaciones la verdad es que parecen poco apetecibles, pero ese es el modo que el inspector decide afrontar ese recuerdo que le tortura de forma recurrente. Para cerrar página deberá encontrar los restos de su hermano, si es que murió durante la tormenta, algo que parece seguro. Y para ello deberá investigar. Como una cosa lleva a la otra, se topará también con la desaparición en parecidas circunstancias de Matthildur. Y claro, curioso como es nuestro detective –el oficio lleva a ello-, se meterá también a averiguar qué fue lo que le pasó a la mujer. Que no quieres arroz, pues toma dos tazas.

Erlendur Sveinsson es el protagonista absoluto de la novela e Indridasson nos lo deja claro haciendo que acompañemos al detective durante sus indagaciones en todo momento. Así, seremos testigos de excepción de los altibajos por los que pasa, de sus emociones, sus sentimientos. Pero también de las reacciones de los implicados en las desapariciones, de modo que podemos observar cada una de ellas y ser conscientes de las diferentes formas en que cada persona afronta la tragedia. De este modo, el aspecto humano se revela más importante que la propia investigación criminal. Este es, quizá, el aspecto más destacable de la historia, pues la realidad es que la novela no aporta nada que no hayamos visto antes en el noir nórdico. Islandés, en este caso. Mal tiempo, nieve, mar embravecido, aterradoras tormentas, más nieve, ambientes opresivos, testigos con pocas ganas de hablar… Nadie puede sentirse engañado. Cuando uno se mete con una novela escrita alrededor del paralelo 60 –e Islandia está bastante más arriba-, ya sabe lo que se va a encontrar. El tiempo transcurrido hace que no existan pruebas de lo que ocurrió realmente, de modo que la investigación de Erlendur se basa en ir de un lado para otro en función de lo que le cuentan los testigos, casi todos ya de edad avanzada; esos testigos que, decía, en ocasiones tienen muy pocas ganas de hablar y menos aún de recordar.

Aunque este aspecto de la trama interesará a muchos lectores, también puede echar para atrás a otros. Sería un error, porque Indridasson lo maneja con soltura. Los únicos momentos en que nos despegamos de Erlendur son flashbacks en los que asistimos a los acontecimientos antiguos como si estuviesen ocurriendo en este momento, en una acertada decisión que hace que el lector no perciba en ningún momento esa sensación tan poco agradable de que le están contando la película. El ritmo ágil y una extensión adecuada en la que no sobra ni falta nada hacen que cualquier aficionado al género, más aún si lo es a los autores más septentrionales, disfruten de Naturaleza hostil.

Alberto Pasamontes

Naturaleza hostil
Arnaldur Indridasson
RBA
2018
Número de páginas: 304
ISBN: 97884905691108
Traductor: Fabio Teixidó Benedí