dijous, 19 de setembre de 2019

'El juramento de Whitechapel' - Javier Abasolo


No vamos a presentar aquí a Javier Abasolo. Cualquier aficionado al género que se precie lo tiene a él y a Goiko, su personaje más reconocible, en el radar desde hace mucho tiempo, así que ponerme a hablar ahora de sus dotes sería tan absurdo como vender neveras en el polo. Otra cosa es hablar de El juramento de Whitechapel (Erein, 2019), la novela que hoy nos ocupa, que sí merece unas cuantas líneas por la apuesta arriesgada que supone, con la que Abasolo se sale de su zona de confort.

Apuesta ganadora, por cierto, para felicidad de todo aquel que disfrute de la buena literatura, no ya negra, sino así, en general.

Decía que la apuesta es arriesgada. ¿Otra novela sobre Jack el Destripador? Pues sí, ya ve usted. ¿Pero no se ha escrito y/o filmado ya todo sobre ese asunto? Pues verá usted, parece que no. Deje que le cuente el argumento, deje.

Tras dejar los estudios, el joven Sabino Arana (sí, el mismo, el fundador del PNV, más adelante hablo sobre este aspecto) viaja a Londres para aprender el idioma y tomar contacto con el mundo de los negocios bajo la tutela de Peter Kingsfield, viejo socio y amigo de su padre, respetado empresario y miembro de la cámara de los Lores. Su llegada coincidirá con la macabra aparición de la primera víctima de Jack el Destripador. Charles, el inteligente y decidido hijo de Lord Kingsfield, en compañía del joven Sabino, tratarán de averiguar qué se esconde detrás de los pavorosos crímenes.

Nos encontramos así al padre del nacionalismo vasco convertido en una suerte de Doctor Watson. No es solo él quien se encuentra en una posición que ya conocemos de otras obras anteriores. Hay, además, un sacerdote que, días antes de ser fusilado por las tropas franquistas, hace las veces de narrador del mismo modo que Adso de Melk lo hace en El nombre de la rosa (aunque este último era conocedor directo de los hechos) y que traslada al lector la historia que él, a su vez, recibió de Sabino en su lecho de muerte. El papel que ejercía el médico en las novelas de Conan Doyle, Abasolo lo divide en dos personajes distintos con una habilidad que ya quisiera uno para sí mismo.

Javier Abasolo mezcla personajes ficticios y reales para construir una teoría sólida, tan buena como cualquier otra, sobre quién fue Jack el Destripador y cuáles los motivos que le llevaron a cometer los crímenes. El tono de la novela es marcadamente victoriano, otro riesgo añadido a esa apuesta que, de nuevo, constituye un gran acierto, pues la historia por todos conocida, el Londres insalubre de la época, los personajes, pertenecientes unos a la alta burguesía y otros exponentes de lo más infame de la sociedad, necesitan ese estilo. Cualquier otro sonaría impostado, si no directamente ridículo. No está al alcance de todo el mundo escribir en ese registro, pero Abasolo lo hace con una soltura que firmarían gustosamente Charles Dickens o Conan Doyle y así lo percibe el lector a lo largo de toda la novela, sin altibajos ni disonancias. Esa bajada a la entrada del infierno que supone adentrarse en el barrio de Whitechapel, exponerse a sus peligros, tratar con sus habitantes, conocer sus necesidades y miedos y enfrentarse a ellos en ocasiones, forjarán la personalidad aún inexperta y algo timorata de Sabino Arana mientras poco a poco va entrando en su cabeza la idea que le llevó a fundar, años después, el Partido Nacionalista Vasco.

Quizás Sabino Arana, que no despierta muchas simpatías fuera de Euskadi, las cosas como son, eche para atrás a algunos lectores. Quizás Abasolo, por ponerle algún pero, incida en alguna ocasión más de lo estrictamente necesario en mostrarnos ese germen nacionalista que incuba Arana, que parece simpatizar con todo movimiento separatista, más o menos fundado, más o menos popular. Pero eso es algo subjetivo, y no debería influir a la hora de decantarse o no por esta estupenda novela que es El juramento de Whitechapel.

Háganme caso y vayan a hacerse con su ejemplar. Se verán transportados a otro tiempo en el que la literatura era mucho más de lo que es hoy.

Alberto Pasamontes

El juramento de Whitechapel
Javier Abasolo
Páginas: 432
Fecha de publicación: 16-05-2019
ISBN: 978-84-9109-461-6
Erein Editorial

dilluns, 16 de setembre de 2019

'El río de la música. Del jazz y blues al rock' - Miquel Jurado


La nueva obra del periodista musical Miquel Jurado (Barcelona, 1951) contiene un título tan explícito que resulta casi imposible explicar su contenido habiendo visto dicho título. Y más si lo escribimos al completo: El río de la música. Del jazz y blues al rock. Desde Memphis a Nueva Orleans.
Jurado se embarca en un viaje a lo largo no a través del río Misisipi, para encontrar el nacimiento no solo del Jazz, sino del Blues y el Rock y a todos aquellos músicos que o bien fueron los precursores de dichos sonidos o bien fueron sus cabezas más visibles, ergo, más famosas. Nadie duda de que Elvis es el Rey del Rock, pero nada fue el primer artista en grabar un rock and roll.
Pero no contento con eso, Jurado nos propone un auténtico viaje a los lugares exactos donde tuvieron lugar esos acontecimientos, desde el archiconocido Graceland, parada obligada en cualquier viaje a Memphis, hasta la transitada, casi dieciocho millones de visitantes al año, Bourbon Street en Nueva Orleans, que como descubrimos en el libro, nada tiene que ver con el famoso whisky y sí mucho con tal vez más conocida cada de los Borbones. Entre una y otra hacemos parada y fonda en Tupelo, enclave que vio el nacimiento de Elvis, Clarksdale, con su famoso cruce de caminos donde el mismísimo Diablo pactó con Robert Johnson, Indinalo, para una visita al B.B. King Museum, antes Jurado había estado en el B.B. King Blues Club en Nashville, o en el Ryman Auditorium, por poner unos claros ejemplos.
Jurado viaja en coche, duerme en hoteles baratos, que sí o sí le ofrecen un hielo que nunca usa, desayuna platos típicos junto a café espantoso, en definitiva, allí donde va se empapa de las costumbres locales, además de tomar notas sin descanso para luego plasmarlas en el libro que tenemos entre mano.
Algo que como él mismo indica en la introducción del mismo no es fruto de un único viaje, sino de varios, una completa experiencia transcrita en una única historia para que su lectura resulte más amena y damos fe de que así es.
Su lectura no solo resulta más que interesante, sino que nos descubre lugares, olores, músicas, colores y sabores de sitios a los cuales solo podemos soñar ir.
Sinceramente su lectura me satisfizo como si de unas vacaciones se tratara, ya que con él viajé por una parte del sur de los Estados Unidos en donde, como melómano que soy, la música tiene mucho que decir.
Quince días recorriendo la rivera del Misisipi por los estados de Tennesse, Arkansas, Luisiana y como no, Misisipi, visitando sus capitales, sus ciudades, pero también pequeños pueblos que guardan secretos musicales más que interesantes.
Sinceramente, espero un nuevo tomo de la colección en donde el autor visite ciudades como Seattle, allí nació también un nuevo sonido musical llamado Grunge, San Francisco y su área de la bahía, aun viendo como cientos de grupos nacían en ella también fue la cuna de un nuevo sonido, el thrash metal, Palm Desert y su hipnótico sonido Stoner, y por supuesto el sur de California, cuna del sonido más veraniego que existe, la música Surf.
Sí, creemos que Jurado bien podría seguir viajando Ad eternum escribiendo libros sobre esos lugares tan preciados para el nacimiento de todas esas músicas que alegran nuestro día a día, igual que El río de la música. Del jazz y blues al rock nos alegró la primera semana de vacaciones.
Una peculiar forma de viajar sin tener que sufrir los retrasos de las aerolíneas ni el engorro de perder las maletas pero sin duda más educativa y sorprendente.
SALVA G.
Título: El río de la música. Del jazz y blues al rock
Autor: Miquel Jurado
Editorial: MA NON TROPPO
Edición: 1ª edición 2019
Número de páginas: 318 pp.
I.S.B.N. 978-84-120048-6-1

dimarts, 10 de setembre de 2019

'Rialto, 11' - Belén Rubiano


Belén Rubiano (Sevilla, 1970) fue monaguillo antes que cura, o lo que es lo mismo, lectora compulsiva y librera antes que escritora profesional. Así que sabe de lo que habla. Y más cuando lo hace explicando sus propias vivencias personales.

Corría el año 1997 cuando Rubiano tuvo la osadía de abrir una librería. La ciudad elegida, la suya, Sevilla, la dirección exacta, plaza Padre Jerónimo de Córdoba, 11. Aunque como muy bien dice la propia autora en la primera página de su libro: no preguntéis a un sevillano por esa dirección, pues a menos que viva al lado os dirá que, aunque le suena mucho, no la ubica.

La plaza se conoce con el nombre de Rialto. Allí hubo un antiguo cine con ese nombre.

Cinco años después de aquel atrevimiento, la librería Rialto, al igual que el cine de mismo nombre con el que se conoce a la plaza, acabó cerrando.

Rialto, 11 es una novela de no ficción, aunque muchas de sus anécdotas puedan parecer ficticias. Sus 238 páginas resultan escasas, seguro que en esos cinco años en los que Rialto estuvo abierta ocurrieron muchas más historias que Belén no cuenta, pero que bien podría hacer en un segundo volumen.

Aunque la historia resulta triste, cerrar un negocio por mucho sueño personal que resulte ser, no deja de ser un descalabro económico, y todos sabemos que algo así puede acabar con tus huesos en la calle, literalmente, resulta ser, gracias a la prosa desenfadada de Rubiano, una historia divertida, agradable, desenfadada, y para nada llena de rencor.

Tal vez visto desde un ángulo llano, podría llegar a parecer una escrito elitista, con ligeros toques snobs (su animadversión a Los pilares de la tierra lo parece) pero gracias a que esas vivencias resultan a la larga y a la corta, deliciosas, y que casi todos sus momentos son delirantes, la novela acaba llegándonos a lo más profundo de nuestro corazón.

Alguien que ama los libros no puede hablar mal de ellos, ocurra lo que ocurra y sople el viento por donde sople.

Así Belén no tiene ni una mala palabra para sus clientes, por muy raros o excéntricos que resulten, tanto ellos, como sus demandas (la mejor sin duda la pérdida de virginidad), ni para las editoriales, sean estas lo poderosas que sea (sin duda la anécdota sobre el señor Lara, creador de Planeta se lleva la palma del libro)

Sin duda todas esas pequeñas anécdotas que conforman la historia resultan extrapolables a por ejemplo, una tienda de discos. Y tal vez sea esa la mayor razón por la que disfruté tanto con Rialto, 11: veía que todas y cada una de las anécdotas de Rubiano habían ocurrido en las tiendas de discos de mis amigos aquí en Barcelona, incluyendo todas aquellas que tuvieron que cerrar tras el desembarco de las grandes cadenas, primero Virgin, luego FNAC.

Y ni esos fieles clientes que defendíamos a capa y espada nuestras pequeñas tiendas de discos de barrio ante cualquiera que intentara convencernos para cambiarlas, consiguieron que acabaran cerrando (un pequeño recuerdo para Hi-Hat y su alma máter Miguel, allí pasé mis mejores tardes hablando de música con auténticos expertos y allí nacieron varias amistades que aún conservo a día de hoy, todo ello a finales de los ochenta principio de los noventa)

Sin duda a todos aquellos que aman la lectura, por el mero placer de leer, como un servidor, Rialto, 11 les emocionará, pero también les cabreará, cuando algo se hace con y por amor, debería durar eternamente, pero todos sabemos que a cualquier cosa le llega su fin. Rubiano cuenta el auge y la caída de no solo una librería de barrio, si no de un sueño, de una aventura, y lo hace con tanto amor, que acaba enamorándonos a nosotros también. Nuevamente debo hablar en un término musical, es como aquel que te habla de un grupo con tanta pasión que al final acaba contagiándote ese amor por la banda. Ramón Gener sería un buen ejemplo de esto. Tras dejar el canto pasó a divulgador musical, y lo hace con tanta pasión que nos enamora.

Justo hace unas horas que acabé el visionado de La sociedad literaria del pastel de piel de patata de Guernsey, la película basada en la novela de mismo nombre, y durante todo su metraje me pregunté cómo sería Rialto, 11 en celuloide. I admirada Isabel Coixet bien podría hacerse cargo de su dirección, podría resultar como una continuación a La Librería.

Rialto, 11 es todo un canto de amor, aunque resulte ser finalmente un canto de cisne, tanto a los libros como a la forma en que estos llegan a nuestras manos.

SALVA G.

Título: Rialto, 11
Autor: Belén Rubiano
Editorial: Libros del Asteroide
Edición: 1ª edición, abril de 2019
Número de páginas: 238 pp.
I.S.B.N. 978-84-17007-75-1