dilluns, 12 de novembre de 2018

'Francine se desarregla' - Francine Oomen


Menopausia: f. Cese natural y permanente de la menstruación.
La definición por parte de RAE es clara, pero el tiempo que transcurre desde los primeros síntomas hasta su desaparición total, es un periodo oscuro, complejo y confuso.

Francine Oomen (Laren, Paises Bajos, 1960) lo sabe bien. Hasta sus 52 años fue madre, hija, amante, exitosa autora de libros infantiles y hábil malabarista (cuando leáis el ¿libro? ¿comic? ¿novela gráfica? lo entenderéis), aguantaba todos sus platos en el aire sin problemas, hasta que uno a uno empezaron a caerse, y con ellos toda su vida. Solo tenía una opción: dejarlo todo; parar; apearse del mundo y que este siguiera girando sin ella; declararse en barbecho. Cuando la tierra está agotada el agricultor la deja descansar un año, así puede recuperarse, abonándolo para nutrirla y que vuelva a dar sus frutos.

Eso tuvo que hacer la autora. Pero no llegó ahí hasta la página 139. Antes tuvo que pasar por los sudores, nocturnos y diurnos, por su inseguridad, sentirse desorientada, tensa, malhumorada, angustiada, furiosa (consigo misma), aterrada…la lapidaría y críptica frase que abre el libro es al pilar donde se sostiene toda la novela. Dice Francine: “tenía 52 años y no me hacía ninguna gracia ser yo misma”.

Francine se desarregla, como bien dice el subtítulo del libro, “es una memoria gráfica, sin complejos, sobre un tema tabú: la menopausia”, a lo que añadimos, tratado con un humor inteligente, a veces ácido, otras tierno, donde la autora abre su corazón sin dejar nada dentro de él (la marcha y pérdida de su pareja, la muerte de su madre, el bloqueo como escritora…) saliendo airosa de todos y cada uno de los problemas que aparecen por ese cambio hormonal tan brusco.

Resulta intrigante que algo tan molesto y detestado por la mujeres como es la menstruación, que están deseosas de perder, sinceramente es un engorro para ellas, cuando lo hace su resultado pueda ser en ocasiones peor y más indeseable.

Esos cambios bruscos en el cuerpo hacen que este se vuelva loco. Que los ingleses le llamen The Change deja claro lo que realmente es.

Arpía, no es ni la tía ni la casera de Francine, es mucho peor: vive en su cabeza y con ella sus dos fieles aliadas: las hermanas Murga y Pelma. No son una compañía agradable, al contrario, Arpía tiene sus reglas y todas ellas ayudan bien poco en esta situación, y las hermanas no paran de gritarle al oído: ¡TIENES QUE!, un trío que en vez de ayudar solo hacen que amargar la vida.

Oomen ha escrito un manual sobre lo que es pasar la menopausia, desenfadado, con unas ilustraciones minimalistas, de trazo rápido, sencillas, pero altamente comunicativa, pero también tienen su parte oscura, donde sin duda el nacimiento de Arpía en la mente de la autora es su máxima expresión, cruel, desgarradora y veraz. Sí, Francine se desarregla es la memoria de un tiempo que provocó múltiples cambios en la autora, pero que cuenta con un final feliz: sobrevivió a todos ellos. Además encontramos en él unas recetas riquísimas: galletas de avena, tarta de moras, mermelada de moras y hasta licor de moras.

Ah! y una última cosa, si eres hombre, como yo, y rondas la cincuentena, como yo, una advertencia, nosotros como género, tampoco nos escapamos de la temida “transición”. En nuestro caso se llama climaterium virile, en nuestro idioma: andropausia o penopausia, y son también cambios hormonales. La hormona que disminuye su producción en nuestro cuerpo es la testosterona y viene acompañada de nerviosismo, falta de energía, apatía, sofocos, sudoración, menor rendimiento, depresión, alteraciones del sueño, pérdida de músculo, mala memoria, anemia, osteoporosis, tetas y reducción de la libido, con disfunción eréctil y aparición de barriga.

Piensa que la menopausia es una fase de tu desarrollo.

SALVA G.

Título: Francine se desarregla
Autora: Francine Oomen
Traducción: Marta Arguilé Bernal
Editorial: Ediciones B
Edición: 1ª edición, marzo de 2018
Número de páginas: 240 pp.
I.S.B.N. 978-84-666-6284-0

dilluns, 5 de novembre de 2018

'Morder la manzana / Mossegar la poma' - Leticia Dolera


Morder la manzana, la obra de Leticia Dolera (Barcelona) directora de cine, guionista y actriz, está cosechando un éxito desmesurado. En nuestras manos tenemos la cuarta edición de su libro (¡impresa el mismo mes que la primera!) y desde aquí intentaremos averiguar y explicar la razón de ese éxito.

¿Qué hace que un libro guste? Sin duda que se ameno, entretenido, de fácil lectura, que no presente muchas complicaciones estructurales, que lo que cuenta nos llegue, y más importante, que su prosa sea sencilla, de rápida comprensión y dicharachera, como si estuvieras en un bar charlando amigablemente con un amigo y/o amiga. Y Morder la manzana tiene todos esos ingredientes y más. También puede ayudar que la autora sea joven (sin duda a mi lado lo es, por mucho que ella misma haya tenido que mentir sobre su edad para intentar conseguir un papel en una película, increíble pero cierto), que sea una mujer de éxito hecha a sí misma, y que su libro trate un tema tan de moda: el feminismo.

Personalmente caí rendido a sus pies tras el visionado de su película Requisitos para ser una persona normal (2015), anteriormente la había visto en Al otro lado de la camaSpanish movie Semen, una historia de amor, pero debo admitir que su paso por ellas no lo recuerdo. De su trabajo en televisión no hablo, nunca vi ninguna de las series en las que actuó, ni en otras muchas más series que no actuó, estoy en contra de las series televisivas, mi religión me lo impide, es un problema que aún no superé, así que solo conozco su maravillosa película y el excelente video clip que rodó para Loquillo, así que quise leer su creo, primer libro.

Debo admitir que me divirtió y me aterrorizó a partes iguales, pero también sentí vergüenza por mi condición de hombre, por mucho que yo ande en las antípodas de todos esos hombres de los que habla Dolera.

Esos hombres deben cumplir algunos de estos rasgos:

-Ser fuertes (siempre fui el más débil en E.G.B., sí, yo también hice E.G.B. y por ello todas las niñas querían echar pulsos conmigo, tenían la victoria asegurada, ¿me negué? No, aunque perdiera tanto me daba y por supuesto, siempre odié la violencia)
-Ser valientes ( Dios mío, si a día de hoy sigo sin ver películas de miedo por eso, por el miedo que paso viéndolas y el insomnio que me producen, además duermo tapado hasta la cabeza por si bajo mi cama aún viven monstruos)
-Ser asertivos (madre mía, si mi mujer dice que soy una veleta, en cinco minutos soy capaz de cambiar diez veces entre el sí o el no)
-No hablar de sentimientos (es de lo primero que hablo, me siento así, me siento asá..)
- No dejarse llevar por los sentimientos (maldita sea si cada vez que voy a un concierto de uno de mis artistas favoritos, aquellos con los que crecí, acabo llorando porque mis sentimientos afloran, presiento que en diciembre cuando vea de nuevo a Tequila me volverá a ocurrir).
Pues sí, soy un calzonazos en toda regla. Y orgulloso de ello.
Creo que no soy una excepción, al contrario, deben existir multitud de hombres como yo, pero no tenemos proyección, solo los malos aparecen en prensa, así que no todos los hombres somos iguales, aunque sí que el fallido sistema trata a las mujeres igual, desde un punto de vista machista y eso es lo que deberíamos arreglar.

Dolera intenta con su libro poner remedio a ese problema que como una epidemia se propaga día tras día (el último grupo en hacerlo han sido las “fisios” que narran cómo sus pacientes se desnudan, les tocan, les faltan al respeto o les acosan, tan solo por el hecho de ser mujeres, parece mentira que un trabajo tan necesario -llevo más de 25 años dándome masajes y nunca tuve ningún tipo de problema- se haya sexualizado tanto y se haya convertido en un mito erótico cuando no deja de ser un tratamiento para la salud) con dosis de humor pero siempre con una rabia contenida y es que ser mujer en este mundo cuesta el doble que ser hombre.

Experiencias propias, historias ajenas, pensamientos propios, citas de personajes famosos (las de PlatónNietzsche y Molière son para sonrojar al más pintado), un repaso a la historia del feminismo, ataques al machismo y al patriarcado y descubrimientos de nuevos vocablos como son sororidad, adrocentrismo y coitocentrismo, todo eso y más es Morder la manzana la obra de Leticia Dolera que empuja a las mujeres del nuevo siglo a apoderarse de su vida y su destino, de su cuerpo y de su mente.

Solo existe una forma de acabar con el machismo y es teniendo RESPETO. Por cierto, el único ¿consejo? que me dio mi madre el día de mi boda, y llevo 20 años casado.

SALVA G.

Título: Morder la manzana / Mossegar la poma
Autora: Leticia Dolera
Traducción al catalán: Núria Parés Sellarés
Editorial: Planeta / Columna Edicions
Edición: 1ª edición, marzo de 2018 / septiembre de 2018
Número de páginas: 286 pp. / 288 pp.
I.S.B.N. 978-84-08-18262-7 / 978-84-664-2453-0

dimarts, 30 d’octubre de 2018

'Tres hiverns a Londres' - Fúlvia Nicolàs


El St Olave’s Hospital se construyó entre 1873 y 1875. Durante la Segunda Guerra Mundial, cinco bombas destruyeron gran parte del complejo hospitalario. El centro fue pasando progresivamente  de 687 camas a 515 para posteriormente acabar con 315. En él nació Sir Michael Caine en 1933. Pero ahora estamos en 1954. El hospital tiene déficit de personal sanitario. Debido a ello y al a dificultad de encontrar en Inglaterra enfermeras, se lanza una campaña para conseguir enfermeras  extranjeras.  Unas 14 nacionalidades respondieron a la llamada. El hospital se convirtió en las Naciones Unidas de las enfermeras: alemanas, italianas, jamaicanas y por supuesto españolas. De ellas salieron unas pocas de Cataluña. Durante años ejercieron la profesión en un país que no era el suyo en una época, año 1955, en la que España estaba bajo el yugo del dictador. Allí esas jóvenes aprendieron un idioma, abrieron sus ojos a un nuevo mundo, vivieron historias inolvidables y levaron como pudieron la lejanía del hogar materno.

Anna Belaure Vidal es una de esas enfermeras que emigró a la fría, gris y húmeda Londres en 1955 para pasar allí tres duros inviernos, los que hace referencia el ´titulo de la novela,  que se le marcarían a fuego en su piel.

Tres hiverns a Londres, la nueva novela de Fúlvia Nicolàs (Barcelona, 1964) retrata no solo la peq1ueña pero importante historia en la vida de Anna, si no que homenajea a todas aquellas enfermeras que en un momento u otro trabajaron en el St Olave’s Hospital en particular y en cualquier otro hospital en general como fue la propia madre de la escritora.

Nicolàs comienza su relato cuando Anna recibe una carta en su casa de Barcelona en noviembre de 1960. No quiere abrirla. Lo pasado pasado está. Sabe de dónde viene y sinceramente, no quiere volver. Al menos por ahora, cinco años después de haber llegado.

La novela, compuesta por dos partes bien diferenciadas, la primera ocurre en Londres, la segunda en Barcelona, narra las vivencias de Anna en ambas ciudades, pero sobretodo cuenta no solo la historia de su primer gran amor, Bjorn, debemos tener en cuenta que todo libro es una historia de amor, un noruego que conoce en Londres, casualidades de la vida el nombre de su hospital lo coge del santo patrón noruego, San Olaf, si no lo fácil que resulta modificar nuestro futuro con un pequeño acto en nuestro presente.

Para Anna es dejar esa carta recibida en stand by por temor a encontrarse dentro algo de su absoluto desagrado. Un posterior incendio en casa de sus padres en 1962 le hará pensar que esa carta se quemó y que nada se puede hacer para encontrarla, pero tras la muerte de su madre, esa misiva sale de nuevo a  la luz en julio de 2007.

Tres hiverns a Londres habla, sí, del Amor, así, en mayúscula, relacionado con los buenos tiempos vividos, en el caso de la protagonista de la novela en esos tres inviernos en Londres, junto al hombre que bien podría haber sido el compañero de su vida, pero ya se sabe, el amor lo puede todo y nunca es tarde si la dicha es buena, pero también de la familia, de los padres de Anna, de sus hermanas, de su hermano, sus tíos, sus abuelos, y ya se sabe, las familias nunca fueron un terreno plácido.

Para quien se lo pregunte, el St Olave´s Hospital cerró sus puertas definitivamente en 1985, y a día de hoy sus terrenos son una urbanización denominada Ann Moss Way, pero gracias a Fúlvia Nicolàs y su Tres hiverns a Londres podemos conocer la historia de las personas que le dieron vida en un punto de su vida.

 Interesante y formativo.

SALVA G.

Título: Tres hiverns a Londres
Autora: Fúlvia Nicolàs
Editorial: Rosa Del Vents
Edición: 1ª edición, octubre de 2018
Número de páginas: 215 pp.
I.S.B.N. 978-84-16930-83-8