dilluns, 10 de juny de 2013

'Daniela Astor y la caja negra' - Marta Sanz


La liberación de la mujer en España comenzó durante la transición,  cuando éstas comenzaron a “destaparse” ya fuera en revistas, televisión u obras de teatro. ¿Fue un precio muy alto para conseguir esa ansiada libertad? A día de hoy, con la violencia de género, el derecho a decidir sobre el aborto o la diferencia de salario entre hombres y mujeres, ¿podríamos afirmar que aquella libertad se consiguió? ¿Fue el desnudo un acto liberador o un objeto más para su consumo? Sin miedo a equivocarnos en nuestra afirmación, podríamos decir que aquellas primeras mujeres erraron en sus actos y convirtieron sus desnudos en una carga para ellas.

                Desde el famoso pecho de Susana Estrada al recordado y añorado alcalde Tierno Galván, hasta el no menos famoso felpudo de María José Cantudo en La trastienda, primer desnudo integral en el cine español, o la pérdida de la inocencia de Pepa Flores en la portada de Interviú enterrando a Marisol.  Sin olvidar a otras menos conocidas pero igual de importantes como Blanquita Estrada, Sandra Mozarowsky, Patricia Adriani, Helga Liné, Isabel Pisano o Adriana Vega. Por supuesto Nadiuska y Victoria Vera también aparecen en el texto. Todas ellas musas de la transición, reinas del destape, pero también mujeres fuertes, con convicciones y valores propios.

                “Daniela Astor y la caja negra”, la última novela de Marta Sanz (Madrid, 1967) recuerda a todas aquellas mujeres, retratando aquella época, la España de 1975 a 1984, año éste en que la pornografía se legaliza y el destapa se pierde, un modelo de mujeres a seguir por todas las adolescentes del momento, como Catalina H. Griñán, protagonista absoluta de la novela que con sus cincuenta años contados a través de una niña de doce, ella misma en aquella tierna edad, se convierte junto con su amiga Angélica Bagur (¿pensó en Carlos Saura, Sanz al ponerle este nombre a su coprotagonista?) en dos mujeres poderosas, distantes, seguras de sí misma, tanto como para cambiarse los nombres por los de Daniela Astor la primera y Gloria Adriano la segunda y jugar en “la leonera” la habitación de la primera de ellas, a juegos de adultos.

                Junto a los recuerdos de Catalina/Daniela, su personal caja negra, encontramos un falso documental explicativo de aquel tiempo pasado, que acaba incluso con la aparición de Bárbara Rey en un programa real de televisión.

                Catalina realiza un documental sobre las antiguas diosas del destape, cuarenta años después de su explosión en España, y su visión es muy diferente de cuando éste ocurrió, que al fin y al cabo es lo que explica la Catalina de doce años.

                Con el paso del tiempo las cosas pueden verse de diferente forma aunque también podemos llegar a entender todo aquello que no comprendimos en su momento. Catalina no solo evoca el entorno de su época, si no que recuerda también todo lo que aconteció en su vida personal a la edad de doce años.

                Interesante acercamiento a una época concreta de este maltrecho país, un momento importante y liberador de la mujer, lleno de feminidad, que no feminismo, aunque tiene cierto punto de visión feminista en algunos momentos, que no suena a panfleto, por mucho que reivindique muchos de los derechos de la mujer.

                SALVA G.

Título: Daniela Astor y la caja negra
Autor: Marta Sanz
Editorial: Anagrama. Narrativas hispánicas
Edición: 1ª edición, mayo de 2013
Número de páginas: 268 pp.
I.S.B.N 978-84-339-9762-3

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