dilluns, 3 de desembre de 2018

'Un día casi perfecto' - Mareike Krügel



Un día casi perfecto, la cuarta novela de Mareike Krügel (Kiel, 1977), resulta a la postre una novela perfecta, con un final imaginativo, en toda la expresión de la palabra.

 Kat es madre de dos niños: Alex, un adolescente que cada día la necesita menos y Helli, una niña de once años que cada día la necesita más. Tal vez no dependa la niña tanto de la madre como ella cree, pero lo que sí está claro es que la madre depende de los actos de la hija en todo momento y cada día del año. Diagnosticada con TDAH no puede estar sola ni un minuto, ni siquiera cuando está en el colegio. No para. Costas es su marido. Ahora trabaja en Berlín y solo ejerce de padre y marido los fines de semana. Excepto este: una comida de empresa programada para este viernes le retiene en la capital alemana.

Kat se queda en casa elaborando listas de todas las cosas que tiene que hacer, muy practicas en todo caso, sobre todo a ciertas edades cuando la memoria ya nos juega malas pasadas, si no quieres olvidar las cosas es ideal apuntarlas, además de listas de todo tipo, gusto y color, como pueden ser:

- Piezas musicales que me ponen la piel de gallina

- Temas que me impiden conciliar el sueño

- Temas que no lo hacen y deberían hacerlo

- Cosas buenas que hice hoy

- Bebidas cuyo consumo me siente bien

-  El tema del Algo y el mundo exterior


Este último tema el más importante de todos.

Hace unos días le detectaron un bultito en un pecho, ese Algo que tanto teme y que de pronto hace que no deje de interrogarse acerca de cuál será su legado si finalmente resulta fatal.

Y todo ello en un único día, ese día casi perfecto que reza el título del libro.   

La novela respira ese aire de película de acción en donde todo debe resolverse en un único día y en la cual somos testigos vía pequeños flashbacks de la historia pretérita de los protagonistas.

Krügel consigue con sus palabras mantenernos en vilo en todo momento, ya sea con los problemas de Helli, con el problema dactilar de sus vecinos Theo y Heinz, con las historias de Alex y su novia, una Barbie en toda regla, o con los quebraderos de cabeza que le suponen la visita de Kilian, quien sin quererlo ni saberlo le hace redactar una lista de: Lo que debo hacer hoy antes de que llegue Kilian.

 Kilian, un viejo compañero de universidad y de piso en aquella época, ahora rondan la cuarentena, que viene de visita a pasar unos días, músico de profesión, aunque solo gane bollos con sus interpretaciones que estuvo enamorado de Kat en secreto y que con su visita hace que su remanso de paz se tambalee.

Un día casi perfecto acaba siendo el diario del día a día de cualquier mujer de este mundo, que debe preocuparse más por el bienestar del resto que del suyo propio, y que debe anteponer su propia felicidad a la de los demás. Sí, resulta toda una bofetada en la cara, por mucho que venga envuelta en papel de celofán.

Un día casi perfecto es una novela profunda, tanto en sentimientos como en historia, no olvidemos, y tengamos en cuenta, que el cáncer de mama es el más frecuente entre las mujeres, aunque cada vez más sube el de pulmón, y aunque hoy día el 85% de los casos manifiestan un índice de supervivencia, cada año se detectan en España más de 25.000 casos; conmovedora, ese final le hace saltar las lágrimas al más duro del lugar, divertida y por ende entretenida y que pone de manifiesto lo duro que es ser mujer en un El Mundo, un ente masculino que las oprime.

SALVA G.

Título: Un día casi perfecto
Autora: Mareike Krügel
Traducción: Irene Saslavsky
Editorial: Penguin Random House
Edición: 1ª edición, octubre de 2018
Número de páginas: 284 pp.
I.S.B.N. 978-84-666-6435-6

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