dimarts, 9 de juny del 2026

«Cuando un mundo viejo empieza a flaquear y surgen las primeras bocanadas de un mundo nuevo, todo se vuelve fascinante» - Entrevista a Salvador Perpiñá, autor de 'El prisionero de la Planta 15'

Foto:Paloma-Masso-Guijarro

Salvador Perpiñá acaba de publicar El prisionero de la Planta 15, una novela que mezcla thriller, memoria histórica y búsqueda personal en el Madrid de 1966. Con el imponente Edificio España como escenario principal, el autor construye una historia protagonizada por Víctor Cano, un excombatiente de la División Azul que vive aislado mientras intenta enfrentarse a las sombras de su pasado. Hablamos con él sobre la novela, la recreación de una época en transformación y los desafíos de escribir ficción histórica.

Acabas de presentar El prisionero de la Planta 15. ¿Qué encontrará el lector cuando se adentre en sus páginas?

Creo que encontrará muchas cosas. En primer lugar, un thriller, una novela de misterio con una investigación que impulsa toda la trama. Pero también encontrará una historia mucho más íntima, la de un hombre que intenta reconstruir quién es realmente y comprender todo aquello que ha marcado su vida. Además, el lector se sumergirá en el Madrid de 1966, una ciudad muy diferente a la actual y llena de contrastes.

La novela está ambientada en una época muy concreta. ¿Por qué elegiste el año 1966?

La historia necesitaba desarrollarse en ese momento por cuestiones argumentales, pero además me parecía una época fascinante. España estaba viviendo un punto de inflexión. El régimen franquista seguía siendo fuerte, pero empezaban a aparecer cambios en la sociedad. Los jóvenes escuchaban nueva música, surgían nuevas costumbres y comenzaban a vislumbrarse formas distintas de entender el mundo. Esos momentos de transición siempre resultan muy atractivos desde el punto de vista narrativo.

¿Qué te interesaba especialmente de aquel Madrid de los años sesenta?

Me interesaba mostrar una ciudad que muchas veces no aparece en el imaginario colectivo. Era un Madrid lleno de contrastes, donde convivían las estructuras más tradicionales con los primeros signos de modernidad. Había barrios muy diferentes entre sí, cambios culturales importantes y una sensación de transformación que se percibía en muchos ámbitos de la vida cotidiana.

El protagonista, Víctor Cano, es un personaje con un pasado complejo.

R. Sí. Es un hombre profundamente marcado por su historia personal. Combatió en la División Azul, pasó diez años en un campo de prisioneros y, cuando regresa a España, descubre que el país que encuentra ya no es el mismo que dejó atrás. Esa sensación de desarraigo es fundamental para entender al personaje. Vive atrapado entre el pasado y el presente, incapaz de integrarse completamente en ninguno de los dos.

Además, se trata de un personaje bastante alejado del héroe tradicional.

Exactamente. Me interesan los personajes con contradicciones, con zonas oscuras. Víctor es un hombre roto en muchos sentidos. Tiene problemas de adicción, arrastra traumas y vive prácticamente aislado. Pero precisamente por eso resulta humano. No quería construir un héroe perfecto, sino alguien que lucha constantemente contra sus propios fantasmas.

El título de la novela hace referencia a la planta 15 del Edificio España. ¿Qué simboliza ese lugar?

Simboliza muchas cosas. Por un lado, el aislamiento de Víctor. Él vive prácticamente encerrado allí, apartado del resto del mundo. Por otro, el edificio tiene una enorme fuerza visual y simbólica. Siempre me ha parecido una construcción fascinante, casi monumental. Tiene algo de laberinto, de ciudad dentro de la ciudad, y eso encajaba perfectamente con la atmósfera que buscaba para la novela.

¿Dirías que el Edificio España es un personaje más de la historia?

Sin ninguna duda. Tiene una presencia constante y condiciona la vida de los personajes. Además, cada lector puede interpretarlo de una manera distinta. Algunos pueden verlo como una metáfora del franquismo; otros, como una representación del estado mental de Víctor Cano. Me gustan esos elementos que admiten varias lecturas.

¿Cómo fue el proceso de documentación para recrear la época?

Bastante intenso. Hubo mucho trabajo de lectura y documentación, pero también de observación e intuición. Cuando escribes sobre una época que no has vivido directamente, necesitas apoyarte en fuentes históricas, testimonios y materiales de todo tipo. Sin embargo, también hay una parte creativa que consiste en intentar comprender cómo pensaban y sentían las personas de aquel tiempo.

En la novela aparecen también las élites del franquismo. ¿Fue complicado retratarlas?

Sí, porque es algo que no siempre resulta fácil en la ficción española. Muchas veces cuesta representar el poder de una forma convincente. Intenté hacerlo a través de la documentación, pero también observando cómo funcionan las relaciones de poder en cualquier época. Al final, aunque cambien los contextos históricos, hay dinámicas que permanecen.

Otro personaje importante es Estela. ¿Qué aporta a la historia?

Muchísimo. Estela es una actriz que llega desde provincias y representa una mirada muy diferente a la de Víctor. La relación entre ambos se convierte en uno de los motores emocionales de la novela. A medida que fui escribiendo descubrí aspectos de esa relación que no había previsto inicialmente y eso fue muy enriquecedor.

Eres guionista además de novelista. ¿Cómo influye esa experiencia en tu escritura?

Influye sobre todo en la construcción de la historia y en el ritmo narrativo. La experiencia como guionista te obliga a ser muy consciente de la estructura y de la eficacia narrativa. Pero cuando escribo una novela intento cambiar el enfoque. La literatura permite explorar aspectos que el lenguaje audiovisual no siempre puede abordar con la misma profundidad.

Muchos lectores ya imaginan esta historia convertida en película o serie.

Es una posibilidad que me parece muy interesante. El Edificio España, el Madrid de los sesenta y la propia trama tienen un gran potencial visual. Sin embargo, una adaptación depende de muchos factores y de que haya productores o directores interesados en el proyecto.

La Feria del Libro de Madrid está siendo uno de los grandes acontecimientos de estas semanas para los autores. ¿Cómo la vives?

Con mucha ilusión, pero también con humildad. Cuando llegas allí y ves la cantidad de escritores, lectores y libros que hay, te das cuenta de cuál es tu lugar dentro de ese enorme universo literario. Lo importante es encontrarte con lectores que conecten con tu trabajo. Saber que una historia tuya ha emocionado o hecho soñar a alguien es probablemente la mayor recompensa que puede recibir un escritor.

¿Qué te gustaría que sintieran los lectores al cerrar la última página?

Me gustaría que se sintieran sorprendidos por la historia y que algunos de los personajes permanecieran con ellos durante un tiempo. Creo que las novelas que recordamos son aquellas que consiguen acompañarnos incluso después de haber terminado de leerlas.

Para terminar, ¿cómo definirías El prisionero de la Planta 15 en una sola frase?

Es un thriller ambientado en una España que empieza a cambiar, pero también la historia de un hombre que intenta escapar de la prisión de su propio pasado.o un placer.

Xavier Borrell


El prisionero de la Planta 15
Salvador Perpiñá
Editorial: Harpercollins
ISBN: 9788410641419
Idioma: Castellano
Número de páginas: 320
Año de edición: 2026



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