dilluns, 15 de juliol de 2019

Entrevista a Lucía Mallén autora de ‘Lo que esconde el mar’




Lucía Mallén debuta en el mundo editorial con 'Lo que esconde el mar' y hoy nos explica sus impresiones sobre su primera novela.

¿Cuál ha sido su camino en lecturas literarias hasta atreverse a escribir su primer libro?
Mi recorrido como lectora ha sido siempre tan extenso como diverso. Ha habido muchísimas lecturas que me han acompañado toda la vida, no solo como persona lectora si no también como profesora. Evidentemente, todos tenemos una memoria literaria, aquellos textos que nos han marcado desde la más tierna infancia, si bien es cierto que a veces se imponen las últimas lecturas realizadas. Así, para idear esta novela no puedo dejar de mencionar clásicos como El talento de Mr. Ripley de la gran Patricia Highsmith o algunos relatos de Daphne du Maurier, entre otros. Y estos se mezclan con lecturas más cercanas de autoras como Lionel Shriver o bien algunos libros de Emmanuel Carrere; me encanta su magistral uso narrativo para visibilizar la fina línea existente entre realidad y ficción.

¿Por qué poner de protagonista de un thriller una escritora de novelas románticas y eróticas?
Quizás buscaba que a la protagonista le volara la imaginación y que los sentimientos propios se mezclaran con los de la novela que le encargan traducir. En cualquier libro el autor deja una estela de obsesiones, si utilizas un género erótico estás quedan encarriladas hacia las pasiones más descarnadas.  Un recurso utilizado también por Joel Dicker en Harry Quebert pero con otro fin.

¿Existe una variedad importante de pecios en Ibiza?
Muchos. De la época cartaginesa y romana. Ibiza era un asentamiento Púnico y hubo muchos naufragios. Es muy costoso hacer una cartografía sobre los lugares donde se encuentran, así que la mayoría de veces son hallazgos casuales. Ánforas, monedas y utensilios se enredan entre las redes de los pescadores.

¿Están suficientemente protegidos?
No. No lo están. Ha habido mucho expolio. Ha habido un mercado negro de las piezas encontradas en el fondo del mar y ha generado un destrozo del ecosistema marino de las islas. Extensas praderas de Posidonia se arrancaron de cuajo para liberar las cuadernas de los pecios. Es una lástima, aunque recientemente se está adquiriendo más conciencia. No hay dinero para proteger el fondo del mar y cada día vemos como el plástico lo degrada sin solución de continuidad.

¿Nos hallamos en un país especial en cuanto a tesoros de arte en sus mares?
Sí. En especial en las rutas que provenían de América en los siglos XV a XIX. Los barcos que cruzaron el Atlántico contenían tesoros muy valiosos. El más conocido mediáticamente es el del barco de Nuestra Señora de las Mercedes rescatado por la empresa Odissey que tanto dio que hablar y que fue devuelto a España.  Pensaban que tenía un valor de 500 millones y al final se rebajó a 7 millones … ¿se quedó algo en el camino de esa devolución?

¿Qué lleva a Nadia a obsesionarse tanto por saber la verdad?
Se compra una casa medio en ruinas en la que se encuentra con el misterioso pasado de su antiguo propietario, fallecido en extrañas circunstancias, nada más llegar. Es quizá la verdad quien sale a su encuentro. No puede escapar de esas cuatro paredes sin conocer qué es lo que pasó ahí porque le afectará sobremanera hasta poner su vida en peligro.

¿Nadia va creciendo mentalmente en el transcurso de la novela?
Sí. Nadia crece tan rápido como le crecen los problemas. Los personajes que va conociendo están fuera de su ambiente habitual y la obligarán a estar a la altura. No tiene madera de detective, pero acabará convirtiéndose en una sagaz investigadora. No tiene más remedio si quiere alcanzar la paz que desea en su idílico entorno.

¿Cómo se siente promocionando su primera novela con prensa, compañeros y/o lectores?
Es un mundo desconocido para mí. Me encuentro más cómoda recibiendo las valoraciones de los lectores que explicándoles lo que he pretendido contar. Un “me ha gustado” me satisface más que verme en la página de un periódico. Por eso no quiero aparecer por el momento.

¿Cree que su novela es ideal para disfrutar de su lectura este verano por la temática?
Creo que tiene componentes para pasar unos buenos ratos leyéndola. La Ibiza y Formentera que descubrirán se sale de los estereotipos. Hay refugios en las islas que permiten disfrutarlas sin el acoso y la hostilidad de las hornadas de turistas que la invaden en los meses de verano.  Diría que  Lo que esconde el mar es una buen opción también para relajarse del turismo de masas.

Xavier Borrell Campos

Lo que esconde el mar
Lucía Mallen
Roca editorial
ISBN: 9788417541583
Colección: Novela
Páginas: 320
Fecha de publicación: 06-06-2019









dijous, 11 de juliol de 2019

'Woodstock live' - Julien Bitoun


A punto de cumplirse el medio siglo de la primera edición del festival más mítico de todos cuantos se han realizado a lo largo y ancho de este mundo, el más que famoso Festival de Woodstock, Woodstock live, el libro que tenemos en nuestras manos, último en la carrera del periodista, músico y profesor francés Julien Bitoun, resulta ser a la postre un magnífico retrato de lo ocurrido en la granja de Max Yasgur en Bethel aquellos tres días de agosto, en los que el sueño hippie llegó a su fin (tal vez el asesinato de Sharon Tate y sus amigos en manos de los acólitos de Charles Manson unos días antes también tuvieran parte de culpa en ello) y en el cual se demostró que era posible mantener el lema del festival ante todo: Tres días de paz y música.
En el libro encontramos no solo el listado de todo aquel que subió al escenario, fuera músico o no, sino que junto a sus nombres aparecen también los títulos de las canciones interpretadas, conocidas comúnmente como los setlist del concierto (increíble que The Who en su poco más de una hora de actuación interpretase 23 temas, casi toda su nueva obra de nombre Tommy, y que Grateful Dead en sus más de 90 minutos solo tocasen cinco de sus canciones, ya lo dijo el mismísimo John Fogerty, líder de la Creedence Clearwater RevivalGrateful Dead durmió a medio millón de personas y a mí me tocó intentar despertarlas), la relación de álbumes que tenían los grupos en ese año editados (resulta curioso comprobar que alguno de ellos aún no tenían música a la venta), el tiempo de su actuación (desde los escasos 30 minutos de Melanie o JohnSebastian, hasta las más de dos horas del más que imitado Jimmy Hendrix), la formación con la que contaban las bandas, más los invitados que actuaron con ellas (Nicky Hopkins es el caso más significativo, el pianista de The Rolling Stones aparece en escena como invitado de Jefferson Airplane) y para finalizar la hora de inicio del concierto, en muchos casos con retrasos considerables, que hizo que alguna banda tocase al día siguiente del día que tenía previsto actuar. En todos los días los conciertos acabaron la mañana del siguiente día y no la noche o madrugada del mismo. De ahí que todas las imágenes del show de Hendrix tengan luz solar, su concierto comenzó a las 9 de la mañana del lunes 18 de agosto.
Sí, en Woodstock live todo son datos, números, listas, pero también hay tiempo para la crítica musical de la que Bitoun tiene mucho que aportar, además de pequeños paréntesis en los que se habla de política, sociedad o la comparativa con otros festivales de la época, así como las mejores guitarras usadas en el festival (que Julien escriba en Guitar Part y Guitarre X Treme tiene culpa de ello)
Mientras esperamos que finalmente se realice ese concierto de aniversario, estaba previsto que este 2019 se realizase en Watkins Glen entre los días 16 y 18 de agosto el festival, hasta existe una página web que lo publicita, disfrutaremos del original con este Woodstock live recordando lo acaecido aquel verano en la finca de Max.
Una lástima que no acompañe a esta excelente edición gráfica y literaria la película del concierto dirigida por Michael Wadleigh, hubiera sido el combo perfecto para celebrar tamaña efeméride.
Tres días, 33 conciertos, dos muertes, dos nacimientos, 500.000 asistentes, 250.000 bloqueados en la carretera de acceso, un millón de dólares en deudas...sí, eso y más fue Woodstock, el Festival, en mayúsculas, una ocurrencia de Michael Lang (de él son las primeras palabras que aparecen en el libro en el Prefacio, todo un homenaje por parte de Julien a los creadores del mismo) y Artie Kornfeld, nombres asociados de por vida ese viaje que supuso el festival para todos y cada uno de los asistentes.
Cabe destacar que tanto Melanie como Joni Mitchell, escribieron canciones sobre el festival. La primera habiendo estado en él escribe Lay down (candles in the rain) y la segunda no habiendo asistido al festival escribe Woodstock, tras escuchar las historias que le cuenta del mismoGraham Nash, su pareja en aquella época, que sí había estado en el festival con nada más y nada menos que sus compinches CrosbyStills y Young (inciso: reivindico desde aquí la versión que Spin Doctors grabó de la misma en 1994 casualmente el año en que ellos tocaron en el segundo festival de Woodstock junto a cabezas de cartel tan importantes como Nine Inch NailsMetallicaPeter Gabriel o Red Hot ChiliPeppers y sus vestidos de bombillas gigantes) con ello nos damos cuenta la grandeza, importancia y relevancia que tuvo dicho festival
SALVA G.
Título: Woodstock live
Autor: Julien Bitoun
Traducción: Rocío Valero Lucas
Editorial: Libros Cúpula
Edición: 1ª edición, junio de 2019
Número de páginas: 240 pp.
I.S.B.N. 978-84-480-2561-8

dilluns, 8 de juliol de 2019

'Universidad para asesinos / Universitat per assassins' - Petros Márkaris

Pero, a ver, que yo me entere.

¿De verdad queda alguien que no sepa quién es Petros Márkaris? Alguien que no haya estado en coma los últimos quince años, digo.

Vale, está bien. Intentaré explicarlo desde el principio. Por si ha tenido usted algún problema médico o, simplemente, es de los que prefieren las historias de reinos y dragones, o tal vez de acaudalados y sádicos amantes.

Petros Márkaris nació en Estambul solo cuatros después del final del Imperio otomano. Aunque ya ha llovido, esto no es tan antiguo como parece. Por la península ibérica hacía un año que la había liado parda un general gallego cuyo sable arrastraba por el suelo debido a su corta estatura, con la consiguiente rechifla de sus compañeros de promoción. Les ahorro las cuentas. Ochenta y dos años. De padre armenio y madre griega, se estableció en Atenas en los años cincuenta, pero no obtuvo la nacionalidad hasta el final de la Dictadura de los Coroneles, en 1974. Quizás la situación sociopolítica que le tocó vivir en su juventud le incrustó ideas de izquierdas y una acusada conciencia social. Amable, educado y de carácter afable, tras sus gafas, su pipa y la pinta de sabio despistado que le otorga su ralo cabello blanco, se esconde una inteligencia aguda e incisiva. Ha sido guionista de cine y televisión, pero sin duda la fama mundial le llegó gracias a la serie del comisario Kostas Jaritos, un hombre sencillo y trabajador que solo quiere disfrutar de su casa, sus suvlakis y su familia (lo más importante en su vida, cuya historia se desarrolla a lo largo de las novelas) una vez que resuelve el caso que tiene entre manos. Hombre de costumbres, cada mañana compra un café y un cruasán en la cafetería de la comisaría para tomárselos tranquilamente en su despacho. Rara vez lo consigue, pues siempre surge algún imprevisto que le estropea el momento.

No recuerdo con exactitud si esto lo he leído en alguna entrevista hace la tira de años, allá por los inicios de esta eterna crisis económica, o es el propio comisario Jaritos el que lo cuenta en una de sus apariciones, pero el caso es que, ya que no hay coches griegos, el comisario conduce un viejo Seat por las calles eternamente atascadas de Atenas, un Seat que se compró en solidaridad con los españoles para echarles una mano económicamente, ya que andan siempre tan jodidos como los helenos y entre iguales hay que ayudarse. La anécdota sirve para que el lector se haga una idea de por dónde van los tiros con Márkaris. Como al propio Jaritos, le cabrean las injusticias sociales y se siente solidario con los que menos tienen. Y ahí, siempre ahí, está la clave de sus novelas. En la crítica y la denuncia social, que imponen su presencia por encima de la propia resolución del caso que se plantea (siempre bien armado y resuelto con eficacia, como no podía ser menos), que hacen que Márkaris sea, posiblemente, uno de los autores más comprometidos de la actualidad.

En Universidad para asesinos (¿pensaban ya que me había olvidado de la novela que nos atañe?), el comisario regresa a la rutina después de unas merecidas vacaciones en el Épido, la tierra natal de su esposa Adrianí, para encontrarse con que su superior jerárquico se jubila. La plaza quedará de momento vacante, y el ya ex director propone a Kostas Jaritos para ocupar el cargo de manera interina, con la esperanza de que acabe siendo él el elegido. Apenas ha tenido Jaritos tiempo para pegarle un tiento al primer cruasán en su nuevo despacho cuando un ministro, antiguo profesor universitario de Derecho, es hallado muerto en su piso; al parecer, ha ingerido una tarta envenenada entregada por un desconocido. El ministro tenía muchas virtudes, pero también algún defecto, entre otros su pasión por los dulces. Y las investigaciones parecen conducir al mundo universitario, más que al político.
La crítica que, como ya he dicho, siempre aparece en sus novelas y que ha tocado temas tan dispares como la crisis bancaria o el periodismo, por citar solo dos de ellos desde que apareció la primera de la serie Jaritos Noticias de la noche (1995), se dirige en este caso hacia la degradación que en los últimos años ha sufrido el sistema universitario griego, hacia la pérdida de los valores propios del aprendizaje, la investigación y la enseñanza. También hacia el reconocimiento insustancial, fácil y efímero de la sociedad “conectada”.
Las personas eruditas son gente de biblioteca, de estudio y de trabajo científico. Los intelectuales son especialistas en todo y expertos en nada. Los eruditos tienen conocimientos, los intelectuales tienen opiniones y les gusta publicitarlas a la menor oportunidad.
El comisario deberá lidiar con el corporativismo de los profesores y la hostilidad manifiesta que los estudiantes sienten hacia la policía. En el centro de la diana, el sistema clientelar, las puertas giratorias que utilizan algunos para meterse en política, y normalmente forrarse, mientras mantienen sus puestos docentes e impiden que otros cubran las vacantes, causando importantes problemas a nivel organizativo dentro de la estructura universitaria. En muchas ocasiones a lo largo de la novela, y esto me ha pasado casi siempre que he leído a este autor, he tenido la sensación de que estábamos hablando de España y que Jaritos trabaja en alguna comisaría del centro de Madrid. Nos parecemos bastante, según parece. Normal que su personaje se compre un Seat, que Márkaris se sienta a gusto cuando viene por estos lares y sienta aprecio por nosotros. Al fin y al cabo, con los mismos problemas enquistados desde hace años, debe sentirse como en casa.
Vuelvo al principio. Si ha estado usted en coma los últimos tres lustros, no pierda más tiempo y coja una novela de Márkaris. Esta Universidad para asesinos o cualquier otra. Le prometo que no le defraudará.
 Alberto Pasamontes
UNIVERSIDAD PARA ASESINOS / UNIVERSITAT PER A ASSASSINS
PETROS MÁRKARIS
TUSQUETS 
2019
Número de páginas: 336
ISBN 9788490666722