dimarts, 29 de setembre del 2026

«No protejas tu puesto de trabajo, protege tu capacidad de seguir siendo útil» - Entrevista a Vicente Ferrio autor de 'Inteligencia Profesional'


Hoy hablamos con Vicente Ferrio, autor de Inteligencia Profesional, un libro que reflexiona sobre cómo afrontar nuestra carrera profesional en tiempos de inteligencia artificial.

Vicente, bienvenido. Para empezar, ¿qué te llevó a escribir un libro sobre inteligencia profesional precisamente ahora?

Estamos viviendo un momento en el que muchas personas no saben exactamente qué va a ocurrir con su futuro profesional. Existe mucha preocupación sobre cómo la inteligencia artificial va a transformar los empleos y sobre si determinadas profesiones llegarán incluso a desaparecer.

Pero yo creo que no estamos ante el final del trabajo, sino ante una mutación. Lo que está llegando es el final de la carrera profesional lineal y en piloto automático que hemos conocido hasta ahora.

Durante mucho tiempo, tener un título nos proporcionaba cierta estabilidad laboral. Eso ya no podemos darlo por garantizado.

¿Significa eso que algunas profesiones van a desaparecer?

Más que desaparecer profesiones enteras, creo que va a cambiar profundamente la manera de ejercerlas.

Todo trabajo basado en repetir, procesar información, generar documentos estándar o aplicar reglas previsibles está especialmente expuesto. Pensemos en determinadas tareas administrativas, atención al cliente, contabilidad, traducción, programación, algunas tareas jurídicas, marketing o consultoría.

Por eso necesitamos desarrollar una nueva capacidad: la inteligencia profesional. Se trata de aprender a aportar valor, tomar buenas decisiones y utilizar la inteligencia artificial a nuestro favor, pero sin perder nuestro criterio ni dejar de ser nosotros mismos.

Entonces, ¿cómo deberíamos utilizar la IA?

La IA debería ser una herramienta integrada en nuestra forma de trabajar y en nuestra propuesta de valor. Yo la comparo con un exoesqueleto mental.

Un exoesqueleto físico ayuda a una persona a moverse cuando tiene dificultades. La IA puede hacer algo parecido con nuestro talento: ampliar nuestras capacidades y ayudarnos a hacer mejor aquello en lo que ya somos buenos.

Pero no deberíamos delegarle la autoría, el criterio ni la responsabilidad.

¿Hay que ser pesimistas ante todo esto?

No. Soy muy optimista en muchos aspectos. La tecnología puede liberarnos de una enorme cantidad de trabajo y permitirnos dedicar nuestro tiempo a pensar, aprender, cuidar, crear o simplemente vivir mejor.

Pero hay una pregunta fundamental: si la inteligencia artificial nos ahorra tiempo, ¿quién se queda con ese tiempo?

Ese puede ser uno de los grandes retos sociales del futuro.

Porque quizá el problema no sea solamente perder un empleo, sino qué hacemos después con nuestro tiempo.

Exactamente. Incluso podemos imaginar escenarios en los que los Estados tengan que establecer mecanismos de redistribución de la riqueza si las máquinas realizan una parte cada vez mayor del trabajo.

Pero hay una cuestión todavía más profunda: ¿cómo van a encontrar las personas sentido a su existencia si el trabajo deja de ocupar el lugar central que ha tenido durante generaciones?

Hemos confundido muchas veces trabajo con identidad. Cuando nos preguntan quiénes somos, respondemos: «soy ingeniero», «soy médico», «soy periodista», «soy funcionario»...

Pero somos mucho más que nuestra profesión.

¿Qué consejo darías entonces a una persona que lleva veinte años haciendo lo mismo y piensa que su experiencia y su título la van a proteger?

Le diría que se ocupe, más que se preocupe.

La experiencia, el estatus o un título ya no garantizan automáticamente nuestra seguridad profesional. Por eso yo suelo decir una frase que resume buena parte del libro: no protejas tu puesto de trabajo, protege tu capacidad de seguir siendo útil.

Tu puesto puede desaparecer, pero tu capacidad de aportar valor a los demás puede acompañarte siempre.

¿Y cómo podemos empezar a descubrir cuál es ese valor?

Hay una pregunta que propongo hacerse: si mañana desapareciera mi puesto de trabajo, ¿qué podría seguir aportando yo al mundo?

Hay que preguntarse en qué somos realmente buenos y utilizar la inteligencia artificial para potenciarlo.

También tenemos que hacer una especie de «poda profesional». Debemos identificar aquellas tareas que hacemos cada día y que sabemos honestamente que podría hacer cualquiera, una máquina o una IA.

Si una tarea puede ser automatizada, quizá no tenga sentido seguir dedicando nuestra energía a intentar ser cada vez mejores en ella.

Tenemos que desplazar nuestro esfuerzo hacia aquello que requiere conciencia, criterio, creatividad, relaciones humanas, decisión y responsabilidad.

Hablas de una transformación parecida a otras grandes revoluciones tecnológicas. ¿Podemos comparar la IA con la electricidad o con la revolución industrial?

Sí. Para mí, la comparación más cercana es con la revolución industrial.

Cuando llegaron las máquinas y el vapor, muchas tareas que realizaban personas o animales pasaron a realizarlas las máquinas. El valor profesional empezó entonces a desplazarse: dejó de estar tanto en la fuerza física y pasó a estar en quienes sabían pensar estratégicamente, diseñar, organizar y decidir.

Creo que ahora está ocurriendo algo parecido.

La IA puede asumir buena parte de la «fuerza bruta» intelectual: tareas burocráticas, repetitivas y de procesamiento de información.

Y eso nos obliga a desplazar nuestro valor hacia decidir, explorar, probar, equivocarnos, aprender y sacar conclusiones.

Sin embargo, cuando hablamos de inteligencia artificial parece que existen dos posiciones muy enfrentadas: quienes creen que solucionará prácticamente todos nuestros problemas y quienes anuncian una gran crisis laboral. ¿Dónde estás tú?

Creo que hay que encontrar un equilibrio responsable.

Por un lado, podemos imaginar un futuro de abundancia, con una enorme productividad y una tecnología que permita a las personas dedicar más tiempo a aquello que realmente les gusta.

Pero también existe el riesgo de una transición complicada, con personas que tengan dificultades para adaptarse y con problemas de desigualdad.

El reto está precisamente en cómo hacemos esa transición.

Porque durante ese proceso habrá personas que tendrán dificultades no solamente para encontrar trabajo, sino para encontrar sentido a lo que hacen y a su propia vida.

Ahí las administraciones públicas y los Estados van a tener un papel importante.

¿Crees entonces que nadie podrá mantenerse al margen de la inteligencia artificial?

Creo que todos vamos a utilizarla de una manera u otra, igual que utilizamos la electricidad.

Incluso para escribir este libro he utilizado IA. Me ha servido para investigar, contrastar información, explorar opciones y ordenar ideas.

Pero utilizar una herramienta no significa entregarle la autoría.

El resultado final tiene que estar sometido a nuestro criterio, nuestra responsabilidad y nuestra conciencia.

Si tuvieras que resumir en una sola idea el mensaje de Inteligencia Profesional, ¿cuál sería?

Que no debemos intentar proteger aquello que puede desaparecer, sino desarrollar aquello que nadie puede sustituir fácilmente: nuestra capacidad de aportar valor.

La inteligencia artificial no debería hacernos menos humanos ni convertirnos en personas más vagas. Debería convertirse en una extensión de nuestro talento.

Vicente, muchas gracias por acompañarnos. Para quien quiera conocer más sobre tu trabajo, ¿dónde puede encontrarte?

Pueden buscarme como Vicente Ferrio o visitar mi web, sincronizatotalento.com, donde pueden encontrar información sobre mis conferencias, cursos, libros y otros proyectos.

Trabajo mucho sobre transición de carrera, gestión del cambio, futuro del trabajo y sobre cómo conectar nuestro talento con nuestro propósito de vida.

Xavier Borrell


Inteligencia Profesional
Vicente Ferrio
Editorial: Empresa Activa
ISBN: 9788418308352
Idioma: Castellano
Número de páginas: 192
Año de edición: 2026
Colección: EMPRESA ACTIVA


dilluns, 28 de setembre del 2026

'El canon Formentor Una historia de la literatura' - Fundación Formentor



El nuevo libro El canon Formentor rinde un magnífico tributo a las obras maestras de la alta literatura y a la historia de este legendario galardón nacido en 1961. El volumen repasa la trayectoria de autores universales como Samuel Beckett, Jorge Luis Borges y Annie Ernaux, cuyos textos reflejan una lucidez intrépida y una decisiva influencia en la novela europea. A través de valiosos ensayos y críticas, la obra celebra la excelencia estética, la fuerza de la imaginación y el valor supremo del lenguaje. Un recorrido imprescindible por la memoria cultural de nuestra época que, para que podáis apreciarlo mejor, hemos preferido enseñarlo en vídeo para que seais conscientes del valor del libro.




El canon Formentor Una historia de la literatura
Fundación Formentor
Editorial: Editorial Anagrama S.A.U.
ISBN: 9788433950512
Idioma:  Castellano
Número de páginas: 736
Año de edición: 2026


divendres, 25 de setembre del 2026

'El falsificador' - Rafael Tarradas Bultó

Rafael Tarradas vuelve a demostrar en El falsificador su habilidad para construir una novela histórica de ficción perfectamente ambientada, en la que los grandes acontecimientos del pasado sirven como escenario para una historia de intriga, amor, traición y resistencia.

La novela nos traslada a la Italia de 1938, cuando el régimen nazi, con el beneplácito de Mussolini y su entorno, comienza a hacerse con importantes obras de arte. Hitler soñaba con crear para Alemania un gran museo que pudiera competir con los grandes templos europeos del arte, como el Louvre, y convertirlo en símbolo del poder y la grandeza del Reich. En ese contexto se produce uno de los grandes motores de la trama: el expolio de una importante pintura de Botticelli, el retrato de Colomba Corsini, perteneciente a la aristocrática familia judía de los Viel.

La protagonista decide entonces recurrir a alguien de su pasado: Juan, un falsificador español con quien mantuvo un romance y del que estuvo profundamente enamorada. Su misión parece imposible: realizar una copia exacta del Botticelli para sustituir el original y conseguir que los nazis se lleven una falsificación sin descubrir el engaño. A partir de ahí se pone en marcha un plan tan arriesgado como fascinante.

Pero El falsificador va mucho más allá de la historia de una falsificación. Tarradas reúne en sus páginas a aristócratas, revolucionarios, mafiosos y miembros de la Iglesia, especialmente del Vaticano, que terminan formando una inesperada red de espionaje y resistencia. Personajes procedentes de mundos aparentemente irreconciliables acabarán compartiendo un mismo objetivo: plantar cara a Mussolini, frenar el expolio artístico y tratar de impedir que el poder nazi siga extendiéndose.

Uno de los elementos más interesantes de la novela es precisamente esa mezcla de ambientes y personajes. La lucha de la aristocracia e incluso de determinados sectores próximos a la monarquía contra Mussolini y su régimen está llena de recovecos, alianzas y secretos. Y, como contrapunto a la dimensión política e histórica, aparecen también el amor, el desengaño, la traición y el egoísmo, sentimientos que complican todavía más las relaciones entre los protagonistas.

Tarradas consigue además una ambientación extraordinariamente precisa. Roma y Florencia adquieren un protagonismo especial, pero también encontramos escenarios más cercanos, como la Costa Brava y Begur. Los lugares están descritos con detalle, hasta conseguir que el lector se sienta dentro de ellos y pueda visualizar tanto los grandes escenarios históricos como los rincones más íntimos en los que se desarrolla la acción.

Es una novela efervescente, fresca, profunda y muy descriptiva, que atrapa desde las primeras páginas. En algunos momentos puede resultar algo difícil seguir el hilo debido al elevado número de personajes y a las diferentes tramas que se van entrelazando, pero Tarradas consigue relacionarlos con habilidad y hacer que, poco a poco, todas las piezas vayan encajando.

Y es precisamente esa capacidad para cruzar historias personales con los grandes acontecimientos históricos la que hace que El falsificador funcione. El arte, la política, la resistencia y el espionaje conviven con una historia de amor marcada por el pasado, mientras sobre todos los personajes planea la amenaza de unos tiempos cada vez más oscuros.

Una novela sobre el poder y la resistencia, pero también sobre las decisiones que tomamos cuando todo parece estar en nuestra contra. Una historia de arte, amor, traiciones y supervivencia que muestra cómo, en momentos de oscuridad, personas procedentes de mundos muy diferentes pueden acabar encontrando un enemigo común.

Una novela muy recomendable para quienes disfrutan de la narrativa histórica con intriga, personajes complejos y una buena dosis de aventura.

Rosa Tobajas


El falsificador
Rafael Tarradas Bultó
Editorial: Espasa
ISBN: 9788467083002
Idioma: Castellano
Número de páginas: 488
Año de edición: 2026
Colección: Espasa Narrativa


dijous, 24 de setembre del 2026

'La osa de Ándara' - Carmen Macedo


La Osa de Ándara es la segunda novela de Carmen Macedo, ambientada en Cantabria, con saltos a Galicia y Asturias, nos arrastra a una investigación relacionada con un asesino en serie que actúa en la zona de Liebana y que trae de cabeza a la guardia civil. 

Un thriller en el que la investigación policial es solo parte del rompecabezas cuyas piezas, además del asesinato se completan con patrimonio medieval, iglesias Románicas, mitología y Cantabria con los Picos de Europa, que se convierten en un personaje principal de la trama. 

La leyenda de la osa de Ándara da pie a la autora a jugar entre el pasado y el presente, entre lo racional y lo supersticioso y en ese juego la osa representa lo salvaje, lo oculto y lo que está fuera de las normas, pero que prevalece en el imaginario colectivo.

Los personajes están muy bien perfilados, podría parecer al principio de la novela, que nos encontraremos a dos policías que se llevan mal, pero no, lo que plantea la autora con Macarena Lago, brigada de la unidad central y Laura Lavalle, capitana de la comandancia cántabra, son dos maneras de acercarse al crimen. La mirada analítica de quien busca patrones y perfiles (Macarena es perfiladora) frente al conocimiento del territorio y sus gentes con los códigos que conllevan. 

Según avanza la historia, ambas se darán cuenta que ambos enfoques son necesarios si quieren resolver unos crímenes en los que el simbolismo está muy presente y en los que además de analizar los hechos, han de interpretar las escenas.

Para mí, la novela va de menos a más. No hay un ritmo trepidante desde el principio, sino que va cogiendo fuerza según avanza la investigación y conocemos más de las protagonistas. 

Poco a poco la narración te atrapa y no necesita de giros constantes para hacerlo. A Carmen Macedo, le basta con jugar con los maravillosos escenarios cántabros, con dos policías con mucho carácter y que arrastran un pasado y con un componente psicológico en los crímenes, para armar una excelente novela, muy bien escrita y que da gusto leer.

Carmen Macedo Figueroa es sevillana, licenciada en periodismo y ha desarrollado su carrera profesional en el campo del marketing, la comunicación corporativa y la docencia universitaria. Su afición por la novela negra la llevó a formarse en criminología y escritura creativa.

En 2024 publicó su primera novela La noche que sonaron las campanas, un thriller rural cargado de misterio. La osa de Ándara es su segunda novela.


Marcial García LLorente



La osa de Ándara
Carmen Macedo
Editorial NdeNovela
Editorial: Ndenovela
ISBN: 9788410140653
Idioma: Castellano
Número de páginas: 376
Año de edición: 2026
Colección: Ndenovela


dimecres, 23 de setembre del 2026

«La alegría no es un estado, sino un proceso que podemos construir» - Entrevista a Alfred Sonnenfeld autor de 'Cómo recuperar la alegría'


La alegría no depende únicamente de las circunstancias que nos rodean. Para Alfred Sonnenfeld, autor de Cómo recuperar la alegría. Reflexiones neurobiológicas y espirituales (Espasa), nuestro cerebro necesita seguridad, vínculos, movimiento, entusiasmo y, sobre todo, encontrar un sentido a aquello que hacemos. Hablamos con él sobre cómo recuperar la capacidad de asombrarnos, la importancia de las relaciones cara a cara, los beneficios de la lectura y la necesidad de adaptarnos a los cambios de la vida sin perder la alegría.

Alfred, en su libro quiere romper algunos mitos y propone recuperar la alegría desde una perspectiva neurobiológica y espiritual. ¿Qué necesitamos para volver a sentirnos alegres?

Lo primero que necesita el cerebro es seguridad. Cuando estamos en modo de alarma o de supervivencia, los músculos se tensan y el corazón late más rápidamente. En esas condiciones, la alegría no puede surgir con facilidad.

Hay otra cuestión fundamental: la vinculación. Dos necesidades constitutivas del ser humano son la pertenencia y la autonomía. Nuestro cerebro es social y relacional, necesita mantener buenas relaciones con los demás.

Pero quiero subrayar algo: no se trata de tener 15.000 amigos en Facebook. Lo importante es la presencia, el cara a cara, la conversación personal. Eso es lo que nos llena de entusiasmo.

También el entusiasmo es un auténtico abono para el cerebro. Una persona que sabe entusiasmarse fortalece las prolongaciones de sus neuronas y las conexiones entre ellas.

Y no podemos olvidar el ejercicio físico. Cada vez existen más publicaciones sobre su importancia. Necesitamos movernos, porque el cuerpo está unido al cerebro a través de millones de fibras nerviosas, y lo que sucede en nuestro cuerpo repercute en el cerebro. Con el ejercicio se producen endorfinas, el factor de crecimiento neurotrófico y procesos relacionados con la plasticidad cerebral.

La neuroplasticidad es algo que siempre me ha apasionado: significa que nunca es tarde. Siempre podemos aprender cosas nuevas.

Buscar una vida mejor está muy bien, pero quizá muchas personas ya tienen motivos para ser felices y no saben reconocerlos. ¿Cómo podemos recuperar esa capacidad de disfrutar de lo que tenemos?

Es importantísimo recuperar la capacidad de asombrarse. Lo vemos en los niños pequeños, que descubren el mundo con una enorme curiosidad. Un niño de cuatro o cinco años puede pasear por un jardín y maravillarse con el agua, las plantas o cualquier pequeño descubrimiento. Está lleno de alegría.

Sin embargo, con el paso del tiempo, ese asombro puede quedar tapado. Por eso tenemos que recuperarlo.

No debemos convertirnos en personas que simplemente funcionan y cumplen una serie de obligaciones. Si nos limitamos a eso, podemos terminar viviendo una vida bastante vacía. Lo ideal es entusiasmarse desde dentro con las cosas que hacemos, aunque reconozco que a veces es un reto.

¿Y cómo podemos afrontar la vida cuando nos encontramos mal o tenemos un problema? ¿Existe siempre un lugar desde el que mirar de manera positiva?

Exactamente. Lo importante es el sentido de la vida. Una persona que encuentra sentido en lo que hace, que disfruta de su trabajo y se implica plenamente, es una persona que vive con mayor satisfacción.

A mí me parece muy importante el verbo español disfrutar. Saber disfrutar de la vida. Y eso no significa adoptar una actitud pasiva. La pasividad es de lo peor para el cerebro.

Debemos plantearnos nuevas metas y preguntarnos cuál es el título del libro de nuestra vida: qué es lo que realmente nos mueve.

Por ejemplo, BMW tiene el lema Freude am Fahren, que significa «el placer de conducir», mientras que Boeing utiliza Bringing People Together, «uniendo a las personas». No están hablando únicamente de un producto, sino de una experiencia, de algo que puede aportar sentido y alegría.

Tenemos que descubrir ese sentido profundo en lo que hacemos.

Esto también lo explicaba el gran psiquiatra vienés Viktor Frankl, a quien tuve la suerte de conocer en Alemania. Frankl pasó por varios campos de concentración y tuvo una vida muy dura, pero encontró una forma de superar aquellas circunstancias a través del sentido.

En los campos, por ejemplo, podía ocurrir que una persona perdiera la esperanza y quisiera abandonar. Pero el recuerdo de un hijo, el deseo de volver a verlo y la responsabilidad hacia alguien podían darle una razón para seguir adelante. El ser humano puede hacer mucho dependiendo de cómo enfoque las cosas y de cómo afronte las dificultades del día a día.

Por eso, no se trata de alcanzar un estado permanente, sino de diseñar continuamente un proceso. La persona que mejor se adapta a las situaciones que le presenta la vida es, desde el punto de vista neurobiológico, la que puede vivir con mayor felicidad.

También defiende la importancia de salir a la calle, relacionarnos, participar en actividades y ayudar a los demás. ¿Hasta qué punto hacer el bien a otras personas nos ayuda a nosotros mismos?

Lo que acabas de decir está relacionado con la actitud prosocial. Una persona que actúa pensando también en el bienestar de los demás puede obtener beneficios para su propia salud.

Existen investigaciones que muestran cómo las conductas prosociales se relacionan con procesos biológicos favorables. Es algo muy interesante: ayudar a los demás no solo puede beneficiar a quien recibe la ayuda, sino también a quien la ofrece.

En tu libro hablas de encontrar el título del libro de nuestra vida. Pero también me gustaría preguntarte por la importancia de la cultura. ¿Recomendarías leer, ver series, acercarse a las bibliotecas y descubrir historias nuevas?

Por supuesto. De hecho, el último capítulo de Cómo recuperar la alegría lo dedico a la lectura y al gran bien que puede hacer.

Leer nos ayuda a desarrollar la empatía. Podemos introducirnos en la vida de personajes del siglo XVIII o del XIX, conocer sus circunstancias y comprender otras formas de pensar y de vivir. Eso nos hace mucho bien.

He leído sobre un caso que explica la neurobióloga estadounidense Marian Walsh. Se trata de una adolescente que sufría una enfermedad pulmonar muy grave. La joven preguntó al director de un teatro si podía actuar, y le ofrecieron el papel de Julieta en Romeo y Julieta, de Shakespeare.

La experiencia fue tan intensa que la joven se identificó profundamente con el personaje. Según el relato, aquello tuvo efectos muy positivos en su estado de salud y la llevó a estudiar artes escénicas y medicina.

Es un ejemplo de cómo el entusiasmo y la implicación emocional pueden influir en nuestra experiencia. Cuando una persona disfruta de lo que hace y se identifica con ello, puede producirse algo extraordinario.

La lectura nos permite vivir experiencias similares. Podemos entrar en otros siglos, conocer otras vidas y alimentarnos de historias que nos aporten algo de verdad.

En una sociedad cada vez más digital, ¿estamos perdiendo la importancia de las relaciones personales y de las conversaciones cara a cara?

Una buena conversación es fundamental. Hoy en día muchas personas sufren lo que podríamos llamar una soledad digital.

Cuando alguien vive únicamente en el mundo digital, se está perdiendo una parte importante de las relaciones humanas. Es como la diferencia entre comer unas patatas fritas y disfrutar de un buen solomillo.

Cuando estoy delante de un chico o de una chica y le doy un abrazo, la experiencia es diferente a la de recibir únicamente un abrazo digital. El contacto físico, la presencia y la relación directa tienen un valor que no podemos sustituir completamente por las pantallas.

Cada persona puede encontrar su propia forma de disfrutar: desde el heavy metal hasta los clásicos de Grecia, pasando por hacer castells, como hacemos aquí en Cubelles. ¿Es importante descubrir aquello que nos apasiona?

Exactamente. Me encanta que lo digas. Como alemán, soy un apasionado de los griegos y de la Grecia clásica.

Heráclito de Éfeso decía que todo fluye, que todo cambia. Y la vida es así. Por eso, insisto en que la persona que mejor consigue adaptarse a las situaciones diarias es la que puede avanzar con mayor alegría.

También Goethe, Johann Wolfgang von Goethe, hablaba de la necesidad de transformarse. Hay que aprender a dejar atrás determinadas situaciones para poder seguir viviendo.

Debemos adaptarnos a las circunstancias, avanzar con alegría, con buen humor y haciendo el bien a los demás, como decías antes, desde una actitud prosocial.

Xavier Borrell


Cómo recuperar la alegría
Alfred Sonnenfeld 
Editorial: Espasa
ISBN: 9788467082814
Idioma: Castellano
Número de páginas: 184
Año de edición: 2026
Colección: Espasa Crecimiento Personal


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