dilluns, 22 de juny del 2026

Trabajar mejor para vivir mejor: el equilibrio entre la eficiencia nórdica y la vida mediterránea, Entrevista a Agustin Peralt coautor de 'Trabaja como un nórdico, vive como un Mediterráneo'

El experto en productividad Agustín Peralt defiende un modelo laboral que combina lo mejor de dos culturas europeas: la organización, planificación y cumplimiento de los países nórdicos con la flexibilidad, la vida social y el disfrute característicos del Mediterráneo. En conversación sobre su libro junto a Joris van der Schut, analiza por qué el problema no es trabajar más o menos horas, sino trabajar con más foco, mejor estructura y mayor conciencia del tiempo.

Para empezar, el título del libro es muy llamativo: “Trabaja como un nórdico, vive como un mediterráneo”. ¿Qué queréis decir exactamente con esa idea?

La idea central es precisamente buscar un equilibrio entre dos formas muy distintas de entender el trabajo y la vida. Por un lado, los países nórdicos tienen una cultura laboral muy enfocada en la eficiencia: planifican mejor, priorizan mejor, cumplen horarios y son muy consistentes con lo que se proponen. Por otro lado, la cultura mediterránea es mucho más flexible, más social, más orientada a disfrutar del entorno, la familia, la comida y el tiempo libre.

Lo que proponemos no es elegir uno u otro modelo, sino combinar lo mejor de ambos: la disciplina y la organización del norte con la calidad de vida del sur.

¿Ese equilibrio es realmente posible o es más una idea ideal?

Es posible, pero no es automático. Va un poco en contra de lo que hemos aprendido culturalmente. Los modelos educativos, las costumbres de empresa e incluso la forma en la que nos organizamos en el día a día empujan hacia uno u otro extremo.

Lo importante es entender que una vida equilibrada no llega sola: hay que construirla. Y en eso los países nórdicos nos llevan ventaja, sobre todo en algo muy básico: el respeto por el tiempo, tanto el propio como el de los demás.

En el mundo del trabajo actual, ¿estáis viendo un cambio de mentalidad?

Sí, claramente. Las nuevas generaciones están marcando un cambio importante. Ya no aceptan fácilmente modelos en los que se trabaje muchas horas sin sentido o sin organización.

Hay una idea que cada vez se repite más: si tienes que trabajar demasiadas horas para hacer lo mismo que otros hacen en menos tiempo, probablemente no es un problema de esfuerzo, sino de organización.

Eso está obligando a muchas empresas a replantearse cómo funcionan.

Pero también hay un mensaje que puede generar debate: ¿no es peligroso confundir flexibilidad con desorden?

Totalmente. Ese es uno de los grandes errores. Hay quien interpreta la flexibilidad como “hacer lo que quiero cuando quiero”, y eso no funciona en absoluto.

La flexibilidad sana solo funciona si antes hay estructura. Es decir: primero priorizas, planificas y organizas, y a partir de ahí puedes ser flexible. Sin esa base, el día se desordena y no da de sí.

Entonces, ¿el problema principal es trabajar muchas horas o trabajar mal?

El problema principal es trabajar mal. Hay mucha gente muy trabajadora, muy implicada, que dedica muchas horas, pero que no consigue resultados proporcionales.

Eso genera una frustración enorme. Porque al final acabas con sensación de que el tiempo no rinde, y eso lleva a situaciones de desgaste, desmotivación o incluso burnout.

Trabajar más horas no es sinónimo de trabajar mejor. De hecho, muchas veces es al revés.

En ese sentido, ¿qué hábitos distinguen a un trabajador “efectivo”?

Diría tres cosas fundamentales. La primera es la capacidad de priorizar: saber qué es importante y qué no lo es. La segunda es la planificación: no improvisar constantemente. Y la tercera es la disciplina con el tiempo.

Los nórdicos destacan mucho en eso: tienen una relación muy seria con los horarios, con los compromisos y con la ejecución de tareas.

¿Y qué papel juegan las empresas en todo esto?

Es clave. Hay dos niveles. Uno es el individual: cada persona puede mejorar su organización personal, independientemente de su entorno.

Pero el cambio real ocurre cuando la cultura de la empresa acompaña. Y ahí es fundamental el liderazgo. Cuando un director o directora general se lo cree de verdad, lo aplica y da ejemplo, el cambio empieza a bajar a toda la organización.

Sin ese rol model desde arriba, es muy difícil transformar la cultura.

¿Por eso decidisteis escribir el libro?

Exacto. Nosotros llevamos años trabajando con directivos de toda Europa ayudándoles a organizar mejor su trabajo. Eso nos ha permitido ver patrones muy claros entre culturas.

Además, en nuestro propio equipo convivimos con personas de distintos países, y eso genera conversaciones constantes sobre cómo se trabaja en el norte y en el sur de Europa, qué funciona mejor en cada caso y qué se puede aprender de ambos lados.

El libro nace de esa comparación real, no teórica.

¿Qué os sorprendió más en esas diferencias culturales?

Muchas cosas. Por ejemplo, a Joris le sorprendía muchísimo que en España las comidas pudieran alargarse tanto o que las reuniones no tuvieran un control estricto del tiempo.

Al principio eso le generaba incluso incomodidad. Pero con el tiempo también entendió que esa flexibilidad puede tener ventajas: creatividad, relaciones más fuertes, mayor conexión social.

El reto es que esa flexibilidad no se convierta en ineficiencia.

¿Y cómo se encuentra ese punto medio?

Ese es el gran objetivo del libro. No se trata de copiar a los nórdicos ni de romantizar el estilo mediterráneo. Se trata de construir un modelo híbrido.

Un modelo donde se respete el tiempo, se planifique mejor y se trabaje con foco, pero donde también haya espacio para la vida personal, la desconexión y el disfrute.

¿Qué perfiles están aprovechando mejor este cambio de paradigma?

Hay un grupo muy interesante: directivos españoles que trabajan para empresas del norte de Europa. Están en una posición ideal porque combinan ambas culturas.

También hay directivos nórdicos que trabajan en España y que aportan esa mentalidad de estructura, pero se adaptan a entornos más flexibles.

Esa mezcla es muy potente.

¿Y qué ocurre con las empresas pequeñas o tradicionales?

Muchas pymes siguen ancladas en modelos del pasado. Modelos donde se mide el trabajo por horas y no por resultados.

Y ese es un error importante. El éxito no depende de estar más tiempo en la oficina, sino de hacer bien el trabajo en el tiempo adecuado.

En algunos sectores se podría pensar que trabajar menos afecta a la productividad global o incluso al consumo…

Es una reflexión interesante. Es cierto que si la gente sale antes del trabajo, tiene más tiempo para consumir servicios como gimnasios, cultura, ocio o restauración.

Pero el punto no es ese. El objetivo no es trabajar menos sin más, sino trabajar mejor. Si trabajas mejor, puedes vivir mejor y también generar un impacto económico más equilibrado.

 ¿Qué impacto tiene todo esto en la vida personal?

Es enorme. Cuando sales del trabajo con sensación de control, puedes estar presente en tu vida personal de verdad: con tus hijos, con tus padres, con tus amigos.

No estás físicamente, pero mentalmente agotado o desconectado. Y eso cambia completamente la calidad de vida.

¿Habéis visto casos de empresas que parecían imposibles de cambiar?

Sí, pero hay un patrón claro: cuando la dirección no está comprometida, el cambio no funciona.

Hemos tenido proyectos donde se nos pedía trabajar solo con mandos intermedios, sin tocar la dirección. Y esos proyectos no funcionaban.

En cambio, cuando la alta dirección se implica, el cambio es mucho más profundo y sostenible.

¿Y qué pasa con los llamados “escaqueados”?

Es un tema que aparece mucho, pero en la práctica no es tan frecuente como se cree.

Sí que hay personas que optimizan mucho su trabajo, trabajan con foco y cumplen objetivos sin necesidad de estar constantemente ocupadas.

Y eso a veces se malinterpreta como falta de implicación, cuando en realidad es eficiencia.

Para terminar, en sectores como hostelería o turismo, donde los horarios son duros, ¿cómo se aplica todo esto?

Es un sector con particularidades evidentes. No se puede comparar con otros trabajos de oficina.

Pero incluso ahí hay margen de mejora. Hemos trabajado con chefs de alto nivel y restaurantes importantes que han empezado a introducir cambios en horarios y organización para cuidar mejor al equipo.

Porque si no cuidas a las personas, no retienes talento.

¿Un mensaje final?

Cada persona y cada organización tiene que encontrar su propio equilibrio. No hay una fórmula perfecta.

Pero sí hay una idea clara: trabajar mejor no es trabajar más, y vivir mejor no es un lujo, es una consecuencia de hacerlo bien.

Y ese equilibrio es responsabilidad tanto de la empresa como de cada individuo.

Xavier Borrell


Trabaja como un nórdico vive como un Mediterráneo
Agustin Peralt
JORIS VAN DER
Editorial: Plataforma
ISBN: 9791388080180
Idioma: Castellano
Número de páginas: 176
Año de edición: 2026


divendres, 19 de juny del 2026

'La traductora de haikus' - Monika Zgustova

La traductora de haikus es una novela que comienza en Illinois en 2016 cuando Jana la protagonista le cuenta su vida a su amigo Danny, y nos retrotrae a la Praga de 1939 empezando por contar la historia de Eliska su madre cuando estaba embarazada de Jana, un embarazo no deseado lo que llevará a Eliska a tratar a su hija de forma despótica durante toda su vida.      

Cuando Jana todavía va al instituto conoce a Tomas arqueólogo y profesor de Universidad con quien se casará. Tomas proviene de una antigua familia aristocrática que si bien tolera a Jana siempre la miran por encima del hombro. Son años de privaciones, de acoso por parte de los servicios secretos siempre con la amenaza de “lo que pueda” pasar a los hijos del matrimonio. 

En ese ambiente en el que vive llega un momento que piensa que es una persona anulada por el entorno y toma una gran decisión: hacer algo que no hace nadie a su alrededor estudiar japonés lo que mas adelante le llevará a la traducción de haikus. La segunda gran decisión será huir de su país con el desarraigo que ello comportará a la familia. 

M. Zgustova nos describe con gran sensibilidad el mundo interior que vive Jana, sus sentimientos, su intimidad, sus crisis nerviosas, sus miedos. 

Un libro que se lee muy bien, que mantiene siempre el  interés por Jana y el mundo que la rodea.

M.Zgustova checa de nacimiento y afincada en Barcelona es escritora, traductora, periodista con mucha obra publicada. Entre los galardones obtenidos cabe destacar el Premio Calamo 2017 por Vestidas para un baile en la nieve, Notable Book of the Year 2020 por World Literature Today (EE.UU), su obra ha sido merecedora de los premios Amat Piniella y Mercè Rodoreda

Buena lectura.


Eugénia Ros


La traductora de haikus
Monika Zgustova
Editorial: Galaxia Gutenberg, S.L.
ISBN: 9791388019500
Idioma: Castellano
Número de páginas: 288
Año de edición: 2026
Colección: Narrativa


dijous, 18 de juny del 2026

«Els meus personatges viuen a la cara B de la vida» - Entrevista a Mercè Pujades Cid, autora de 'Tries invisibles'



Mercè Pujades Cid acaba de publicar Tries invisibles a l’editorial Les Hores, un recull de relats que explora les vides de personatges que habiten als marges de les expectatives socials. Parlem amb ella sobre el procés creatiu, els temes que travessen el llibre i la seva passió pel relat breu.

Com va néixer Tries invisibles? Era un projecte pensat des del principi com un recull o vas reunir textos que ja tenies escrits?

Sempre he escrit relats. Quan el projecte es va començar a formalitzar, vaig enviar un petit tastet de quatre o cinc contes a la Maria i al Manel de l’editorial Les Hores per veure si els interessaven. Quan em van dir que sí i em van preguntar si en tenia més, vaig seleccionar aquells relats que creia que podien formar part d’un mateix conjunt, perquè compartien una idea o una sensibilitat comuna.

Al llibre hi trobem relats de llargades molt diverses. Com decideixes l’extensió d’una història?

La veritat és que no la decideixo. Quan començo a escriure un relat, ja tinc molt clar dins del cap què vull explicar i cap on vaig. No m’assec a escriure fins que la història està força definida mentalment. Quan escric, arriba un moment que m’adono que ja he dit tot el que volia dir. Allargar-ho seria repetitiu o innecessari. Per això l’extensió sempre és una incògnita fins al final.

Hi ha algun fil conductor que uneixi tots els contes del llibre?

Sí. Tot i que cada relat és diferent, amb narradors, veus i estructures diverses, tots comparteixen una mirada sobre personatges que viuen una mica al marge. Són persones que no fan exactament allò que s’espera d’elles, que habiten una mena de realitat paral·lela o que afronten la vida d’una manera condicionada per les circumstàncies. És com si visquessin a la cara B de la vida.

Vivim en una societat on sembla que tothom hagi de ser feliç, jove i exitós. Els meus personatges no encaixen en aquesta realitat idealitzada, però continuen endavant i sobreviuen des dels marges.

Com és el teu procés d’escriptura?

La llavor de les històries sempre em ve de l’exterior: una conversa escoltada per casualitat, una situació que em sorprèn o alguna cosa que em provoca inquietud. Normalment no prenc notes. Ho deixo reposar al meu cap. Si al cap d’un temps encara hi continuo pensant, és que allò pot convertir-se en una història.

A partir d’aquí començo a treballar-la mentalment. Quan m’assec a escriure, ja sé què vull explicar, encara que després faci proves, canviï el narrador o revisi aspectes de la història. Però necessito tenir clar el destí abans de començar.

El títol, Tries invisibles, és molt suggeridor. Què significa?

Em va costar molt trobar-lo. De fet, va ser una de les últimes coses que vam decidir, amb l’ajuda de la meva editora.

La paraula “tries” fa referència al fet que tots els personatges prenen decisions. De fet, tots ho fem constantment al llarg de la vida. I “invisibles” perquè sovint aquestes decisions són ocultes per als altres, i fins i tot per a nosaltres mateixos. Moltes vegades no som del tot conscients de les tries que estem fent fins molt més endavant.

Els teus relats tenen una certa condensació expressiva que recorda la poesia. Hi estàs d’acord?

La poesia em fa molt de respecte. En soc lectora, però no n’escric. Tot i això, crec que relat i poesia comparteixen una cosa important: l’essència. En tots dos casos es tracta d’anar al nucli del que vols explicar.

El relat, per la seva extensió, m’obliga a treballar molt cada frase i cada paraula. M’agrada escriure d’una manera força austera, sense floritures, i crec que aquest gènere m’ajuda a fer que la forma i el fons encaixin.

Publiques a Les Hores, una editorial molt reconeguda dins la literatura catalana contemporània. Què representa per a tu?

És exactament on volia ser. Segueixo l’editorial des dels seus inicis i sempre m’ha interessat molt el que publica. Crec que encaixa amb les meves inquietuds literàries. Les Hores acostuma a parlar de la vida, dels temes humans i quotidians, i quan vaig pensar a qui enviar els contes ho vaig tenir molt clar.

Per això estic encantada de formar part del seu catàleg.

Per acabar, què trobaran els lectors a Tries invisibles?

Trobaran històries de persones que viuen una mica fora del focus, personatges que sovint passen desapercebuts però que afronten conflictes i decisions universals. Històries petites en aparença, però que parlen de les grans preguntes de la vida.

Xavier Borrell


Tries invisibles
Mercè Pujades CidEditorial:
Editorial les Hores
ISBN: 9791399072150
Idioma: Català
Número de páginas: 152
Año de edición: 2026


dimecres, 17 de juny del 2026

'El fraude es el futuro' - (Serie Kostas Jaritos 17) - Petros Márkaris


Petros Mákaris vuelve con su personaje Kostas Jaritos por el que en 2019 le fue otorgado el III Premi Sala Joiers a un personaje de novela negra en el transcurso del festival Cubelles Noir.

Jaritos ha dejado la Brigada de homicidios donde ha sido sustituido por Antigoni Ferqueli para asumir la jefatura de las Fuerzas de Seguridad de Ática.

Márkaris fiel a sus principios de sacar a la luz temas de actualidad en esta ocasión nos plantea como la IA puede cambiar el mundo de las obras de arte, la vida de los museos y la de los propios arqueólogos.
El fraude del futuro se centra en la investigación del asesinato de un vigilante del yacimiento arqueológico de Elefsina que llevará a descubrir que algunas piezas del yacimiento han sido sustituidas por piezas falsas tan perfectas que son casi imposibles de distinguir de las auténticas, piezas que han estado elaboradas por tres arqueólogos con ayuda de la IA. 

La investigación se complica no ya por nuevos acontecimientos si no porque en la misma, se ven afectados dos Ministerios: Seguridad y Cultura cada uno con intereses diferentes ya que mientras al primero le interesa la resolución del crimen, el Ministro de Cultura entiende que reproduciendo los frisos del Partenon actualmente  expuestos en el Museo Británico podría mover a los británicos a devolver los originales para que estuvieran en el Partenón y los británicos exhibirían las copias.

Como en toda la serie de Kostas Jarito, Márkaris nos intercala su vida personal, su familia, la cocina de Adriani su esposa y como no la de Zisis el viejo comunista que gestiona el refugio de personas sin hogar.

Petros Márkaris es un autor de novela negra con varios galardones en su poder como son el Premio Negra y Criminal, el Prix du Polar Européen, el premio Pepe Carvalho y el Cubelles Noir, entre otros.

Buena lectura.

Eugénia Ros

El fraude es el futuro
(Serie Kostas Jaritos 17)
Petros Márkaris
Traductor: Ersi Marina Samará Spiliotopulu
Editorial: Tusquets Editores S.A.
ISBN: 9788411077699
Idioma: Castellano
Número de páginas: 224
Año de edición: 2026
Colección: Andanzas
Serie/Saga: Serie Kostas Jaritos


dimarts, 16 de juny del 2026

Entrevista a Andrea Mejía autora de 'La sed se va con el río' : la escritura, la poesía y el arte de contar historias


La escritora Andrea Mejía reflexiona sobre el acto de escribir, la importancia de habitar el presente durante el proceso creativo y la relación entre poesía y narrativa. Con motivo de la publicación de La sed se va con el río, la autora comparte su visión sobre el poder de las imágenes poéticas, el placer de contar historias y los desafíos que plantea cada género literario. En esta conversación, Mejía reivindica la escritura como un espacio de descubrimiento y entrega, donde lo esencial no es el reconocimiento futuro, sino la experiencia íntima y transformadora de crear.

Andrea, en varias ocasiones has hablado de la importancia de estar presente durante el proceso de escritura. ¿Cómo vives ese momento creativo?

Para mí la escritura ocurre siempre en el presente. Cuando escribo, escribo para escribir; no estoy pensando en los resultados que pueda tener el texto dentro de unos años ni en cómo será recibido por los lectores. Mi principal preocupación es hacer el trabajo lo mejor posible en ese instante. Intento poner todo de mí en la página, toda mi atención, toda mi sensibilidad y toda mi honestidad. Creo que si estuviera pensando constantemente en el futuro, en las expectativas o en las consecuencias de lo que escribo, me resultaría muy difícil concentrarme en el acto mismo de crear.

La escritura exige una especie de entrega total. Hay que estar dispuesto a habitar el momento, a escuchar lo que el texto necesita y a seguirlo sin saber exactamente a dónde va. Por eso trato de no proyectarme demasiado hacia adelante. Todo lo que ocurre después —la publicación, los lectores, los comentarios, los reconocimientos— es algo que agradezco profundamente, pero no forma parte del momento de la escritura. Cuando llega, lo vivo como un regalo.

¿Dirías entonces que la escritura es una experiencia más ligada al presente que a la expectativa?

Sí, completamente. Creo que escribir implica una relación muy intensa con el presente. Es un trabajo que requiere atención, observación y disponibilidad emocional. Cuando uno está demasiado preocupado por el futuro, por el éxito o por el reconocimiento, corre el riesgo de perder contacto con lo que realmente importa: la construcción del texto.

Además, hay algo muy misterioso en el proceso creativo. Muchas veces uno no sabe exactamente qué está buscando ni qué va a encontrar. Si intentara controlar todo desde el principio, probablemente limitaría las posibilidades de descubrimiento que ofrece la escritura. Por eso prefiero concentrarme en el trabajo cotidiano y dejar que las demás cosas sucedan como tengan que suceder.

A menudo se habla de la relación entre poesía y narrativa. En tu caso, ¿cómo dialogan estos dos géneros?

Creo que la relación es muy cercana. Muchas veces pensamos en la poesía y la narrativa como territorios completamente separados, pero para mí existe un diálogo constante entre ambas. La poesía tiene una capacidad extraordinaria para generar visiones, para crear imágenes que transforman nuestra manera de percibir el mundo. Su fuerza proviene, en gran medida, de esa capacidad de condensar experiencias y emociones a través de imágenes.

Cuando escribo narrativa, me interesa conservar algo de esa potencia poética. Me gusta que el lenguaje tenga densidad, que las imágenes abran espacios de significado y que los lectores puedan experimentar no solo una historia, sino también una forma particular de mirar la realidad. En ese sentido, la poesía puede estar presente dentro de la prosa.

¿Qué aporta entonces la narrativa que la poesía no siempre puede ofrecer?

La narrativa tiene una dimensión que me fascina: la posibilidad de contar historias. Aunque existen poemas narrativos, la poesía generalmente no se centra en el desarrollo de una trama o en la evolución de personajes de la misma manera que una novela o un cuento.

A mí me produce una enorme felicidad contar una historia. También me encanta escuchar historias o leerlas. Hay algo muy antiguo en ese placer. Desde hace siglos, los seres humanos nos reunimos para escuchar relatos, para seguir las aventuras de personajes, para acompañarlos en sus conflictos y transformaciones. Es una experiencia profundamente humana.

Cuando leemos una novela, convivimos con los personajes durante un tiempo. Nos encariñamos con ellos, sufrimos cuando sufren, celebramos sus triunfos y nos preocupamos por su destino. Esa relación emocional es una de las cosas más hermosas que ofrece la narrativa.

¿Crees que esa capacidad de generar empatía es una de las grandes fortalezas de la prosa?

Sí, sin duda. La narrativa permite explorar la complejidad de la experiencia humana de una manera muy amplia. A través de los personajes podemos comprender otras vidas, otras formas de pensar y otras maneras de sentir.

La empatía que surge de una historia es algo muy poderoso. Cuando seguimos el recorrido de un personaje, de alguna manera ampliamos nuestra propia experiencia. Podemos entrar en mundos que no conocíamos y comprender situaciones que quizás nunca hemos vivido. La literatura tiene esa capacidad extraordinaria de acercarnos a los demás.

Has mencionado que en la prosa puede existir la poesía. ¿Crees que esa combinación es una de las mayores riquezas de la narrativa?

Sí, porque la prosa puede reunir distintas posibilidades expresivas. Por un lado, tiene la capacidad narrativa: puede desarrollar personajes, construir conflictos y desplegar historias complejas. Por otro lado, también puede incorporar la intensidad del lenguaje poético y la fuerza de las imágenes.

Cuando esas dos dimensiones logran convivir de manera orgánica, ocurre algo muy especial. El lector no solo sigue una historia, sino que también experimenta una manera particular de percibir el mundo. Creo que ahí reside una de las grandes posibilidades de la literatura.

Sin embargo, también señalas que la poesía posee cualidades únicas.

Claro. No me gustaría que pareciera que la narrativa puede hacerlo todo. La poesía tiene recursos y poderes propios. Hay experiencias, emociones o intuiciones que la poesía puede expresar con una intensidad difícil de alcanzar en otros géneros.

La concentración del lenguaje poético, su musicalidad, su capacidad de sugerencia y su libertad formal le permiten llegar a lugares muy singulares. Por eso siento un enorme respeto por la poesía. Es un género que admiro profundamente.

¿Te resulta difícil escribir poesía?

Sí, mucho. A veces existe la idea de que la poesía es una escritura más espontánea, pero para mí es exactamente lo contrario. Es un género extremadamente exigente. Cada palabra cuenta, cada silencio importa, cada imagen debe tener una razón de ser.

Quizás por eso la considero tan difícil. La poesía exige una precisión enorme y una capacidad de síntesis que admiro muchísimo. Cuando leo buena poesía siento que estoy frente a una forma de conocimiento muy particular, una manera distinta de comprender el mundo.

Finalmente, acabas de publicar La sed se va con el río. ¿Qué significa para ti compartir este libro con los lectores?

Publicar un libro siempre es una experiencia emocionante. Durante mucho tiempo la escritura es un proceso íntimo y solitario. Uno trabaja acompañado únicamente por las palabras, los personajes y las preguntas que van surgiendo en el camino. Cuando el libro finalmente llega a los lectores, comienza una nueva etapa.

Me siento muy agradecida por la recepción que ha tenido y por el interés que ha despertado. Sin embargo, trato de mantener la misma actitud que tengo cuando escribo: recibir todo lo que llega con gratitud, sin olvidar que el verdadero centro de esta experiencia sigue siendo el acto de escribir. Al final, es allí donde comienza todo y donde encuentro el sentido más profundo de mi trabajo.

Xavier Borrell


La sed se va con el río
Andrea Mejía 
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9791387846534
Idioma: Castellano
Número de páginas: 176
Año de edición: 2026
Colección: Hispánica



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