Un caso de matricidio cierra la trilogía protagonizada por George Gorski, un hombre solitario que investiga la sospechosa muerte de una anciana en la ciudad francesa de Saint-Louis. A través de varias historias que se entrecruzan, la novela explora la culpa, la memoria y los vínculos familiares, al tiempo que reflexiona sobre la verdad y la construcción de los relatos. Un inquietante noir psicológico donde lo cotidiano se vuelve perturbador.
Esta novela cierra una trilogía. ¿Cómo fue volver a ese universo narrativo? ¿Tenía pensada esta historia desde el principio o fue surgiendo mientras escribía las otras?
Fue fantástico volver a Saint-Louis, la ciudad en la que se ambientan los libros, porque he terminado por amar ese lugar, aunque sea una ciudad muy corriente. Me gusta habitar mentalmente ese espacio y moverme por sus pequeños dramas cotidianos.
También me gustó reencontrarme con los personajes. No me había cansado de lo que quería hacer con George Gorski. Aunque es una trilogía criminal, en realidad es la historia de este hombre y de su vida. No planeé la historia con antelación, pero al tratarse del libro final, sabía que debía haber un acontecimiento central. A medida que escribía, empezaron a suceder otras cosas y las tres historias del libro comenzaron a cruzarse.
¿Cómo se le ocurrió la idea de presentar a Raymond Brannet como autor póstumo y de construir la novela desde ese punto de vista?
Cuando escribía el primer libro, La desaparición de Adèle Bedeau, tenía la sensación de que ya estaba escribiendo una traducción: soy escocés, los libros están ambientados en Francia y mis personajes, en realidad, hablarían francés. Yo estaba traduciendo sus conversaciones al inglés.
Por eso me pareció natural inventar un autor ficticio, Raymond Brannet, que sería el supuesto autor de estos tres libros. En la historia que cuento en la primera novela, Brannet se suicida tras la publicación de La desaparición de Adèle Bedeau, y los dos libros siguientes se publican de forma póstuma. Esto se debe a que esas novelas investigan hechos reales de su vida: la muerte de su propio padre y, más tarde, el periodo en que vive con su madre en Saint-Louis.
En Un caso de matricidio no solo vemos a George Gorski viviendo en su antiguo apartamento con su madre anciana, sino que aparece también otro personaje, Robert Duiman, que vive con su madre y de quien ella sospecha que intenta matarla.
¿Cuánto hay de usted en el personaje de Robert Duiman y por qué decidió utilizarlo en esta historia?
Siempre hay algo de mí en todos los personajes, sean hombres o mujeres, estén situados en el siglo XIX o en el XX. Por supuesto, hay algo de mí en Robert Duiman. De hecho, en el primer libro hay un personaje llamado Manfred Baumann, un extranjero torpe socialmente, y ese era claramente una versión de mí mismo.
La novela es muy dura, sobre todo por el tema del matricidio. ¿Fue difícil escribir sobre ello?
Mucho. De hecho, me daba miedo decirle a mi madre el título de mi nuevo libro. Pero creo que, como escritor, no debes tener miedo de tratar temas difíciles. Si la historia te lleva a un lugar oscuro, tienes que ir allí. No debes autocensurarte por temor a lo que puedan pensar los demás. Es un tema muy oscuro, pero estamos ante una novela noir.
¿Qué hay de real en el Saint-Louis que aparece en la novela?
Mi Saint-Louis es casi un 90% real. Las calles existen, la mayoría de los bares también, aunque hay uno ficticio llamado Le Pau. El cementerio está allí, la estación de tren también. La geografía de la ciudad es muy precisa.
En la novela hay bastante humor negro. ¿Cómo consigue combinar un tema tan trágico con ese tono?
Creo que se debe en parte a que soy escocés. El humor escocés es muy oscuro y solemos encontrar humor incluso en la muerte o en el asesinato. Quizá también influye que es un país sombrío, donde en invierno apenas hay luz.
Pero además, el humor nace de observar las interacciones sociales. Cuando nos reconocemos en ciertos comportamientos, a veces nos reímos y pensamos: “sí, eso soy yo”. Me alegra que los lectores encuentren humor en el libro.
Sus novelas se publican ahora en España, aunque ya llevan tiempo editadas en el Reino Unido. ¿Qué supone para usted esa distancia temporal?
En realidad solo ha pasado un año desde que Un caso de matricidio se publicó en el Reino Unido, así que no es tanto tiempo. Pero mientras tanto he escrito otros libros, tu mente se desplaza a otro lugar y luego tienes que volver.
Cuando escribes, estás dentro del libro; cuando se publica, lo ves desde fuera, porque la gente te hace preguntas y te pide explicaciones. Entonces descubres tu propia obra de otra manera. Nunca sabes cómo va a ser leída hasta que está publicada.
¿Qué papel juegan autores como Simenon, Zola o Sartre en su obra?
La influencia de Georges Simenon es enorme, especialmente su novela La nieve estaba sucia. Me interesa mucho su estilo: frases económicas, sin metáforas ni ornamentos, una prosa directa. Pero también su capacidad de observación de la vida.
Cuando lees a Simenon, tienes la sensación de que realmente ha visto y observado a esas personas. Para mí, esa es una gran habilidad como escritor: estar atento a lo que ocurre a tu alrededor.
Para terminar, ¿qué supone para usted venir a Barcelona, al festival, en un día tan luminoso y rodeado de autores tan prestigiosos?
Me encanta Barcelona, es una de mis ciudades favoritas del mundo. Me gusta su atmósfera, sus calles, su gente. Ha sido maravilloso compartir este encuentro con Carlos y Sergio, especialmente escuchando a Sergio hablar de las calles y de las historias de Barcelona. Ahora, cuando pasee por la ciudad, la veré a través de sus ojos.
Xavier Borrell
Graeme Macrae Burnet
Traductor: Alicia Frieyro
Editorial: Impedimenta
ISBN: 9791387641450
Idioma: Castellano
Título original: A Case of Matricide
Número de páginas: 288
Año de edición: 2026





