El guionista Eduard Morpurgo debuta en la literatura con Los silencios también se bailan, una novela que combina ficción, memoria histórica y emociones personales. Inspirada en la pérdida de su abuela, la obra rinde homenaje a quienes vivieron la Guerra Civil y reflexiona sobre el Alzheimer, el valor de los recuerdos y la importancia de preservar las historias familiares antes de que caigan en el olvido.
¿Cómo surge la idea de dar el salto al mundo de la literatura y hacerlo precisamente con esta novela?
Siempre he sentido una gran pasión por el mundo de las letras. Desde joven tenía claro que quería dedicarme a escribir, aunque durante mucho tiempo no supe exactamente en qué formato o disciplina. Finalmente encontré mi camino como guionista de televisión y documentales, un trabajo que me ha permitido desarrollar mi creatividad y contar historias. Sin embargo, escribir una novela era una espina que tenía clavada desde hacía años.
La idea de Los silencios también se bailan nace de una experiencia muy personal: la muerte de mi abuela. Fue un momento muy duro y la escritura se convirtió en la mejor manera de gestionar ese dolor. Empecé escribiendo para desahogarme, sin pensar que aquello acabaría transformándose en una novela. Poco a poco fui dando forma a la historia, creando los personajes y construyendo una trama que, aunque es de ficción, está profundamente inspirada en las emociones que viví. Una vez tuve clara la historia, solo quedaba sentarme delante del ordenador y dedicarle muchas horas de trabajo.
En lugar de escribir una obra autobiográfica, optaste por crear a Emilio, un joven periodista que investiga el pasado de su abuela. ¿Por qué elegiste la ficción?
Quería que la historia pudiera llegar a cualquier lector, y pensé que la ficción era la mejor herramienta para conseguirlo. Emilio es un joven periodista que trabaja en un periódico y atraviesa un momento complicado porque está a punto de perder su empleo al no encontrar una historia lo suficientemente interesante para publicar. Después de buscar fuera durante mucho tiempo, descubre que la mejor historia siempre ha estado dentro de su propia familia.
Su abuela Isabel recibe un diagnóstico de Alzheimer y, consciente de que la enfermedad acabará borrando sus recuerdos, Emilio decide grabar dieciséis cintas en las que ella relata todo lo que vivió durante los años en los que tuvo que huir de la Guerra Civil. Esas grabaciones representan un intento de vencer al olvido y de conservar una memoria que, de otra manera, desaparecería para siempre.
Aunque los personajes son ficticios, la novela transmite sentimientos muy reales. Quería hablar de la memoria, de la familia y de la importancia de escuchar a nuestros mayores antes de que sea demasiado tarde.
La novela también parece ser un homenaje a las mujeres que vivieron aquellos años tan difíciles. ¿Era esa una de tus principales intenciones?
Sí, sin ninguna duda. La novela es un homenaje a todos los abuelos y abuelas que tuvieron que enfrentarse a una de las épocas más complicadas de nuestra historia. Pero especialmente quería poner el foco en las mujeres, porque muchas veces su papel ha quedado en un segundo plano a pesar de haber sido fundamental.
Fueron mujeres que soportaron la guerra, el miedo, la pobreza y la represión con una fortaleza admirable. Sacaron adelante a sus familias en unas circunstancias extremadamente difíciles y, además, tuvieron que hacerlo en una sociedad que apenas les ofrecía oportunidades y que limitaba enormemente su libertad. Creo que su esfuerzo y su capacidad de resistencia merecen ser reconocidos.
Con esta novela también pretendo que las nuevas generaciones comprendan el sacrificio que hicieron quienes vivieron aquellos años y valoren la importancia de preservar esa memoria para que nunca caiga en el olvido.
Para escribir una novela ambientada en ese contexto histórico y con una enfermedad como el Alzheimer como eje central, ¿tuviste que documentarte mucho?
Sí, la documentación fue una parte muy importante del proceso. Necesitaba conocer bien el contexto de la Guerra Civil, cómo se desarrollaban los acontecimientos y cómo afectaban a la vida cotidiana de las personas. También investigué mucho sobre el Alzheimer para tratar la enfermedad con el máximo respeto y realismo posible.
Aun así, diría que lo más difícil no fue la investigación histórica o médica. El mayor reto fue escribir desde la vulnerabilidad. Muchas escenas removían recuerdos personales y emociones que todavía estaban muy presentes por la pérdida de mi abuela. Hubo momentos en los que escribir era especialmente complicado porque significaba volver a enfrentarme a ese dolor.
Los personajes son completamente ficticios, pero es cierto que algunos de sus rasgos, gestos o recuerdos están inspirados en las historias que mi abuela me contaba cuando era pequeño. De alguna manera, esas conversaciones siguen vivas dentro de la novela. Por eso considero que, además de ser una historia de ficción, el libro es también una forma de rendir homenaje a su memoria y a la de tantas personas que vivieron una época tan difícil.
Xavier Borrell
Edouard Morpurgo
Editorial: Libros Indie
ISBN: 9791388227288
Idioma: Castellano
Número de páginas: 354
Año de edición: 2026





