dilluns, 5 d’octubre del 2026

“Quería que el lector dudara de qué es verdad y qué es ficción” - Entrevista a Manuel Ríos San Martín, autor de 'No te fíes de ellos'

(C) Julia Carballada

Manuel Ríos San Martín presenta No te fíes de ellos, una novela que combina investigación policial, mundo del arte, falsificaciones, bulos y misterio. El autor vuelve a jugar con los límites entre realidad y ficción y recupera una idea de Fernando Marías sobre una misteriosa organización capaz de manipular el mercado del arte.

—¿Cómo surge la idea de mezclar dos historias aparentemente tan diferentes: el mundo del arte, los bulos, un asesinato relacionado con una estrella de rock...?

—Hay tanta novela negra y tantas historias que es muy difícil encontrar una manera de sorprender al lector. Intento que desde el comienzo se reconozcan los componentes de una novela policiaca, pero incorporando otros elementos que despisten y hagan que el lector no sepa qué va a ocurrir inmediatamente después.

Para mí eso es muy importante. Esta novela es, en buena medida, un gran juego con el lector y había que cuidar mucho ese aspecto.

—Uno de los elementos centrales es la Corporación, esa especie de organización que se dedica a hacer aparecer obras de arte y a influir en su autenticidad y valor. ¿De dónde surge?

—La idea parte de Fernando Marías. Él hablaba de la Corporación, una especie de lobby o mafia que podía estar detrás de determinadas operaciones relacionadas con el mercado del arte.

Hay casos reales que parecen directamente sacados de una novela. Por ejemplo, cuando apareció el Salvator Mundi en una subasta en Luisiana. Alguien dijo que podía ser un Leonardo y la historia empezó a crecer hasta que incluso el director del Louvre se posicionó y consideró que podía tratarse de una obra de Leonardo. Finalmente se vendió por 450 millones de dólares.

Eso demuestra la cantidad de dinero que mueve este mundo y la enorme diferencia económica que existe entre que una obra sea realmente de Leonardo o no.

—Además, constantemente aparecen noticias sobre supuestos Goyas, Velázquez o grandes descubrimientos. ¿Hasta qué punto realidad y ficción se confunden en la novela?

—A mí me gusta mucho que el lector juegue con esa mezcla de realidad y ficción. De hecho, siempre les digo que me manden las noticias que encuentren sobre nuevas obras aparecidas.

Hace poco apareció un supuesto Goya y, unas semanas antes, un Velázquez. Es muy interesante porque la realidad parece alimentar constantemente la ficción.

Eso también lo hacía Fernando Marías. Contaba historias en las que mezclaba realidad y ficción de una manera que hacía que el espectador llegara a preguntarse qué era verdad y qué no.

Yo quería conseguir algo parecido: que mientras el lector esté leyendo la novela tenga dudas sobre qué elementos son reales y cuáles forman parte de la ficción.

—Esa sensación también recuerda a autores como Dan Brown.

—Sí. Dan Brown, especialmente al principio de El código Da Vinci, lo hace de una manera magistral. Las primeras cien páginas son una locura porque consigue que el lector entre completamente en la historia.

Yo he intentado algo parecido. Quería que las primeras 70 u 80 páginas de No te fíes de ellos pasaran casi sin que el lector se diera cuenta y que, cuando terminara esa parte, estuviera completamente metido en la historia.

Todo transcurre en una noche muy intensa. Se trata de conseguir que el lector entre en tu juego.

—Otro de los grandes elementos de la novela es el asesinato de una estrella de rock. ¿Qué buscabas con esta parte de la historia?

—Quería que hubiera dos casos en paralelo. Por un lado, la aparición de un cuadro de Goya, que remite al pasado. Pero también quería que hubiera algo relacionado con el mundo de los artistas contemporáneos.

Ahí aparece la teoría del famoso Club de los 27: la cantidad de músicos muy conocidos que han muerto a esa edad, desde Kurt Cobain o Amy Winehouse hasta Jim Morrison.

Me interesaba recuperar esa teoría y preguntarme qué podría haber detrás de tantas muertes de artistas a esa edad. La novela intenta también ofrecer una explicación.

—¿Supone esta novela un cambio respecto a tus trabajos anteriores?

—No diría que sea un cambio radical. Mis novelas mantienen un ritmo que intento que sea reconocible y siempre hay un tema de fondo: la prehistoria, el mundo del arte, los animales...

Lo que sí es cierto es que el tono de esta novela es un poco más elegante y tiene más suspense. Hay investigación policial, por supuesto, pero también una especie de investigación diferente, con un tono que se acerca un poco al mundo de los espías.

Me apetecía mucho hacer algo así.

—Para escribir sobre el mundo del arte habrás tenido que realizar una importante labor de documentación.

—Sí. Me voy a confesar: mi mujer es restauradora de arte del Museo Thyssen, así que tengo ese mundo muy cerca. Además, he hablado con mucha gente del Museo del Prado, porque cada cuadro es diferente y los especialistas que trabajan con obras de Goya tienen muchísimo que aportar.

Pero hay una cosa importante: la documentación es peligrosa.

A veces, un exceso de documentación puede hacer que una novela sea farragosa o aburrida. En mi caso intento que la documentación haga avanzar la trama. Si hablo de determinadas pruebas complejas que se realizan a los cuadros, es porque esas pruebas van a influir en lo que sucede.

No cuento información para demostrar lo que sé, sino porque realmente va a hacer avanzar la historia.

—Tu anterior novela, La huella del mal, también tuvo una segunda vida en el audiovisual. ¿Cómo viviste esa experiencia?

—Fue una experiencia preciosa. La huella del mal se estrenó primero en cines y después llegó a Netflix, donde en 2025 fue la película española más vista entre todas las plataformas.

Eso me sorprendió y me hizo muchísima ilusión. Además, tuvo como consecuencia que la novela volviera a venderse mucho.

Fue un ciclo muy bonito: escribir la novela, adaptar el guion junto a Victoria D'Albore y después dirigir la película, porque yo vengo del mundo audiovisual.

Ha sido un viaje precioso y, además, ha funcionado bien. Creo que próximamente también llegará a Televisión Española, porque compraron los derechos.

—Para No te fíes de ellos recuperas una idea de Fernando Marías. ¿Cómo fue el proceso para convertir aquella idea en tu novela?

—Fernando conocía el proyecto porque yo ya lo había hablado con él. Él tenía la idea de la Corporación, pero nunca llegó a desarrollar esa gran novela sobre ella.

Yo pacté con él que la escribiría yo. Después falleció de manera inesperada y, en ese momento, aparqué el proyecto porque fue algo muy impactante.

Dos o tres años después, cuando empecé a pensar en qué novela escribir, recuperé aquella idea que habíamos hablado. Entonces hablé con su agente y con su hermano Luis para contar con su aprobación, llegar a un acuerdo y firmarlo.

Hace poco Luis me escribió para decirme que la novela le había encantado y que pensaba que Fernando la habría disfrutado mucho. Para mí fue un alegrón enorme.

—Fernando decía aquello de que, si una mañana no estaba allí, era porque la Corporación existía...

—Sí. Y precisamente hemos jugado un poco con esa idea. De hecho, en mis redes sociales muchos amigos han subido vídeos en los que, con un tono un poco amenazante, me advierten de que tenga cuidado.

Max Huerta, por ejemplo, apareció diciendo que no iba a vender mi novela en su librería; Chicote me decía que no volviera a su restaurante; Mikel Santiago me decía que no le llamara cuando fuera a Bilbao...

Se ha creado un juego muy divertido con esa mezcla de ficción y realidad. Lo curioso es que mucha gente se ha creído los mensajes y ha habido bastante revuelo. Uno de los vídeos llegó a tener más de medio millón de visualizaciones.

Y eso conecta perfectamente con lo que quería hacer en la novela: jugar con la frontera entre lo que es real y lo que es ficción.

—¿Qué esperas que encuentre el lector cuando abra No te fíes de ellos?

—Sobre todo, quiero que entre en el juego. Que empiece pensando que está ante una novela policiaca y que, poco a poco, empiece a hacerse preguntas sobre lo que está leyendo.

Quería una historia de suspense, con investigación, arte, asesinatos y personajes que no sabes exactamente de qué lado están. Y, sobre todo, quería que el lector disfrutara intentando descubrir qué hay detrás de todo.

Xavier Borrell


No te fíes de ellos
Manuel Ríos San Martín
Editorial: Harpercollins
ISBN: 9788410647589
Idioma: Castellano
Número de páginas: 512
Año de edición: 2026




divendres, 2 d’octubre del 2026

'El misterio de la pintora rebelde' - Chiara Montani

La Florencia del siglo XV cobra una vida deslumbrante en la novela de Chiara Montani, un thriller histórico donde el arte y la muerte se mezclan en una paleta inolvidable. A través de una intriga adictiva, la autora no solo nos regala un misterio clásico de asesinatos, sino también una profunda radiografía sobre las luces y sombras de los albores del Renacimiento.

No soy mucho de novela histórica, aunque reconozco que la obra plasma con crudeza una realidad histórica ineludible: si no eras una mujer atrevida y dispuesta a romper las normas, estabas condenada a la invisibilidad. En una época donde crear le estaba estrictamente vedado al género femenino, la única forma de tener voz era desafiando activamente el orden establecido. Chiara Montani retrata con maestría cómo el simple deseo de pintar se convertía en un peligroso acto de rebeldía política y social. 

En el corazón de esta lucha brilla Lavinia, un personaje adelantado a su tiempo que se niega a habitar el rol pasivo que la historia le ha asignado. Al lado del maestro Piero della Francesca, Lavinia demuestra poseer una mente analítica, una mano experta con los pigmentos y una valentía inquebrantable, decidiendo mirar el mundo con sus propios ojos para pintar su propio destino.

En seguida te traslada a esa época, pero más allá de sus personajes, la novela es una herramienta fabulosa que ayuda a entender el Renacimiento en toda su complejidad. Lejos de limitarse a las grandes obras pictóricas, la autora integra con brillantez las tensiones intelectuales de la época: la efervescencia por la recuperación de manuscritos antiguos, la sombra de la caída de Constantinopla, el neoplatonismo conviviendo con la ortodoxia cristiana y las sutiles maniobras políticas de figuras como Cosme de Médici. 

Todo esto se articula en una trama con una intriga magnéticaque arranca en los convulsos días de 1458, con la sucesión papal en juego y una acusación injusta de asesinato. En las páginas de esta historia, cada cuadro esconde un secreto y cada detalle del taller artístico puede estar manchado de sangre.

Sumergirse en sus páginas permite disfrutar la magia de Florencia en su máximo esplendor. La autora logra que el lector camine por sus calles empedradas, respire el aroma de los aceites de los talleres y sienta la tensión de una república bajo la sombra de los Médici. Sus palabras, como pinceladas de frescos deslumbrantes, consiguen transportarnos físicamente a esa Florencia mística, violenta y fascinante. En definitiva, se trata de una lectura imprescindible: una obra sublime que demuestra que el arte puede ser una ventana a la belleza, pero también el más peligroso de los misterios.

Maravillosa novela para de estos tiempos de superficialidad.


Xavier Borrell


El misterio de la pintora rebelde
Chiara Montani
Traductor: Juan Carlos Gentile Vitale
Editorial: Istoria
ISBN: 9791387714376
Idioma: Castellano
Número de páginas: 368
Año de edición: 2026


dijous, 1 d’octubre del 2026

'Fonseca' - Jessica Francis Kane


Penelope Fitzgerald, escritora de poesía, novela y ensayo, ganó el Premio Booker en 1979. Esta escritora, en 1952, se trasladó desde su Inglaterra natal a un pueblo desconocido de México, un viaje que nunca explicaba. Ahora Jessica Francis Kane novela esta parte de su vida.

Al parecer, Penelope Fitzgerald estaba pasando una etapa difícil, tanto familiar como económica, cuando recibe una carta en la que la invitan a ir a Fonseca con la posibilidad de recibir una herencia millonaria. A pesar de estar embarazada de tres meses, deja a su hija pequeña, de dos años, con sus abuelos y, junto con su hijo mayor, Valpy, de seis años, se traslada a Fonseca, a casa de las señoritas Delaney, para comprobar las posibilidades de que el niño reciba la herencia, con la sorpresa de que hay más candidatos a la fortuna de las cuñadas Delaney.

Madre e hijo llegan a Fonseca el 2 de noviembre, el Día de Muertos, y prolongarán su estancia hasta el 2 de febrero, día de la Candelaria, cuando regresan a casa.

La novela nos describe la vida en Fonseca, las costumbres locales, las diferentes personas que frecuentan la casa y las dudas de Penelope sobre su vida: una mujer que, de repente, se da cuenta de que su vida consiste en esperar: esperar que el marido vuelva de la guerra, esperar que nazca un hijo, esperar tener más espacio, esperar publicar... y, de repente, ya no quiere esperar más.

Una novela que se lee muy bien y que nos recrea un mundo que ya no existe.

Fonseca es la tercera novela de esta escritora estadounidense, también conocida por la publicación de artículos y ensayos en The New York Times y Harper’s Magazine.

Buena lectura.


Eugènia Ros


Fonseca
Jessica Francis Kane
Traductor: Pilar Adón /
Editorial: Impedimenta / Navona Editorial
ISBN: 9791387641672 / 9788410180826
Idioma: Castellano / Català
Título original: Fonseca
Número de páginas: 296 / 272
Año de edición: 2026





dimecres, 30 de setembre del 2026

'Idilio' - André Aciman


Idilio, de André Aciman, reúne cuatro novelas cortas que profundizan en la intimidad, la incertidumbre, las esperanzas, los deseos, los desasosiegos y las frustraciones que nacen de eso que llamamos amor o enamoramiento.

Son cuatro historias muy diferentes entre sí, pero unidas por una misma mirada: la del amor como un sentimiento complejo, muchas veces contradictorio y no necesariamente feliz. Y es precisamente eso lo que hace que, aunque las cuatro novelas hablen de relaciones amorosas, Idilio esté muy lejos de ser un libro romántico al uso. Salvo quizá Habitación frente al mar, el resto de los relatos son más bien crudos, complejos y profundamente humanos.

En El caballero de Perú, la acción transcurre en un idílico hotel de la costa Amalfitana, donde un grupo de amigos pasa unos días y conoce a un misterioso caballero con el que, en principio, no parece tener nada en común. Sin embargo, poco a poco terminan entablando amistad y adentrándose en una historia inesperada. Es, particularmente, la novela que más me ha impactado. Me ha parecido muy original y me ha fascinado la manera en que Aciman describe los lugares, hasta el punto de hacer que el lector sienta que está allí. Además, pese a su final, es quizá la historia más fresca y tiene momentos que incluso me han recordado a Agatha Christie, por ese componente de misterio y de intriga que va envolviendo al lector.

Habitación frente al mar es, en cambio, una historia mucho más cotidiana y cercana. Lo que les sucede a sus protagonistas podría ocurrirle a cualquier persona. Es una novela tierna y fresca, pero también frágil, porque plantea situaciones y sentimientos que cualquier ser humano puede llegar a experimentar y cuestionarse sin necesidad de sentirse culpable por ello. Aciman consigue que nos pongamos en la piel de los personajes y que comprendamos sus dudas y contradicciones.

En Mariana, basada en la relación que mantuvo una monja con un oficial aristócrata, encontramos también una historia muy humana. Mariana mantiene un idilio con un pintor, compañero de residencia, del que se enamora perdidamente y ante el que pierde los papeles una y otra vez. Él es un hombre que va de una mujer a otra, como un auténtico Don Juan, sin detenerse demasiado a pensar en los sentimientos que deja atrás ni en las consecuencias de sus actos. Mariana, en cambio, nos muestra su experiencia desde el sufrimiento, el deseo y ese anhelo casi desesperado por estar con alguien aun sabiendo perfectamente cómo es y cómo se comporta. Es un claro reflejo de lo duro que puede resultar un amor no correspondido y de hasta dónde puede llevarnos un sentimiento cuando dejamos de controlarlo.

Por último, Polizones me ha resultado especialmente llamativa y chocante. Su protagonista llega a sentirse tan vacío y a sufrir tanto que decide acabar con su vida, dejando por escrito una serie de notas, casi como si fueran una novela, destinadas a las personas que considera realmente importantes en su existencia. Y aquí aparece uno de los aspectos más duros del relato: a pesar de estar casado y tener una mujer y una hija, ellas no son las destinatarias de esas palabras. No están dedicadas ni dirigidas a ellas. El vacío y el sufrimiento del protagonista terminan pesando más que cualquier otra cosa, incluso que el amor que pueda sentir por su hija.

Los cuatro relatos hablan, de una manera u otra, del amor, pero no de un amor idealizado ni de ese sentimiento romántico que solemos encontrar en otras historias. Aciman habla del deseo, de la obsesión, de la infidelidad, de las dudas, de aquello que queremos y no podemos tener y de aquello que tenemos pero quizá ya no deseamos.

Y ahí está, para mí, el interés de Idilio: en mostrarnos que el amor también puede ser incómodo, contradictorio y doloroso. Que enamorarse no siempre significa encontrar la felicidad y que, en ocasiones, aquello que más deseamos puede ser precisamente lo que más nos hace sufrir.

Un libro sobre el amor, sí, pero sobre todo sobre la parte más humana, imperfecta y desconcertante de amar.

Rosa Tobajas


Idilio
André Aciman
Traductor: Julia Osuna Aguilar
Editorial: Alfaguara
ISBN: 9788420476902
Idioma: Castellano
Número de páginas: 328
Año de edición: 2026
Colección: Literaturas


dimarts, 29 de setembre del 2026

«No protejas tu puesto de trabajo, protege tu capacidad de seguir siendo útil» - Entrevista a Vicente Ferrio autor de 'Inteligencia Profesional'


Hoy hablamos con Vicente Ferrio, autor de Inteligencia Profesional, un libro que reflexiona sobre cómo afrontar nuestra carrera profesional en tiempos de inteligencia artificial.

Vicente, bienvenido. Para empezar, ¿qué te llevó a escribir un libro sobre inteligencia profesional precisamente ahora?

Estamos viviendo un momento en el que muchas personas no saben exactamente qué va a ocurrir con su futuro profesional. Existe mucha preocupación sobre cómo la inteligencia artificial va a transformar los empleos y sobre si determinadas profesiones llegarán incluso a desaparecer.

Pero yo creo que no estamos ante el final del trabajo, sino ante una mutación. Lo que está llegando es el final de la carrera profesional lineal y en piloto automático que hemos conocido hasta ahora.

Durante mucho tiempo, tener un título nos proporcionaba cierta estabilidad laboral. Eso ya no podemos darlo por garantizado.

¿Significa eso que algunas profesiones van a desaparecer?

Más que desaparecer profesiones enteras, creo que va a cambiar profundamente la manera de ejercerlas.

Todo trabajo basado en repetir, procesar información, generar documentos estándar o aplicar reglas previsibles está especialmente expuesto. Pensemos en determinadas tareas administrativas, atención al cliente, contabilidad, traducción, programación, algunas tareas jurídicas, marketing o consultoría.

Por eso necesitamos desarrollar una nueva capacidad: la inteligencia profesional. Se trata de aprender a aportar valor, tomar buenas decisiones y utilizar la inteligencia artificial a nuestro favor, pero sin perder nuestro criterio ni dejar de ser nosotros mismos.

Entonces, ¿cómo deberíamos utilizar la IA?

La IA debería ser una herramienta integrada en nuestra forma de trabajar y en nuestra propuesta de valor. Yo la comparo con un exoesqueleto mental.

Un exoesqueleto físico ayuda a una persona a moverse cuando tiene dificultades. La IA puede hacer algo parecido con nuestro talento: ampliar nuestras capacidades y ayudarnos a hacer mejor aquello en lo que ya somos buenos.

Pero no deberíamos delegarle la autoría, el criterio ni la responsabilidad.

¿Hay que ser pesimistas ante todo esto?

No. Soy muy optimista en muchos aspectos. La tecnología puede liberarnos de una enorme cantidad de trabajo y permitirnos dedicar nuestro tiempo a pensar, aprender, cuidar, crear o simplemente vivir mejor.

Pero hay una pregunta fundamental: si la inteligencia artificial nos ahorra tiempo, ¿quién se queda con ese tiempo?

Ese puede ser uno de los grandes retos sociales del futuro.

Porque quizá el problema no sea solamente perder un empleo, sino qué hacemos después con nuestro tiempo.

Exactamente. Incluso podemos imaginar escenarios en los que los Estados tengan que establecer mecanismos de redistribución de la riqueza si las máquinas realizan una parte cada vez mayor del trabajo.

Pero hay una cuestión todavía más profunda: ¿cómo van a encontrar las personas sentido a su existencia si el trabajo deja de ocupar el lugar central que ha tenido durante generaciones?

Hemos confundido muchas veces trabajo con identidad. Cuando nos preguntan quiénes somos, respondemos: «soy ingeniero», «soy médico», «soy periodista», «soy funcionario»...

Pero somos mucho más que nuestra profesión.

¿Qué consejo darías entonces a una persona que lleva veinte años haciendo lo mismo y piensa que su experiencia y su título la van a proteger?

Le diría que se ocupe, más que se preocupe.

La experiencia, el estatus o un título ya no garantizan automáticamente nuestra seguridad profesional. Por eso yo suelo decir una frase que resume buena parte del libro: no protejas tu puesto de trabajo, protege tu capacidad de seguir siendo útil.

Tu puesto puede desaparecer, pero tu capacidad de aportar valor a los demás puede acompañarte siempre.

¿Y cómo podemos empezar a descubrir cuál es ese valor?

Hay una pregunta que propongo hacerse: si mañana desapareciera mi puesto de trabajo, ¿qué podría seguir aportando yo al mundo?

Hay que preguntarse en qué somos realmente buenos y utilizar la inteligencia artificial para potenciarlo.

También tenemos que hacer una especie de «poda profesional». Debemos identificar aquellas tareas que hacemos cada día y que sabemos honestamente que podría hacer cualquiera, una máquina o una IA.

Si una tarea puede ser automatizada, quizá no tenga sentido seguir dedicando nuestra energía a intentar ser cada vez mejores en ella.

Tenemos que desplazar nuestro esfuerzo hacia aquello que requiere conciencia, criterio, creatividad, relaciones humanas, decisión y responsabilidad.

Hablas de una transformación parecida a otras grandes revoluciones tecnológicas. ¿Podemos comparar la IA con la electricidad o con la revolución industrial?

Sí. Para mí, la comparación más cercana es con la revolución industrial.

Cuando llegaron las máquinas y el vapor, muchas tareas que realizaban personas o animales pasaron a realizarlas las máquinas. El valor profesional empezó entonces a desplazarse: dejó de estar tanto en la fuerza física y pasó a estar en quienes sabían pensar estratégicamente, diseñar, organizar y decidir.

Creo que ahora está ocurriendo algo parecido.

La IA puede asumir buena parte de la «fuerza bruta» intelectual: tareas burocráticas, repetitivas y de procesamiento de información.

Y eso nos obliga a desplazar nuestro valor hacia decidir, explorar, probar, equivocarnos, aprender y sacar conclusiones.

Sin embargo, cuando hablamos de inteligencia artificial parece que existen dos posiciones muy enfrentadas: quienes creen que solucionará prácticamente todos nuestros problemas y quienes anuncian una gran crisis laboral. ¿Dónde estás tú?

Creo que hay que encontrar un equilibrio responsable.

Por un lado, podemos imaginar un futuro de abundancia, con una enorme productividad y una tecnología que permita a las personas dedicar más tiempo a aquello que realmente les gusta.

Pero también existe el riesgo de una transición complicada, con personas que tengan dificultades para adaptarse y con problemas de desigualdad.

El reto está precisamente en cómo hacemos esa transición.

Porque durante ese proceso habrá personas que tendrán dificultades no solamente para encontrar trabajo, sino para encontrar sentido a lo que hacen y a su propia vida.

Ahí las administraciones públicas y los Estados van a tener un papel importante.

¿Crees entonces que nadie podrá mantenerse al margen de la inteligencia artificial?

Creo que todos vamos a utilizarla de una manera u otra, igual que utilizamos la electricidad.

Incluso para escribir este libro he utilizado IA. Me ha servido para investigar, contrastar información, explorar opciones y ordenar ideas.

Pero utilizar una herramienta no significa entregarle la autoría.

El resultado final tiene que estar sometido a nuestro criterio, nuestra responsabilidad y nuestra conciencia.

Si tuvieras que resumir en una sola idea el mensaje de Inteligencia Profesional, ¿cuál sería?

Que no debemos intentar proteger aquello que puede desaparecer, sino desarrollar aquello que nadie puede sustituir fácilmente: nuestra capacidad de aportar valor.

La inteligencia artificial no debería hacernos menos humanos ni convertirnos en personas más vagas. Debería convertirse en una extensión de nuestro talento.

Vicente, muchas gracias por acompañarnos. Para quien quiera conocer más sobre tu trabajo, ¿dónde puede encontrarte?

Pueden buscarme como Vicente Ferrio o visitar mi web, sincronizatotalento.com, donde pueden encontrar información sobre mis conferencias, cursos, libros y otros proyectos.

Trabajo mucho sobre transición de carrera, gestión del cambio, futuro del trabajo y sobre cómo conectar nuestro talento con nuestro propósito de vida.

Xavier Borrell


Inteligencia Profesional
Vicente Ferrio
Editorial: Empresa Activa
ISBN: 9788418308352
Idioma: Castellano
Número de páginas: 192
Año de edición: 2026
Colección: EMPRESA ACTIVA


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