dilluns, 25 de maig de 2020

'Blanco' - Bret Easton Ellis


Escritor. Crítico. Tuitero. Hater. Lover. Deslenguado. Transgresor. Hombre. Blanco. Privilegiado.
De todos los adjetivos con los que Bret Easton Ellis (Los Angeles, 1964), el enfant terrible de las letras americanas y adalid de la Generación X se define, eligió posiblemente la más neutra de todas ellas, blanco, para titular a su último libro. Un libro que tiene el privilegio, no solo de ser, el primero de no ficción del autor, si no que resulta ser el primero en casi diez años del autor.
Y con todo, no resulta lo que podríamos denominar un libro nuevo.
Blanco no es más que, primero, un encargo por parte de, tanto el editor como el agente del autor, segundo, un compendio de las introducciones de los podcast del autor y tercero una especie de autoretrato del autor, más allá de que estos ocho capítulos que componen el libro puedan parecer autobiográficos o ensayos sobre su obra y/o el mundo en el que vivimos.
Y sí, Ellis, a sus 56 años, sigue vivo. En Blanco también encontramos todos los adjetivos que aparecen tanto en el inicio de este texto como en la portada del libro.
Aunque en ocasiones tenga que apoyar a Trump y odiar a los Millenials para transgredir las opiniones generales.
No creo que se le escape a nadie de sus lectores, fans en muchos casos, parece ser que a Ellis o lo amas o lo odias, y ciertamente no creo que nadie que le odie lea su libro, que el interés decae cuando sus comentarios versan sobre la política estadounidense y se crecen cuando sus notas pasan a ser lo que coloquialmente se suele denominar una autobiografía. Como aquel inicio demoledor de Lunar Park (Mondadori, 2006), y que tras la lectura de Blanco entendemos la razón de aquellas palabras.
No puedo esconderlo, Ellis me parece la mente más lúcida de su generación, dice aquello que piensa, y no piensa aquello que dice, habla con sinceridad, cuenta su verdad, que en muchos casos se torna La verdad, y todo ello lo hace desde la perspectiva del conocimiento. Un dato: su crítica a los millenials tiene base y fundamento, él tiene por pareja a uno de ellos desde hace años y su pasión es observarle. Extrapolar sus actitudes a toda la generación puede resultar exagerado, pero sin duda cuando el río suena es que agua lleva.
Blanco no son las memorias de su autor, por mucho que el fajín del libro lo predique, hay que vender, eso está claro, son más sus recuerdos y como todo recuerdo puede ser modificado al gusto del instante y ahora señores míos estamos en pleno siglo XXI.
También resulta altamente probable que Ellis, convertido en un personaje en sí mismo, tenga que mantener una reputación y se dedique a polemizar con cualquier tema que se le proponga, y esto hace que, no quiera, si no que deba, provocar con cada una de sus palabras y esto acabe saturando al más escéptico. Pero sinceramente creo, después de haber seguido la obra de este hombre desde su primer libro, Menos que cero (1985), editado en nuestro país en 1988 por Anagrama, que él es así, real, directo, contemporáneo, un observador, que sí, pone constantemente el dedo en la llaga, pero que también intenta sanar esas mismas heridas con sus opiniones, por mucho que estas en ocasiones puedan doler.
Ya lo dice el dicho: la verdad duele y Blanco resulta por momentos muy doloroso.
SALVA G.
Título: Blanco
Autor: Bret Easton Ellis
Traducción: Cruz Rodriguez Juiz
Editorial: Random House
Edición: 1ª edición, marzo de 2020
Número de páginas: 251 pp.
I.S.B.N. 978-84-397-3662-2

dimecres, 20 de maig de 2020

'El manual del silencio' - Miguel Hurtado


El ClubGracias a DiosSpotlightEl bosque de Karadima e incluso La mala educación de Pedro Almodovar, son excelentes y necesarias películas que retratan sin temor la crueldad de los abusos sexuales a menores por parte de la iglesia católica en todo el mundo. Y todas y cada una de ellas están basadas en hechos reales. También Mea máxima culpaLíbranos del mal o Examen de conciencia son magníficos documentales que retratan con toda su crudeza los abusos por parte de la iglesia sobre menores. Así que sí, está claro que, por una parte, los abusos han existido, y por otra que estos están bien documentados. Tanto, que hasta el mismísimo Vaticano tiene bajo llave los informes relativos a esos abusos, informes que se mantienen a buen recaudo. Por lo que pueda pasar.
Así que visto lo visto hasta ahora, y tal y como dice el autor de El manual del silencioMiguel Hurtado: cuando hablamos de pederastia en la iglesia, todos los caminos conducen a Roma. Y sus acusaciones no acaban aquí. Trata al papa Francisco como el mayor empleador de pederastas del planeta.
A los dieciséis años Hurtado se apuntó al grupo de scouts de Montserrat por recomendación de una amiga de su madre. Acababa de empezar a aceptar su homosexualidad y lidiaba con una familia disfuncional, hasta tal punto que años después cortó todos los lazos que le unían a ella. En Montserrat se apoyó en el germà Andreu, un monje de sesenta años que había fundado el grupo scout, un hombre querido y respetado por la comunidad. Creyéndose a salvo en Montserrat, el autor confesó al germà su identidad sexual y este, bajo el pretexto de ayudarle a curarse, abusó sexualmente de él.
No fue el primero, ni desgraciadamente el último, por mucho que Hurtado lo denunciase. Un poco de dinero negro, entonar el mea culpa y unos rezos hicieron el resto.
Hasta que salió, como él mismo dice, nuevamente del armario. Y lo contó todo.
El manual del silencio es su historia. Toda su historia. Una historia que a día de hoy se sigue produciendo y la iglesia sigue guardando silencio. Callar es lo máximo que la iglesia católica hace con los pederastas. Bueno, eso y trasladar de un lugar a otro a los abusadores. Esconderlos de los medios. Para que más adelante sigan cometiendo sus atrocidades. ¿O es que hay algo más atroz que usando el poder que uno tiene abusar del débil? Que alguien vea el documental de Alex Gibney Mea máxima culpa por favor y después hable, si es que tiene palabras para ello. 
El documental se centra en el caso del Padre Lawrence Murphy, un carismático sacerdote de Milwaukee que abusó de más de 200 niños sordos en una escuela que dirigía.
Lo dicho, sin palabras.
Hurtado no solo expone al caso a la luz pública con su libro, sino que a la vez extrae sus propios demonios de su interior y si en las primeras páginas del libro tras los abusos encontramos a un adolescente confundido, hundido, airado e impotente, en las páginas finales vemos a un hombre adulto sereno, entero, consciente de su pasado, pero mirando a su futuro, con dolor, pero sin ira. Sí, Hurtado no es el mismo al inicio de la historia que al final de ella. Un lento pero efectivo proceso que le lleva de victima a activista. 
El manual del silencio no es libro de lectura agradable, más que nada por el tema tratado. Nadie quiere leer las penurias de los demás, pero sin duda es interesante de leer, ya que esos demás algún día podríamos ser nosotros. Y es que por mucha denuncia por parte del autor en sus páginas, la iglesia sigue haciendo de las suyas. 
El libro de Hurtado conlleva reflexión tras su lectura, tanto por las declaraciones del autor, cuanto más por los temas tratados. Es inconcebible que en pleno siglo XXI y mientras el papa Francisco sigue asegurando que tolerancia cero con los abusadores, se sigan cometiendo abusos bajo sus alas. Es la hipocresía de la iglesia. 
Un servidor siempre lo dijo: haz lo que yo diga y no lo que yo haga. Un excelente lema para un cura. 
Por fin ese “manual del silencio” que, desde siempre, ha servido para encubrir a los pederastas dentro de los muros de la iglesia acusa e inculpa de sus actos a todos ellos. Todo y que queda mucho camino por recorrer, sabemos cual es la meta. Y cómo llegar a ella.
SALVA G.
Título: El manual del silencio
Autor: Miguel Hurtado
Editorial: Planeta
Edición: 1ª edición, febrero de 2020
Número de páginas: 476 pp.
I.S.B.N. 978-84-08-22332-0

dijous, 14 de maig de 2020

'Enero sangriento' – Alan Parks


Glasgow, enero de 1973. El detective Harry McCoy recibe un soplo. En unas horas, una joven será asesinada en la estación de autobuses de Glasgow. McCoy decide tomarse la advertencia en serio, pero a pesar de acudir al lugar, es incapaz de evitar que la mujer muera. A partir de aquí, el escocés Alan Parks nos introducirá en una escalada de violencia que hace honor al título de su primera novela en el Glasgow sucio, feo y tremendamente peligroso de los años setenta, cuando el paro, los salarios bajos y la recién llegada heroína golpeaban la ciudad con fuerza.
McCoy no es, precisamente, un policía modelo. Con una infancia desgraciada que aún le atormenta, da la impresión de haber acabado en la policía igual que podía haber terminado apretando tuercas en una fábrica o vendiendo droga. Mantiene una delicada relación con una prostituta enganchada a todo lo que pilla, y él no le hace ascos a acompañarla en sus “viajes”. Bebe más, mucho más, de lo que sería recomendable, y no duda en bordear la ley y saltársela cuando hace la vista gorda, y algo más, en los asuntos relacionados con Stevie Cooper, un paranoico mafiosillo local al que debe probablemente la vida de los tiempos en que ambos coincidieron en un orfanato. A pesar de todo ello, McCoy mantiene un orgullo profesional que le hace implicarse de lleno en los casos con los que le toca lidiar. Más aún cuando, en el curso de la investigación, se ve complicada la familia Dunlop, la más poderosa de Glasgow, con la que McCoy guarda alguna cuenta pendiente.
Parks maneja los tiempos con habilidad, manteniendo siempre un ritmo alto. La prosa está exenta de adjetivos innecesarios y no rehúye en ningún momento de la crudeza que la historia, realista y opresiva, necesita. La corrupción policial, los favores debidos, la impunidad con la que determinados miembros de la sociedad guían sus actos, no podían ser descritos de otro modo. Me ha recordado a los grandes del género. En especial, y salvando las distancias entre los personajes protagonistas, a Ted Lewis y su Carter. El noir que nos llega de las islas británicas tiene un nuevo capo. Si le gustaba a usted Ian Rankin, aparte sus libros, déjelos en un rincón de la estantería y haga sitio a Alan Parks. Enero sangriento es solo la primera de las tres novelas de las que, por el momento, consta la serie McCoy. Se publicó en 2017 y llega ahora a España de la mano de Tusquets. Esperemos que no se demore mucho la traducción de las siguientes entregas. De lo contrario, voy a tener que desempolvar mi olvidado inglés.
Alberto Pasamontes

Enero sangriento 
Alan Parks
Tusquets editores 
Año 2020
Traductor Juan Trejo
Número de pág. 400

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