En el mundo de la escritura hay libros que enseñan técnicas, otros que inspiran, y algunos que intentan ir un poco más allá: conectar la literatura con la vida misma. Regálame una historia, de Francisco M. Soria, pertenece a este último grupo.
En esta conversación, el autor reflexiona sobre la escritura como viaje, el papel de los mitos griegos en la creación literaria y la importancia de leer para poder escribir.
¿Cómo describirías Regálame una historia a alguien que no lo conoce?
Es un libro que propone la escritura como un viaje. No solo en el sentido narrativo, sino como experiencia transformadora. Escribir no es simplemente poner palabras en una página, sino entrar en un proceso en el que uno cambia. Y en ese viaje no estamos solos: los mitos griegos actúan como acompañantes, como guías que ayudan a entender lo que nos pasa al escribir… y también al vivir.
¿Por qué precisamente los mitos griegos?
Porque los mitos condensan lo humano en su forma más pura. Son relatos que contienen virtudes, defectos, contradicciones… Todo lo que nos define. Además, aunque muchos no serían “ejemplares” en términos modernos, siguen siendo profundamente reales. Nos muestran algo esencial: la complejidad del ser humano.
En el libro parece que cada dificultad del escritor tiene un mito asociado.
Sí, esa era la idea. Por ejemplo, cuando hablamos de la brevedad, puede aparecer una figura mítica concreta; cuando hablamos del uso de adjetivos, Ulises y las sirenas; cuando tratamos la estructura o el orden del texto, otros mitos diferentes. Cada problema de la escritura encuentra una especie de espejo en la mitología. No es un manual técnico, sino una forma poética de entender el proceso creativo.
También hablas de la “página en blanco”, que para muchos escritores es uno de los grandes miedos.
Totalmente. El libro dedica una parte importante a eso. Escribir implica enfrentarse a la duda, al perfeccionismo, a la inseguridad e incluso a la vanidad. La idea es mostrar que esos bloqueos no son excepciones, sino parte del proceso normal de cualquier escritor.
Hay un elemento muy particular en el libro: una voz poética que acompaña todo el recorrido.
Sí. Es una especie de presencia silenciosa que no está firmada como personaje explícito, pero que acompaña al lector a lo largo del libro. Esa voz actúa casi como un consejo constante, una guía discreta que conecta escritura y vida. Quería que el lector sintiera que no está solo mientras escribe o reflexiona.
El subtítulo del libro es muy significativo: “vivir y escribir con los mitos”.
Porque la escritura no es algo separado de la vida. Es una forma de vivirla con más conciencia, con más serenidad. Escribir también puede ser una manera de ordenar la experiencia, de entenderla, incluso de soportarla mejor.
Muchos escritores hablan del placer de terminar un texto, pero también de la dificultad del proceso.
Sí, hay una satisfacción enorme cuando terminas algo, pero el camino es complejo. Hay dudas, bloqueos, momentos de cansancio. Por eso el libro insiste tanto en la idea de paciencia, de ritmo, de saber parar y avanzar. Escribir necesita pausas, silencio y tiempo.
¿Qué autores han sido clave para ti?
Muchísimos. El libro recorre prácticamente toda la historia de la literatura. Pero si tuviera que destacar algunos, diría Homero, Borges y Nabokov. Homero representa la estructura mítica de la narrativa, Borges la reflexión infinita sobre la literatura, y Nabokov el dominio absoluto del lenguaje.
También mencionas que en el fondo “todo está escrito”.
Sí, pero eso no es algo negativo. Es más bien una constatación: los grandes temas se repiten constantemente. El amor, la muerte, la aventura, la identidad… ya están en los grandes relatos antiguos. Pero cada generación los vuelve a contar de una forma distinta.
En el libro insistes mucho en que no se puede escribir sin leer.
Es fundamental. Un escritor tiene que ser lector. No es opcional. Leer es la base de todo. Sin lectura no hay lenguaje, no hay referencias, no hay mundo literario posible.
Hablas también de la relación entre literatura y vida cotidiana, incluso con referencias a la velocidad del mundo actual.
Vivimos en una sociedad muy acelerada, pero escribir requiere justo lo contrario: detenerse. Me gusta la idea de “apresúrate despacio”. Escribir es avanzar, pero también saber parar, reflexionar, respirar.
¿Qué te interesa de la mezcla de autores de distintas épocas?
Que demuestra que la literatura es una conversación continua. No hay ruptura real entre pasado y presente. Los clásicos siguen vivos porque siguen diciendo cosas sobre nosotros. Y eso es lo fascinante: seguimos leyendo historias que, en el fondo, ya han sido contadas.
Si tuvieras que quedarte con una idea esencial del libro, ¿cuál sería?
Que escribir y vivir son la misma cosa en cierto sentido. Y que los mitos, lejos de ser historias antiguas, siguen siendo formas de entender quiénes somos.
Xavier Borrell
Francisco M. Soria
Editorial: Editorial Rosamerón
ISBN: 9791399141917
Idioma: Castellano
Número de páginas: 304
Año de edición: 2026


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