dilluns, 5 d’octubre del 2026

“Quería que el lector dudara de qué es verdad y qué es ficción” - Entrevista a Manuel Ríos San Martín, autor de 'No te fíes de ellos'

(C) Julia Carballada

Manuel Ríos San Martín presenta No te fíes de ellos, una novela que combina investigación policial, mundo del arte, falsificaciones, bulos y misterio. El autor vuelve a jugar con los límites entre realidad y ficción y recupera una idea de Fernando Marías sobre una misteriosa organización capaz de manipular el mercado del arte.

—¿Cómo surge la idea de mezclar dos historias aparentemente tan diferentes: el mundo del arte, los bulos, un asesinato relacionado con una estrella de rock...?

—Hay tanta novela negra y tantas historias que es muy difícil encontrar una manera de sorprender al lector. Intento que desde el comienzo se reconozcan los componentes de una novela policiaca, pero incorporando otros elementos que despisten y hagan que el lector no sepa qué va a ocurrir inmediatamente después.

Para mí eso es muy importante. Esta novela es, en buena medida, un gran juego con el lector y había que cuidar mucho ese aspecto.

—Uno de los elementos centrales es la Corporación, esa especie de organización que se dedica a hacer aparecer obras de arte y a influir en su autenticidad y valor. ¿De dónde surge?

—La idea parte de Fernando Marías. Él hablaba de la Corporación, una especie de lobby o mafia que podía estar detrás de determinadas operaciones relacionadas con el mercado del arte.

Hay casos reales que parecen directamente sacados de una novela. Por ejemplo, cuando apareció el Salvator Mundi en una subasta en Luisiana. Alguien dijo que podía ser un Leonardo y la historia empezó a crecer hasta que incluso el director del Louvre se posicionó y consideró que podía tratarse de una obra de Leonardo. Finalmente se vendió por 450 millones de dólares.

Eso demuestra la cantidad de dinero que mueve este mundo y la enorme diferencia económica que existe entre que una obra sea realmente de Leonardo o no.

—Además, constantemente aparecen noticias sobre supuestos Goyas, Velázquez o grandes descubrimientos. ¿Hasta qué punto realidad y ficción se confunden en la novela?

—A mí me gusta mucho que el lector juegue con esa mezcla de realidad y ficción. De hecho, siempre les digo que me manden las noticias que encuentren sobre nuevas obras aparecidas.

Hace poco apareció un supuesto Goya y, unas semanas antes, un Velázquez. Es muy interesante porque la realidad parece alimentar constantemente la ficción.

Eso también lo hacía Fernando Marías. Contaba historias en las que mezclaba realidad y ficción de una manera que hacía que el espectador llegara a preguntarse qué era verdad y qué no.

Yo quería conseguir algo parecido: que mientras el lector esté leyendo la novela tenga dudas sobre qué elementos son reales y cuáles forman parte de la ficción.

—Esa sensación también recuerda a autores como Dan Brown.

—Sí. Dan Brown, especialmente al principio de El código Da Vinci, lo hace de una manera magistral. Las primeras cien páginas son una locura porque consigue que el lector entre completamente en la historia.

Yo he intentado algo parecido. Quería que las primeras 70 u 80 páginas de No te fíes de ellos pasaran casi sin que el lector se diera cuenta y que, cuando terminara esa parte, estuviera completamente metido en la historia.

Todo transcurre en una noche muy intensa. Se trata de conseguir que el lector entre en tu juego.

—Otro de los grandes elementos de la novela es el asesinato de una estrella de rock. ¿Qué buscabas con esta parte de la historia?

—Quería que hubiera dos casos en paralelo. Por un lado, la aparición de un cuadro de Goya, que remite al pasado. Pero también quería que hubiera algo relacionado con el mundo de los artistas contemporáneos.

Ahí aparece la teoría del famoso Club de los 27: la cantidad de músicos muy conocidos que han muerto a esa edad, desde Kurt Cobain o Amy Winehouse hasta Jim Morrison.

Me interesaba recuperar esa teoría y preguntarme qué podría haber detrás de tantas muertes de artistas a esa edad. La novela intenta también ofrecer una explicación.

—¿Supone esta novela un cambio respecto a tus trabajos anteriores?

—No diría que sea un cambio radical. Mis novelas mantienen un ritmo que intento que sea reconocible y siempre hay un tema de fondo: la prehistoria, el mundo del arte, los animales...

Lo que sí es cierto es que el tono de esta novela es un poco más elegante y tiene más suspense. Hay investigación policial, por supuesto, pero también una especie de investigación diferente, con un tono que se acerca un poco al mundo de los espías.

Me apetecía mucho hacer algo así.

—Para escribir sobre el mundo del arte habrás tenido que realizar una importante labor de documentación.

—Sí. Me voy a confesar: mi mujer es restauradora de arte del Museo Thyssen, así que tengo ese mundo muy cerca. Además, he hablado con mucha gente del Museo del Prado, porque cada cuadro es diferente y los especialistas que trabajan con obras de Goya tienen muchísimo que aportar.

Pero hay una cosa importante: la documentación es peligrosa.

A veces, un exceso de documentación puede hacer que una novela sea farragosa o aburrida. En mi caso intento que la documentación haga avanzar la trama. Si hablo de determinadas pruebas complejas que se realizan a los cuadros, es porque esas pruebas van a influir en lo que sucede.

No cuento información para demostrar lo que sé, sino porque realmente va a hacer avanzar la historia.

—Tu anterior novela, La huella del mal, también tuvo una segunda vida en el audiovisual. ¿Cómo viviste esa experiencia?

—Fue una experiencia preciosa. La huella del mal se estrenó primero en cines y después llegó a Netflix, donde en 2025 fue la película española más vista entre todas las plataformas.

Eso me sorprendió y me hizo muchísima ilusión. Además, tuvo como consecuencia que la novela volviera a venderse mucho.

Fue un ciclo muy bonito: escribir la novela, adaptar el guion junto a Victoria D'Albore y después dirigir la película, porque yo vengo del mundo audiovisual.

Ha sido un viaje precioso y, además, ha funcionado bien. Creo que próximamente también llegará a Televisión Española, porque compraron los derechos.

—Para No te fíes de ellos recuperas una idea de Fernando Marías. ¿Cómo fue el proceso para convertir aquella idea en tu novela?

—Fernando conocía el proyecto porque yo ya lo había hablado con él. Él tenía la idea de la Corporación, pero nunca llegó a desarrollar esa gran novela sobre ella.

Yo pacté con él que la escribiría yo. Después falleció de manera inesperada y, en ese momento, aparqué el proyecto porque fue algo muy impactante.

Dos o tres años después, cuando empecé a pensar en qué novela escribir, recuperé aquella idea que habíamos hablado. Entonces hablé con su agente y con su hermano Luis para contar con su aprobación, llegar a un acuerdo y firmarlo.

Hace poco Luis me escribió para decirme que la novela le había encantado y que pensaba que Fernando la habría disfrutado mucho. Para mí fue un alegrón enorme.

—Fernando decía aquello de que, si una mañana no estaba allí, era porque la Corporación existía...

—Sí. Y precisamente hemos jugado un poco con esa idea. De hecho, en mis redes sociales muchos amigos han subido vídeos en los que, con un tono un poco amenazante, me advierten de que tenga cuidado.

Max Huerta, por ejemplo, apareció diciendo que no iba a vender mi novela en su librería; Chicote me decía que no volviera a su restaurante; Mikel Santiago me decía que no le llamara cuando fuera a Bilbao...

Se ha creado un juego muy divertido con esa mezcla de ficción y realidad. Lo curioso es que mucha gente se ha creído los mensajes y ha habido bastante revuelo. Uno de los vídeos llegó a tener más de medio millón de visualizaciones.

Y eso conecta perfectamente con lo que quería hacer en la novela: jugar con la frontera entre lo que es real y lo que es ficción.

—¿Qué esperas que encuentre el lector cuando abra No te fíes de ellos?

—Sobre todo, quiero que entre en el juego. Que empiece pensando que está ante una novela policiaca y que, poco a poco, empiece a hacerse preguntas sobre lo que está leyendo.

Quería una historia de suspense, con investigación, arte, asesinatos y personajes que no sabes exactamente de qué lado están. Y, sobre todo, quería que el lector disfrutara intentando descubrir qué hay detrás de todo.

Xavier Borrell


No te fíes de ellos
Manuel Ríos San Martín
Editorial: Harpercollins
ISBN: 9788410647589
Idioma: Castellano
Número de páginas: 512
Año de edición: 2026




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