divendres, 16 d’octubre del 2015

'Red Hot Chili Peppers' - Gilliam G. Gaar


Siguiendo la estela de otros grandes de la música moderna, Libros Cúpula edita una nueva tanda de libros repletos de pequeños tesoros para los más melómanos fans: Bruce Springsteen (siempre un éxito), U2 (a rebufo de sus actuales shows en nuestro país) y el que nos llegó a día de hoy, Red Hot Chili Peppers (toda una sorpresa).

Y es que la banda de Kiedis y Balzary, alias Flea, aun llenando pequeños arenas en sus conciertos, no llegan al nivel de las otras bandas (U2 está realizando cuatro noches en Barcelona, y Springsten llena un Estadio Olímpico cada vez que viene) ni en ventas, ni en público, como bien podrían ser los casos de Black Sabbath (padres del Heavy), Eric Clapton (héroe de la guitarra),

Metallica (sucesores de Black Sabbath), David Bowie (un camaleón musical, siempre mirando hacia el futuro), Bob Dylan (todo un referente musical), Pink Floyd (la magnificencia del espectáculo) AC/DC (la energía en estado puro) o The Rolling Stones (es solo Rock and Roll pero nos gusta), pero han vendido más de setenta y cinco millones de discos en su carrera y siguen convocando a una legión de fans que para sí quisieran más de una banda del panorama actual.

Es cierto que musicalmente se han alejado bastante de lo que fueron sus primeras obras, orientadas en demasía hacia el rap y el funk, y en sus últimos discos prevalece la melodía, sobre todo vocal, un hecho que ganó protagonismo en su disco consagración: Blood sugar sex magik el primero de una lista inacabable que produciría el gurú Rick Rubin.

Resulta curioso conocer que Rubin podría haber acabado produciendo el tercer disco del grupo, el extrañamente llamado: Uplift mofo party plan, pero que en las reuniones previas, cuando el barbudo productor conoció a la banda, desechó el proyecto, no por un problema musical, si no personal, no le gustaba que miembros de la banda estuvieran tan enganchados a las drogas.

Tal vez si aquella historia hubiera llegado a buen puerto, el grupo hubiera explotado ya con su tercer disco al gran público y no hubiera tenido que esperar al quinto para hacerlo.

El libro detalla uno por uno los componentes más conocidos del grupo: desde el malogrado y añorado Hillel Slovak, el guitarra muerto por sobredosis, hasta Josh Flinghoffer, el actual guitarra del grupo tras la segunda marcha del excéntrico John Frusciante, pasando por, lógico, Anthony Kiedis, Flea, y Chad Smith y acabando con el alternativo y olvidado Dave Navarro. Su disco One hot minute vendió muy bien y su música sigue siendo de calidad, aunque tal vez demasiado alternativa para los fans originales del grupo, en ciertos momentos la guitarra e incluso la voz de Kiedis recordaban mucho, algo lógico por otra parte, a Jane’s Addiction.

Red Hot Chili Peppers es un grupo anárquico, no siguen corrientes musicales, ni modas, incluso llegaron a aparecer en vivo completamente desnudos, tan solo con un calcetín colgando de sus partes íntimas, y la discográfica editó un disco con ellos posando de esa guisa en la famosa Abbey Road londinense, su reconocimiento mundial llegó de la mano de un disco doble, y rizando el rizo, su mayor éxito de ventas lo consiguieron con un CD doble. Véase la diferencia entre uno y otro: el primero es un vinilo el segundo un CD.

Tras ganar infinidad de premios, vender millones de discos y realizar miles de conciertos,  siguen en la brecha, y quieren seguir caminando hacia adelante, para ello no solo están grabando un nuevo disco de estudio tras su última obra I’m with you editada en 2011, para más señas en pleno agosto (parece que RHCP son una banda de verano, seis de sus discos se editaron en agosto, dos en septiembre y otro en julio) si no que se habló de cambiar de productor, dejando de lado al maestro Rick Rubin, aunque siendo sinceros, para el que esto suscribe su favorito siempre resultó ser Michael Beinhorn y los dos discos que realizó junto al grupo: Uplift mofo party plan y Mother’s milk.

El libro se completa con pequeños recuerdos del grupo: posters de conciertos, entradas, pases laminados, flyers representativos y anuncios de sus discos (por supuesto la palma se la lleva el poster donde aparecen ellos con el famoso calcetín).

Un libro excelente en cuanto a su presentación se refiere, fotos sensacionales, gran formato, estuche externo, pero algo escaso en cuanto a información de la banda se refiere, aunque su condensación escrita es tal, que tras su lectura, podemos hacernos una perfecta idea de lo que representa la banda en el mundo musical y conocer la personalidad de sus componentes.

 Ahora solo hace falta esperar a que se edite, primero, Scar tisue, la autobiografía de Kiedis en castellano, y que Flea edite su propio libro, que según parece está trabajando en ello.

Un excelente documento para los fans del grupo.

SALVA G.

Título: Red Hot Chili Peppers
Autor: Gilliam G. Gaar
Editorial: Libros Cúpula
Número de páginas: 62 pp.
Edición: 1ª edición, octubre de 2015
I.S.B.N. 978-84-480-2145-0

dijous, 15 d’octubre del 2015

'Gatas salvajes' - Julián Ibáñez



El "Gatas salvajes" es un puticlub cerrado situado en Mataporquera, un pueblo del norte. También es el título de la última novela de la serie Bellón publicada en la colección Estrella Negra de la editorial Cuadernos del Laberinto, que ha apostado fuerte por el maestro. De hecho en la contrasolapa de la novela se anuncia la reedición de distintas novelas del autor, así que habrá que estar al loro.

Bellón vuelve a las calles, esta vez vigilando a unas putas que ejercen su oficio en un descampado sobre unos simples plásticos. Siempre encuentra a alguna mujer que ejerce una especie de fascinación magnética sobre él y que le lleva a meterse en problemas. Esta vez es Ángela, una dieciochoañera rumana que le contrata para que le lleve a un pueblo, precisamente Mataporquera. Al llegar allí, la chica le dice que le espere, que regresará en cuanto termine con un asunto. Tras horas de espera, la chica aparece corriendo, perseguida por unos tipos que finalmente la obligan a entrar en un coche sin que a Bellón le dé tiempo a hacer nada. A partir de aquí, dedicará todos sus esfuerzos a encontrarla.
Bellón sigue siendo el mismo, un solitario, hijo literario del Parker de Stark-Westlake, aunque sus pretensiones sean mucho menos ambiciosas. De hecho, él solo piensa en el día que le queda por delante, a veces ni eso, a veces solo contempla el horizonte de la siguiente hora. Y para ello lo mismo hace de escolta, de matón o de cobrador de morosos, le es totalmente indiferente. Es un tipo pragmático, un profesional que llevará hasta el final cualquiera de sus trabajos, aunque sean tinglados de poca monta. Su territorio son los bajos fondos. En ellos se mueve como pez en el agua. En "Gatas Salvajes" siguen apareciendo garitos tan emblemáticos en la literatura de Julián como "El elefante blanco" o el "Menta y canela", y secundarios como Azucena, esa policía a la que vende información por uno o dos billetes.

Julián Ibáñez es quizás el mejor escritor de novela negra que nos queda de aquella generación de la transición, que debería estar plasmada en los libros de texto escolares. Al maestro de maestros no le interesan las tramas complicadas ni los enigmas sofisticados. A él solo le interesan sus personajes y sus territorios. Si dividimos a la sociedad en estratos, Julián nos ha regalado ya muchas novelas dedicadas a hablar sobre el más bajo estrato social enmarcado geográficamente en Madrid, en barrios como Fuenlabrada, Móstoles o San Blas. Pero también lleva sus historias a ambientes rurales. Nos ha enseñado timbas ilegales y puticlubs en la Mancha y los bajos fondos de Bilbao o Santander. En la memoria nos quedan personajes como Novoa o policías que no contentos con sus sueldos deciden cruzar la línea entre la ley y el delito o últimamente Bellón, experto en líos, experto en salir de najas y cambiar de ciudad en cinco minutos.

Julián es un experto en trasladar el Hard Boyled americano a territorio nacional. Escribe fácil, lo que no es nada sencillo. Y es reconfortante que por fin una editorial haya decidido apostar por él en la medida de sus posibilidades.

Últimamente ha recibido homenajes, como el de la Asociación Novelpol o el del Encuentro de las Casas Ahorcadas de Cuenca, algo que le agrada y le mosquea a la vez porque "cuando a uno le dan homenajes, chungo" -según sus propias palabras-. Una de las cosas más importantes para mí ha sido compartir con él alguna mesa redonda y conocerle por fin personalmente después de admirarle y leerle en silencio, de considerarle uno de los mejores autores de novela negra y no terminar de comprender la poca consideración institucional que se le otorga, la poca, aunque fiel y constante, masa de seguidores que se han dado cuenta de sus aptitudes como escritor, todo ello llevado por el maestro con una modestia y una sencillez poco común.

Paco Gómez Escribano

Gatas salvajes
Julián Ibáñez
Cuadernos del laberinto
Colección ESTRELLA NEGRA
180 páginas 
I.S.B.N: 978-84-944036-3-7
Año 2015

dimecres, 14 d’octubre del 2015

'Marley estaba muerto' - Carlos Zanón



MARLEY ESTABA MUERTO, de Carlos Zanón. RBA, Serie Negra. «ESTOY EN BARCELONA. MIERDA. SIGO ESTANDO EN BARCELONA. ES MI CIUDAD PERO NO VUELVO A CASA».

En la actual Barcelona varios personajes deambulan sin rumbo compartiendo las calles sin lustre de una ciudad que ha dejado de pertenecerles. Una serie de historias que se engarzan entre sí formando el dibujo de una Navidad de dudoso fulgor, con más sombras que luces. Marley estaba muerto, una reseña. Yo no debería de estar haciendo esta reseña. Y no debería porque nadie me va a creer. Pero ahí está la vida, llena de riesgos.

 Hay que salir de la zona de confort, eso dicen los psicólogos del Facebook. Y eso hago, salgo, me aventuro. Pero, insisto, nadie me va a creer, porque los milagros no existen. Solo el 13 de mayo en Fátima, ahí, sí. Y en Navidad. Mentira. Los milagros existen, y uno de esos milagros es “Marley estaba muerto”. Lo ha escrito Carlos Zanón, ese “chico de Barcelona” como dicen las madres cuando lo ven. “Marley estaba muerto” está impreso y todo. En papel y digital.

Y digo que está impreso, porque hay tanto libro que merecería la hoguera del Ama y la Sobrina que a veces encontrar un milagro literario es eso, un milagro. Así que, lector ansioso, puedes cogerlo en tus manos, ponerte a leer después de olerlo. ¿Qué vas a encontrar? Cuentos. Cuentos de navidad. Pero no son cuentos, es una novela. No sé si me explico. Los milagros tienen ese tipo de paradojas. Son y no son. Encontrarás a Marley, que estaba muerto, pero también estaba vivo. Encontrarás al tío Noel.

Loco, por supuesto, todos lo estamos, ¿no?. A la Dolores, con sus uñas desconchadas, pintadas de rosa chicle. A la perra Luka, la del morro húmedo y los ojos suplicantes. A los pizzeros del Lord Byron, hijos de Linch, de Wagner. A Charly, el insensato. A Michael Head. A Romeo, Julieta y Ofelia, todos luchando por su trozo de corazón. A Elvis y a Carlitos. Fantasmas, los de las Navidades pasadas, presentes y futuras. A Salas-Humara, a Sir Paul, aldabones góticos, jardineros huraños como el gigante egoísta y literatura, literatura milagrosa de la que ya no se hace, porque en este mundo del noir todo tiene que ser prosaico, comprensible y venal. Carlos Zanón sale de la zona de confort y convierte la novela negra en poesía y la poesía en novela negra. Es el príncipe y el mendigo del noir,
noir que no es negro, es azul, es gris, es rojo de sangre triste, sangre de bar de serrín y de palacios rusos, de abadías inglesas y camareros que cuentan su vida y sufrirán en la última escena de la película, la que no veremos.

 Porque a lo mejor estamos como Marley, muertos en vida, o vivos en la muerte. A saber. En el mundo de los milagros literarios nunca se sabe donde podemos acabar. Pero no hay mejor forma de acabar que leyendo esta pequeña joya literaria, que necesita no una lectura, sino varias para poder apreciar todas las gemas que esconde el fango del dolor humano talladas por la pluma de Carlos Zanón. Un aviso: si no lees este libro mereces, como mínimo, un tiro en la rodilla. O dos.

 Nieves Abarca

Marley estaba muerto
 Premio Dashiell Hammett 2015
Autor: Carlos Zanón
240 páginas
ISBN: 9788490566282
RBA Serie Negra
Año 2015

dimarts, 13 d’octubre del 2015

Vuelve Alejandro Amenabar con 'Regresión'




Amenábar, tras seis años de silencio cinematográfico, nos lleva a la gran pantalla con una película cuyo tema te hace recordar a “Los otros”. Amante del misterio, como ha confesado en diversas entrevistas, provoca que el público entre en la sala esperando disfrutar del enigma, de lo oscuro y sorprenderse una vez más como lo hizo con la película citada. Lo esperado a veces te sorprende de manera negativa.

El director ha basado su guión en hechos reales ocurridos en Minesota,  en 1990. Se investigó sobre ceremonias satánicas y posibles depravaciones escabrosas, con sacrificios humanos y ritos sexuales, hechos que jamás se pudieron demostrar.

El detective Bruce Kenner, Ethan Hawke, es el encargado de investigar el caso de la menor Angela (Emma Watson) que, bajo la tutela del párroco de la iglesia, denuncia a su padre, John Gray (David Dencik) por abusos. Ante la duda de sus declaraciones, se solicita la colaboración del psicólogo Dr. Raines (David Thewlis) que somete al padre a una regresión para aclarar el caso. Siendo “Regresión” el título de la película, aquí se encuentra el primer punto flaco del film. El psicólogo parece un personaje de añadido, al que parece que no le importa la historia. Practica una especie de hipnosis extraña a una persona alcoholizada y extrae conclusiones precipitadas que contagia al inspector y a una gran parte de la población, entrando la historia en una espiral de despropósitos que se me antojaron como un puzle desorganizado. Sobre la regresión, aquí se acaba un tema sobre el que se podía haber profundizado mucho más.

Durante los 106 minutos que dura la película, estuve esperando un giro que me sorprendiera como en “Los otros”, ese giro al que nos tiene acostumbrados este gran director, pero el giro no se presenta. Acaba la película y la sala queda en silencio. ¿Hemos visto un documental?

Salva la película, además de la excelente fotografía, la gran interpretación de Emma Watson, que definitivamente se ha despegado de la querida Hermione y se ha convertido en una actriz a la que, con seguridad, le espera una larga y exitosa carrera. Emma es coherente con su papel y lo borda. El inspector, interpretado por Ethan Hawke (protagonista de Gattaca) representa la entrega del investigador cuando profundiza en un caso hasta el punto de llegar a la obsesión. Tal vez la película se tendría que haber titulado: Obsesión, en ese caso el público no esperaría una trama sobre la que no se trata.

El desenlace, tras mostrarte escenas satánicas, intentos de suicidio por culpabilidad, rituales sexuales… te deja, como ocurrió en la realidad, con la duda de si todos estos hechos han sido verídicos o bien que la niña es una víctima de abusos que delira como autoprotección. No es preciso ni en cine ni en literatura que los finales sean abiertos, pero tampoco hay que mostrar unos hechos de manera tan aséptica. Tampoco es coherente que toda la obsesión que arrastra el investigador, y que constituye el núcleo de la obra, se aclare en un segundo, los procesos psicológicos son más largos en el tiempo. No seamos tan incoherentes, señor Amenábar, o invente, por favor. Los hechos de Minesota los podemos leer en la red, pero en la gran pantalla yo quiero ver cine…, como en “Los otros”.

Puede que otros piensen que es la mejor película de su filmografía, pero yo creo que es una autentica regresión en la carrera del director.

Eso sí, esperamos la siguiente.

Griselda Martín Carpena


Título original: Regresión
Director y guionista: Alejandro Amenábar
Música Roque Baños
Fotografía: Daniel Aranyó
Producción: Coproducción España-Canadá. Himenóptero. Telecinco Cinema
Reparto: Ethan Hawke, Emma Watson, Aaron Ashmore, Devon Bostick, David Thewlis, Dale Dickey, Aaron Abrams, David Dencik, Kristian Bruun, Matija Matovic Mondi, Janet Porter, Goran Stjepanovic.
Año: 2015

dijous, 8 d’octubre del 2015

'Y tú no regresaste' - Marceline Loridan-Ivens (en colaboración con Judith Perrignon)


Para Ser un libro, con sus noventa y dos páginas, resulta escaso, corto, tal vez incluso inacabado, pero Y tú no regresaste, la nueva obra editorial de Marceline Loridan-Ivens (Épinal, Francia, 1928) en realidad es una carta, y ciertamente, para ser una carta, resulta suficiente, incluso exagerada.

En abril de 1943, mientras Marceline viajaba con su padre en un tren hacia el campo de Auschwitz-Birkenau, oyó cómo su progenitor le decía: “Tú podrás regresar, porque eres joven, pero yo ya no volveré”.

Marceline contaba con quince años, su padre rondaba los cuarenta.

Por supuesto este no regresó.

Pero tuvo tiempo mientras estaban afincados en el campo de entregarle una pequeña nota, escrita en un pedazo de papel vete tú a saber con qué. Marceline no recuerda nada de aquella nota, tan solo el encabezamiento, la primera de aquellas líneas: “Mi querida niña”, y casualmente la última, la firma de su padre: “Shloïme”.

El tiempo se convirtió en una laguna difícil de cruzar, e hizo olvidar todo lo que su padre podría contarle a su hija en aquella nota. Tal como muchos seres humanos olvidan sus problemas, recordando el día que se iniciaron estos y por supuesto el día que acabaron.

Pero no es el caso. En Y tú no regresaste Marceline que cuenta con ochenta y siete años en la actualidad recuerda el horror sufrido en los campos, y lo explica como si hoy mismo lo estuviera viviendo, todo ello volcado en esta extensa carta a su padre. La autora no cae en el sentimentalismo fácil, no busca la lágrima rápida, es más, en muchos instantes, su frialdad se torna una coraza necesaria para olvidar aquel infierno.

Ella construyó las rampas que llevaban a sus compañeros a los hornos crematorios, las zanjas en las que más tarde y para que los aliados no vieran el fuego saliendo de las chimeneas y así poder bombardear la zona, cavaron para quemar a ras de suelo los cuerpos de los prisioneros, luchó por algo de comida, una patata, una cebolla, y a día de hoy sigue siendo una mujer delgada y esbelta para, según sus palabras: “no me envíen al gas la próxima vez”.

Pero su horror continuó tras acabar la guerra. Intentó en vano suicidarse tirándose al Sena, por suerte un hombre la retuvo cuando ya se había encaramado al parapeto en el muelle Saint-Michelle, lo intentó después también sin mucho éxito, y tuvo que aguantar las duras burlas de su propio hermano, Michel, quien le dejaba mensajes en su contestador tras la liberación imitando la voz de un  SS diciendo “Usted tomará el convoy 71 con la señora Simone Veil”, incluso se hizo tatuar “SS” en uno de sus brazos. Murió joven, siempre lo había dicho: “moriré a la edad de mi padre”, y así fue. Una dosis excesiva de medicamentos y alcohol acabó con su vida. Dos años después su madre moría también. Henriette, su hermana lo hacía algunas semanas después de su madre. Con el mismo cóctel que Michel. A ellas las mataron los campos de exterminio sin haber puesto un pie nunca en ellos.

Y tú no regresaste se convierte así en un relato crudo, duro, pero bello en su fondo, la fuerza de Marceline por convertir aquellas palabras de su padre en el vagón hacia una muerte segura de que ella viviría debido a su juventud, resultaron proféticas, y un cabo en el que agarrarse para salir de allí y ver convertidas en realidad aquellas palabras.

La fe de Marceline le hizo vivir y setenta años después explica aquel horror sin tapujos, sin sentimentalismos, tal y como sucedió. Sin duda la brevedad del relato hace de él una pequeña masterpiece literaria digna de ocupar plaza junto a Si esto es un hombre de Primo Levi en las bibliotecas más selectas del mundo.

SALVA G.

Título: Y tú no regresaste
Autor: Marceline Loridan-Ivens en colaboración con Judith Perrignon
Traducción: José Manuel Fajardo
Editorial: Ediciones Salamandra
Edición: 1ª edición, septiembre de 2015
Número de páginas: 92 pp.
I.S.B.N. 978-84-9838-711-7

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