dilluns, 11 de juliol del 2011

Entrevista a Romain Monnery autor de Libre, solo y sin pasta.


 Este escritor francés con cara de despìstado que ha perdido el avión y casi no llega a las entrevistas progrmadas, en realidad es un mordaz contador de historias que pretende rompernos el tabú de que hay que trabajar para tener una vida plena. Su protagonista Trasto decide pasar todo lo que le sea posible de su vida sin hacer nada, es decir sin trabajar, ni consumir, encerrado en su piso compartido leyendo, viendo la televisión, navegando por Internet y masturbándose.

Al principio del libro el protagonista acude a París desde su ciudad natal ¿Es por qué es más fácil representar a un personaje solo en un entorno con mucha gente?

Como quería reflejar que el personaje es una persona que viene de una ciudad mediana a una gran ciudad, vi que la mejor manera de explicarlo era haciendo que fuera a una gran ciudad como París, en que puedes ir por ejemplo a comer a una cadena de comida rápida y estar rodeado de gente, pero a la vez sentirte más solo que nunca.

¿Qué tanto por ciento de la vida de Trasto (el protagonista) lo ha vivido usted?

Sí, he vivido una situación similar durante una parte de mi vida y como soy persona con una cultura muy de blogs,  me apetecía el hecho de contar el cada día de una vida sin nada que hacer y de ahí, con un poco más de imaginación, nació la novela.

¿Le molestaría que le dijeran que hace alegoría de vivir sin trabajar?

Al contrario (risas) me lo tomaría como un cumplido, quiero huir de todas estas personas que consideran que el trabajo dignifica al hombre y que es perder el tiempo vivir sin trabajar o de rentas.

A diferencia de la gente que critica a la juventud que no estudia ni trabaja, Trasto ya ha acabado la carrera, pero se ve sin motivación para trabajar.

En realidad no es la motivación lo que le ha hecho sacarse la carrera, él es como una hoja muerta que va donde le mandan y luego su amiga es la que le anima a ir a París, pero una vez allí se encuentra perdido sin nadie que le diga lo que tiene que hacer, como una hortaliza o un mejillón a una roca. Entonces hace lo que sus padres le ordenan, que busque un empleo sea de lo que sea.

¿Tiene miedo que interpreten su libro como que  la gente se espabilaría más, quitándoles la Renta Mínima de Inserción o echándoles de casa?

No me gustaría que la gente me acusara de eso, por ejemplo entre los griegos había personas a las que se les daba el encargo de no hacer nada y se dedicaban a meditar o a reflexionar y nadie lo veía mal. A veces los perezosos son los más trabajadores, simplemente lo que mi protagonista tiene es miedo al fracaso, por eso no quiere salir a la calle a buscar empleo en condiciones.

¿Se podría calificar este libro dentro del género de autoayuda?

Creo que sí. Podría servir para que los recién licenciados vieran lo que pueden encontrar ahí fuera o para que se den cuenta que no hacer nada no es un pecado. Además también para que vean muchas cosas que no hay que hacer, como por ejemplo leer en el lavabo o comer en la cama. Quizá leer todo lo que hace el protagonista, se puede usar como un manual de cosas a evitar.

A diferencia de otros libros de temática similar a la tuya, usted le pone mucho sentido del humor e ironía que lo hacen muy divertido.

El humor y la ironía son para mí muy importante en este tipo de libros para no caer en el pesimismo. Además es una forma que tengo personalmente de ver la vida, siempre me escondo en esas dos cosas para ver la vida desde un prisma lejano y que no me afecten tanto las cosas malas.

¿Cree que la pasividad es una buena forma de protestar?

La actitud pasiva no es una buena forma de protestar, porque no es más que una forma de esconderse. Habría que organizarse tal y como lo hacen los indignados para hacerse ver y tener voz en común. De todas formas creo que sería bueno crear una asignatura obligada al acabar los estudios de estar un tiempo sin hacer nada y ver como es la sociedad de consumo que nos tiene atrapados.

¿Por qué ha creado a unos compañeros de piso con personalidades tan dispares?

Eso lo hice para que el lector viera como son las distintas temperamentos de los jóvenes europeos en la actualidad, desde el perezoso que no recibe ninguna ayuda de sus padres hasta el espabilado que cuando las cosas le van mal siempre tiene una paga de sus progenitores que le saca de los problemas, así como el carácter de las chicas como las dos muy distintas como las que se encuentra Trasto en el piso.

Su libro está lleno de referencias tanto musicales, como cinematográficas.

Eso es porque somos una generación impregnada de la cultura pop que cualquier cosa que hagamos tiene que tener una referencia al cine o la música, todo el mundo cuando oye que se respira fuerte lo relaciona con Darth Vader o cuando su equipo gana un título lo relaciona con el ‘We are the champions’ de Queen,

 Xavier Borrell

divendres, 8 de juliol del 2011

‘Libre, solo y sin pasta / Lliure, sol i escurat’, Romain Monnery

Libre, solo y sin pasta / Lliure, sol i escurat 
Romain Monnery/ Editorial Rosa dels Vents
Editorial Grijalbo
1ª edición, junio de 2011
240 páginas
ISBN 9788425346422/ ISBN 9788401387807


Una de las preguntas que circula con cierta asiduidad desde que estamos en crisis es qué pueden hacer los jóvenes que han acabado de estudiar y no encuentran trabajo. Lejos de los libros de reflexión que están apareciendo recientemente sobre los indignados, la crisis o las funestas consecuencias del capitalismo descontrolado, Grijalbo en castellano y Rosa dels Vents en catalán acaban de publicar Libre, solo y sin pasta, del francés Romain Monnery, una novela desenfadada con la que el autor propone un modus vivendi de lo más (voluntariamente) vegetativo.
Trasto ha sido expulsado de su casa tras haber aprobado la carrera universitaria y ha descubierto que la vida no le ofrece suficientes alicientes como para verse obligado a buscarse un empleo acorde a sus estudios (a fin de cuentas, solo le ofrecen trabajos de becario mal pagados). Sin embargo, le pone ilusión a un empleo que le han ofrecido en una productora de TV, haciendo fotocopias, llevando café y como extra en un programa que resulta ser un fracaso.
Tras rechazar una oferta indecente del dueño de la productora, es despedido, pero consigue que el Estado le pague una renta mínima, con lo que decide que ya tiene suficiente para llevar una vida como la suya, en un piso compartido, en el que sus otros tres compañeros se mantienen como pueden (uno con un trabajo de poca monta, otro con sueños de empleos importantes y el tercero con la ayuda de sus padres). De ese modo, Trasto llega a apartarse del mundo y se conforma con ver películas, leer novelas de bolsillo, navegar con su ordenador y masturbarse unas cuantas veces al día, circunstancia que, como él mismo declara, no lo considera una pérdida de tiempo.
Leyendo la novela se nota que Monnery sabe de lo que habla o, cuanto menos, se inventa a la perfección un estilo de vida que, con casi toda probabilidad, siguen muchos jóvenes (y no tan jóvenes) de toda Europa. El autor luce un sentido del humor que hace que el lector pueda ponerle ironía a una situación de crisis que cada vez se antoja más seria. Karl Marx dijo que “el trabajo dignifica al hombre”; ahora Monnery propone otra visión muy diferente que si no pone los pelos de punta a más de uno, al menos provocará las risas a unos cuantos.
Xavier Borrell


dimarts, 28 de juny del 2011

Último abordaje de 'Piratas' en Telecinco.

Parece ser que el bajo índice de audiencia de la serie Piratas, que emite Telecinco, podría hacer que hayamos visto el último capítulo de esta aventura televisiva que arrancaba fuerte pero que ha ido desinflándose con las semanas.  Para los que todavía no estén familiarizados con el argumento, diremos que todo arranca cuando el embaucador Álvaro Mondego (Óscar Jaenada) se encuentra encerrado entre una suerte de circunstancias en contra que lo llevan a desafiar a un caballero de Madrid por un asunto de infidelidades. Tras salvarse por los pelos, le encargan redimirse infiltrándose entre los piratas encabezados por el temeroso Bocanegra (Aitor Mazo) y su hija Carmen (Pilar Rubio), una bella mujer de armas tomar, fría como el acero de su espada.
Tras sufrir un abordaje, en el que el hombre que le ha llevado a tan peligroso cometido muere, los piratas lo aceptan como uno de los suyos, junto a dos pasajeros más que han logrado sobrevivir: Antón, el hijo travieso del intendente que le encargó la misión, y un desgraciado sastre metido a cocinero llamado Esteban Yañez, también decidido a acabar con Mondego. Sin embargo, la casualidad se alinea con ellos, cuando consiguen averiguar que mediante un mapa del que guardan un trozo pueden hallar un legendario tesoro. Por otro lado Blanca (Silvia Abascal), la esposa del intendente fallecido, ha quedado encerrada en el fuerte del máximo mandatario provincial, desde donde sufrirá el acoso para que se case con él y conseguir así adueñarse de las grandes extensiones de terreno que ella posee en el centro de la península.
Piratas tiene un buen catálogo de actores y un argumento atractivo (lo de la búsqueda del tesoro es quizá una de las más clásicas argucias de la literatura de aventuras), además de escenas de alto ritmo, que hacen que el espectador esté pendiente en todo momento, aunque parece ser que no lo suficiente como para asegurarse una audiencia fija a lo largo de esta primera temporada (quizá los cambios de hora, supeditando la emisión al realitySupervivientes no ha acabado de funcionar). ¿Hemos asistido al último abordaje televisivo de Piratas?
Xavier Borrell

dilluns, 27 de juny del 2011

La mujer de las nueve lunas de Carmen Torres Ripa.

La mujer de las nueve lunas
Carmen Torres Ripa
Editorial Plaza & Janés
1ª edición, 2011
Género: Novela histórica
544 páginas
ISBN: 9788401339370


En la actualidad hablar de feminismo no es un tabú, pero hace siglos atreverse a reivindicar a la mujer como lo hacía Hildegard de Bingen, canonizada en 1940, era una temeridad a la que misteriosamente nadie se atrevió a oponerse con la suficiente determinación para hacer callar a esta abadesa alemana. En 1118, en Renania, siendo priora del monasterio de San Disibolo, descubre a su bella novicia que acaba de dar a luz con heridas que hacen temer por su vida y a su hijo que aun se halla vivo, aunque semienterrado en el bosque.

En el presente un joven sacerdote es reclamado por el Vaticano para estudiar los códices que santa Hildegarda dejó escritos en el lenguaje inventado por ella, llamado Lingua Ignota, para tratar de descifrar una profecía reveladora de misterios que atañen a la Iglesia, en los que poco a poco irá descubriendo que detrás de todo ello hay unos intereses oscuros en los que se verá reflejado, moral, física y emocionalmente.

Para los que todavía no sepan quién eran esta mujer de armas tomar, independiente y polifaceta (realmente, era buena en casi todo: curandera con hierbas, compositora musical, escritora y hasta visionaria), la novela es una buena oportunidad de acercarse a ella. En cambio, hay que decir que la trama en la que se ve envuelta (no hay nada mejor que un thriller para captar la atención de los lectores), es algo floja, entre otras razones porque los personajes ficticios no son creíbles y viven situaciones demasiado forzadas y novelescas, además de que se cuela una especie de relación amorosa un tanto descafeinada. Así que desde el punto de vista informativo, La mujer de las nueve lunas es un obra impecable (y hace justicia con un personaje que parecía arrinconado en la Historia), pero como thriller, resulta irregular.

Xavier Borrell



dilluns, 20 de juny del 2011

14 d’abril: Macià contra Companys - Toni Soler

14 d’abril: Macià contra Companys
Toni Soler
Editorial Columna
1ª edició, 2011
Gènere: Història
168 pàgines
ISBN: 9788466413787

La història de Catalunya del segle XX va ser suficientment intensa com per generar llibres i pel·lícules durant un centenar d'anys més. El 14 d’abril de 1931 es van dur a terme unes eleccions locals a tota Espanya, on els diversos partits republicans van aconseguir guanyar i, encara que no era vinculant pel poder de les grans institucions, la roda republicana no es va aturar. El primer que s’hi va assabentar a Barcelona va ser Lluís Companys, qui sense tenir molt clar com reaccionar, va decidir apropar-se a la plaça Sant Jaume per saber quina mena de resistència trobaria i calcular la intensitat del recolzament del poble.

Com que no va trobar ningú que l'aturés es va omplir de valor i va proclamar la República Catalana dins la Federació espanyola des del balcó de la Generalitat. Això diferia de la idea que tenia Francesc Macià (l’avi) de com s’havien de fer les coses per aconseguir la tan desitjada independència de Catalunya, tot i que es va pujar al carro tractant de dirigir-ho tot i procurant que el govern republicà espanyol acceptés el nou estatut català. Durant tres dies, Catalunya va ser independent amb dies de reunions, entrevistes i improvisacions; tot va acabar amb un nou estatut i una autonomia catalana, com un pas endavant cap a l'autogovern.

A partir d’aquests fets, l’historiador i presentador del programa de TV3 de sàtira política Polònia ha escrit aquest llibre i el guió de la TV movie que estrenarà TV3 properament, dirigida per Manel Huerga, amb el paper de Fermí Reixach com a Macià i Pere Ponce com a Companys. L'autor va dir a la presentació que "durant tres dies hi va haver un assaig d’una proclamació d'independència molt útil per saber què s’ha de fer si es vol repetir en un futur", a més de què "tot va transcórrer amb tranquil·litat gràcies a què la gent de la CNT, que eren qui veritablement tenien les armes, es van quedar esperant la fugida del rei Alfons XIII per actuar". També va puntualitzar que "per ser sobirà no només cal sortir al balcó i proclamar-ho, sinó que cal tenir la clau de la caixa dels impostos i la del les armes per que tot funcioni". El llibre, però, destaca també pels aspectes aparentment més simples que van venir després, com quan Macià es va dedicar a rebre a esbarts i dansaires o colles castelleres, que a la vegada, com diu el mateix Soler, feien riure i plorar. Bona manera de recuperar un fet important de la nostra història i, de pas, preparar-se per la pel·lícula de Manuel Huerga.

Xavier Borrell

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