
Tu novela tiene un título
impactante. Explícanos cómo surgió.
Uno de
los problemas más frecuentes a los que se debe enfrentar un autor es la
búsqueda de un título adecuado para su obra. Algunos títulos surgen cuando el
texto ya está cerrado; pero, en el caso de mi novela, el título fue el que dio
pie al resto de la historia. En 2015, yo estaba muy interesado en la corriente
surrealista y la interpretación de los sueños, y me propuse escribir un relato
empleando la técnica de la escritura automática. Para ello, decidí que debía
imaginar la trama a partir de las tres primeras palabras que se me ocurrieran
un día nada más despertarme. Esas palabras fueron: fotógrafo, camelia y
bisturí. Al terminar el relato, se me ocurrió la idea de un protagonista que
sufre pesadillas y se recluye en un prostíbulo con sus amigos para sobrellevar
el insomnio, y decidí enlazar el relato con la propia historia de la novela.
El género negro es uno de los que más triunfan en nuestro país. ¿Qué
elementos novedosos aporta tu obra respecto a otras del mismo género?
Desde
que comencé a pergeñar la trama, sabía que no quería limitarme a escribir una
novela negra convencional, y decidí emplear técnicas como el monólogo interior,
los cambios de perspectiva y saltos en el tiempo para ofrecer giros
argumentales que confundieran e intrigaran aun más al lector. Lo más novedoso,
en mi opinión, es la aparición de elementos metaliterarios, ya que dentro de la
novela aparecen relatos escritos por una de las protagonistas, la escritora Ana
Steiner.
La novela está ambientada en el club nocturno Sexy Sadie. El nombre del
burdel es el mismo que una canción de The Beatles. ¿Lo has llamado así para
rendirle tributo al mítico grupo musical?
Junto
con la literatura, la música es otra de mis grandes pasiones, y eso se refleja
en lo que escribo. The Beatles es uno de mis grupos favoritos, y quería
rendirle un homenaje dándole ese nombre al club nocturno. Además, a lo largo de
la novela, hay otras referencias musicales a bandas como King Crimson o Triana.
¿Cuánto tiempo te ha llevado
escribir tu novela y cómo ha sido el proceso creativo de la misma?
Comencé
a escribir el relato que sirve de introducción a la novela en 2015, y terminé
el primer borrador de la misma dos años después, en 2017. Sin embargo, entre
los estudios y otros proyectos literarios que tenía en mente, no terminé de
corregirla hasta 2020, cuando decidí probar suerte enviándola a Ediciones en
Huida.
Con
respecto al proceso creativo, en su momento este era el proyecto más ambicioso
al que me había enfrentado como autor, y no quería equivocarme. Había escrito
otras novelas con anterioridad que no terminaban de convencerme, pero que me
sirvieron para manejar mejor los tiempos narrativos y para aprender a urdir una
historia compleja sin errores. Durante los dos años de redacción, fui
planificando la trama capítulo a capítulo, e incluso planteé distintas
alternativas conforme iba avanzando en la historia: el hecho de usar técnicas
más experimentales me permitía contar lo mismo de distintas formas, y debía ver
cuál era la que mejor se adecuaba a los hechos y la que podía resultar más
impactante para el lector.
En cuanto a documentación, ¿tu
historia ha requerido que previamente realizases un trabajo de investigación?
Sí.
Como decía previamente, la trama gira en torno a un personaje que sufre
pesadillas frecuentes y, para intentar comprender su problema, acude a un
psicoanalista. Tuve que investigar sobre las técnicas de interpretación de los
sueños de Freud y sobre distintos aspectos de la psicología humana de los que
no hablaré para no destripar la trama.
¿Cuál
ha sido la mayor dificultad que te has encontrado al abordar una historia de
género negro?
Los
lectores de género negro son, sin duda, los más exigentes, y eso obliga a los
autores a hilvanar perfectamente las tramas, manteniendo la tensión argumental
sin engañar al lector ni dejar flecos sueltos. Con la escritura de esta novela
me he dado cuenta de que una buena novela policíaca es prácticamente una obra
de ingeniería: todo tiene que estar planificado al milímetro.
Ahora te has embarcado en esta aventura literaria, pero previamente ya
habías escrito poesía. ¿Qué supone para ti la escritura y cuándo empezaste a
escribir?
Comencé
a escribir a mediados de 2012, cuando tenía trece años, y desde entonces la
escritura me ha acompañado cada día. Escribir es un reto: a diario, los
escritores nos enfrentamos a la página en blanco, a la dificultad de unir dos
palabras y que suenen bien, a la autocrítica, al miedo al ridículo… Cualquiera
podría pensar, leyendo esto, que escribir es un suplicio, pero no es así: todo
en la vida requiere un esfuerzo, y la satisfacción de completar una buena historia
hace que todos los escollos que encontramos por el camino merezcan la pena. La
escritura es, ante todo, una forma de entretenimiento: como decía Patricia
Highsmith, si uno se divierte escribiendo un libro, otros disfrutarán con su
lectura.
Historia de un fotógrafo,
una camelia y un bisturí está publicada
por la editorial independiente Ediciones En Huida. ¿Cómo ha sido tu experiencia
trabajando con ellos?
He
tenido mucha suerte de poder trabajar con Ediciones en Huida para publicar mi
primera novela. Es una editorial que sigue el modelo de publicación
tradicional, con una apuesta importante por autores jóvenes y con un amplio
catálogo de gran calidad y variedad temática. El trabajo que realizan es muy
profesional y admirable en estos tiempos difíciles para las editoriales
pequeñas.
¿Tienes previsto que tu próxima
novela sea también de género negro o te gustaría adentrarte en otro género
distinto?
Aunque sé que en algún momento
volveré a escribir novela negra, ahora tengo otros proyectos con una temática
diferente. Me gusta experimentar y no encasillarme en un mismo género. Aun así,
he de decir que mi próxima novela también contiene algunos elementos de
thriller.
¿Qué es lo que más te atrae del
género negro y cuáles son tus referentes literarios?
Lo más
interesante del género negro es la complejidad argumental de sus tramas; hay
novelas negras que sorprenden por su construcción y por los giros de guion, y
creo que leer novela negra ayuda a aprender cómo construir una historia
compleja sin perder verosimilitud.
Mis primeros referentes del género fueron Edgar Allan
Poe, Chesterton y Agatha Christie. También he aprendido mucho de autores
españoles como Montero Glez o Antonio Muñoz Molina, y últimamente he leído a un
paisano mío, Benito Olmo, que se está convirtiendo en un referente de la novela
negra española.
Ficha técnica del libro:
Editorial
: Ediciones En Huida; N.º 1
edición (25 agosto 2020
Idioma:
español
Tapa
blanda: 190
páginas
ISBN-10:
8418305177
ISBN-13
: 978-8418305177
Peso
del producto: 180 g
Dimensiones:
16 x 2 x 24 cm
https://www.edicionesenhuida.es/producto/historia-de-un-fotografo-una-camelia-y-un-bisturi/
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