dijous, 22 d’octubre del 2026

«Me interesa más el retrato social que señalar lo que el lector debe pensar» - Empar Fernández autora de 'La vida clandestina'

La escritora barcelonesa publica La vida clandestina, una nueva novela protagonizada por el inspector Mauricio Tedesco en la que la precariedad, la salud mental y la invisibilidad de determinados colectivos conviven con una mirada crítica sobre la sociedad contemporánea.

Empar Fernández vuelve a las librerías con La vida clandestina, publicada por Alrevés Editorial, y lo hace de la mano de Mauricio Tedesco, el inspector que protagoniza sus últimas novelas. En esta nueva historia, la autora vuelve a mirar de frente a quienes viven en los márgenes, a menudo porque las circunstancias los empujan a ello y otras veces porque ellos mismos buscan desaparecer de la mirada de los demás.

Con Barcelona como escenario reconocible y los problemas sociales como telón de fondo, Fernández construye una historia que va más allá de la investigación policial. Hablamos con ella sobre su nueva novela, la transformación de la sociedad, el papel de la literatura y sus proyectos futuros.

En La vida clandestina aparecen personas que suelen ser invisibles para la sociedad. ¿Qué te interesaba explorar de ellas?

En esta novela aparece gente que a menudo es invisible, no solo porque no la vemos o no la queremos ver, sino porque busca la invisibilidad, porque no quiere ser vista.

Me interesaban dos formas de buscar esa invisibilidad: una estrechamente ligada a la salud mental y otra relacionada con la precariedad.

La novela aborda cuestiones como la vivienda, la inmigración y la gentrificación. ¿Hasta qué punto la realidad que nos rodea acaba entrando en tus historias?

Parece casi hecho a propósito, porque dos de los temas que aparecen en la novela son precisamente el problema de la vivienda y la delicada situación que tenemos respecto a la inmigración. Son dos cuestiones que preocupan a la sociedad y que, además, centralizan la acción de la novela.

Tus novelas suelen partir de realidades muy próximas. ¿Necesitas conocer aquello sobre lo que escribes?

Mauricio Tedesco ha nacido en Barcelona, trabaja en la comisaría de Les Corts y el contexto en el que se mueve es esta ciudad. Por eso escribo sobre lo que conozco, tanto en el espacio físico como en el tiempo.

La época que me ha tocado vivir es la misma que le toca vivir a Mauricio. Son realidades que manejo porque las conozco. Si conociera Noruega, tampoco me importaría escribir sobre Noruega, pero no es el caso.

Barcelona es mucho más que un simple decorado en tus novelas. ¿Qué te aporta la ciudad como escenario literario?

Mis novelas serían diferentes si no estuvieran ambientadas en Barcelona. A veces se dice que la ciudad es un personaje más, aunque no lo creo exactamente. Sí pienso que el escenario aporta color, fondo y contexto.

Además, en mis novelas la acción siempre está situada en un barrio y en unas calles concretas que el lector puede localizar. Me interesa esa relación con los espacios reales.

La novela negra suele reivindicarse como literatura de denuncia. Sin embargo, tú hablas más de retrato social. ¿Dónde está la diferencia?

A mí me interesa más el retrato social, el retrato de la sociedad que conocemos, que la denuncia propiamente dicha. Prefiero no señalar lo que el lector debe pensar ni lo que debe opinar. Me gusta retratar lo que veo.

Eso es lo que hago en esta novela y en las anteriores: observar la realidad y trasladarla a la ficción, dejando que el lector saque sus propias conclusiones.

Mauricio Tedesco parece alejarse del arquetipo del policía atormentado, corrupto o al borde del abismo. ¿Qué has encontrado en este personaje?

En otras novelas escritas junto a Pablo Bonell habíamos trabajado con Santiago Escalona, otro investigador. Ahora, en solitario, he construido a Mauricio Tedesco, que me resulta un personaje amable.

No es el policía al uso al que estamos acostumbrados. Tampoco está al borde del suicidio, de la adicción o de ningún tipo de corrupción. Es un personaje bastante humano, con los problemas propios de su edad y de su condición: ha enviudado hace poco.

Mauricio me permite mirar con cierta delicadeza y empatía una sociedad que a menudo es muy cruel. Me llevo bien con él y creo que tiene futuro.

¿Qué encontrará el lector en esta nueva entrega? ¿En qué momento vital se encuentra Mauricio?

Creo que este libro es casi la continuación lógica de los tres anteriores protagonizados por Mauricio Tedesco.

Sigue viviendo en un piso cuyas paredes parecen caérsele encima porque su mujer ya no está. Es un espacio que le resulta vacío y que lo ahoga. Además, sufre un problema que no quiero desvelar, relacionado con el único amigo que tiene. Ese amigo atraviesa una situación grave y para Mauricio supone una auténtica puñalada.

En cuanto a los casos, es un policía que intenta resolver todo lo que se le pone por delante de la mejor manera posible, aunque a veces haga un poco de trampa. En esta novela también lo hace.

Cuando observas la situación actual, ¿te sorprende que la sociedad reaccione tan poco ante problemas como la vivienda, la inmigración o la gentrificación?

Me sorprenden muchas cosas. Por ejemplo, que alguien pueda llamarse a sí mismo facha o declarar cosas que a mí me parecen fascistas sin sentir ninguna vergüenza.

Me sorprende cómo han cambiado los valores y cómo una parte de la sociedad parece haberse acercado a posiciones que me escandalizan. Quizá por mi edad vengo de una época en la que eso no pasaba de la misma manera.

No sé si pinta muy bien. Hay gente de mi entorno que está dejando de informarse porque ya no puede soportar tanto pesimismo. Yo sí soy pesimista respecto al futuro, porque creo que hay cosas que nos hemos dejado atrás y buenos propósitos que se han quedado en casi nada.

Después de tantos libros y reconocimientos, ¿cómo te enfrentas a la página en blanco?

Como me sigue gustando mucho escribir, me enfrento a ella diariamente y lo hago bien. No siento miedo a la página en blanco, ni mucho menos, siempre que tenga una historia que contar.

Lo que me inquieta son los días y las semanas en los que estoy construyendo esa historia, pensando sobre qué me interesa hablar y observando lo que sucede a mi alrededor. Pero, una vez que me pongo a escribir, no tengo ningún miedo. Es una gozada.

Has explorado diferentes caminos literarios. ¿Te planteas volver a la novela histórica?

Sí, tengo ganas, aunque de momento no tengo una idea definida. Hay una pequeña idea, pero todavía no quiero hablar de ella porque ni siquiera sé si me pondré a trabajar en ese proyecto.

Para escribir novela histórica tienes que encontrar un momento o un episodio que te apasione, algo que te parezca lo bastante espectacular como para contarlo. La historia puede resultar muy aburrida si no encuentras el enfoque adecuado. Tiene que haber humanidad, acción y un poco de todo.

Lo valoraré, pero no será en un futuro inmediato.

La vida clandestina es ya tu novela número 33. ¿Qué te sigue impulsando a escribir?

Aunque no te lo he preguntado directamente, hay algo que se desprende de toda la conversación: la necesidad de observar el mundo que nos rodea y encontrar historias que permitan comprenderlo un poco mejor. Mientras siga teniendo historias que contar y disfrute poniéndolas por escrito, la página en blanco no será un enemigo.

Con La vida clandestina, Empar Fernández vuelve a demostrar su interés por las vidas que transcurren fuera del foco, por las personas que la sociedad no siempre sabe o quiere mirar. Una novela negra que parte de una investigación policial, pero que encuentra buena parte de su fuerza en el retrato de la Barcelona contemporánea y de sus contradicciones.


Xavier Borrell


La vida clandestina
Empar Fernández
Alrevés Editorial
ISBN: 9788410455856
Idioma: Castellano
Número de páginas: 306
Año de edición: 2026
Colección: Narrativa

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