Tras Cienfuegos, Amador, el Rompepistas o Curro, nos llega Franki, otro perdedor más en la lista de perdedores que Kiko Amat (Sant Boi, 1971) saca de su chistera (o mejor dicho, pluma)
Cuatro años después de Revancha (Anagrama, 2021) llega Dick o la tristeza del sexo, la nueva novela de Amat, con un protagonista, Franki Prats que resulta ser una nueva víctima en el mundo litarario de Amat. Una más. Tanto en su carrera como en esta nueva novela. Sin duda tanto el padre como la madre del protagonista, así como su mejor (único) amigo, su propio tío o sus abuelos paternos, también lo acaban siendo por una causa u otra.
Franki es un quinceañero católico, sus citas son muchas y variadas, virgen, en el máximo sentido de la palabra y erotizado, pero solo desde que dio “el cambio”.
Dick o la tristeza del sexo relata cuatro meses convulsos en la vida de nuestro héroe, aunque gracias a unos cuantos recuerdos añadidos al texto, el lector conoce los pormenores de la vida pasada de Franki.
Dick Loveman es un galán espaciotemporal salido de la pluma de Franki. El verdadero héroe de esta historia. El tipo que le hizo ganar su primer premio literario. Que sus padres no estuvieran en la entrega de dicho premio dice muy poco a su favor. En cambio sí dice mucho sobre ellos.
Él es profesor y redactor de un primer libro que no está teniendo el éxito esperado, además de un redomado snob. Siempre habla desde una atalaya de superioridad y lo hace con frases extraídas de la obra de Shakespeare. Para más Inri, hace tiempo que dejó de lado su vida sexual y eso es bastante grave teniendo en cuenta quién es su mujer.
Ella fue una modelo famosa, aunque fuera a nivel provincial, que lo dejó todo para estar con su marido primero y con su hijo después. Aún mantiene su esbeltez, pero se siente muy sola. Aunque es un poco justa y superficial, Franki está enamorado de ella. Edipo en su máxima expresión.
Tal vez enamorado no sea el término correcto, sexualizado sí lo sería.
Pero es que nuestro protagonista también utiliza a Perla, la perra de la familia para sus fantasías eróticofestivas. Hasta el punto de tener que acabar con su vida para poder seguir con la suya.
Si en Revancha todo era violencia, aqué se torna sexo. Dick o la tristeza del sexo es eminentemente gráfico, explícito en ciertos momentos, casi pornográfico en otros, podría haber sido merecedor de el premio La Sonrisa Vertical si este aún se entregase, pero siempre de forma cómica y lo más imporatante entretenida.
Dick o la tristeza del sexo es un divertimento pero que deja un poso mayor que Adolescencia, la serie de moda.
Con su lenguaje anacrónico a la par que moderno, la novela utiliza cultismos por doquier, amén de una forma más o menos retorcida de expresión, pero para nada cargante, todo lo contrario, Amat consigue con ello son sacarnos una sonrisa que torna en carcajada en momentos puntuales. Creemos que en el uso de esa forma de escritura está la ironía de todo el relato.
Dick o la tristeza del sexo es una novela de aprendizaje, llevada a la máxima potencia, profunda pero a la par divertida que navega entre la erudición, la erección y la desolación, como muy bien se explica en la contratapa de la misma, pero que repesenta un instante en la vida de todo adolescente en el momento preciso en que no sabe ni donde está, ni a donde va.
SALVA G.
Autor: Kiko Amat
Editorial: Anagrama
Edición: 1ª edición, enero de 2025
Número de páginas: 375
I.S.B.N. 978-84-339-2954-9

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