dilluns, 30 de novembre del 2020

'Janis Joplin. La biografía definitiva de la legendaria reina del rock' - Holly George-Warren

Coincidiendo con el 50 aniversario de su muerte (4 de octubre de 1970), se publica en castellano la biografía más completa de Janis Joplin (Port Arthur, Texas, 1943), uno de los mayores iconos de la música. Una biografía única, definitiva e inédita que ha tenido acceso al fondo documental de los herederos de la cantante.

Cuatro años tardó Holly George-Warren (Asheville, Carolina del Norte, 1956), autora de esta magnífica biografía, en redactar su obra, los mismos años en los cuales Joplin debutó, triunfó y murió. Extraña coincidencia.

Janis fue una criatura salvaje, libre, en muchas ocasiones nadando a contracorriente, bisexual, drogadicta por fases, alcohólica empedernida, y con toda seguridad, una de las primeras en buscar la liberación personal de la mujer, Janis no entendía como los chicos de Port Arthur podían mantener todas las relaciones sexuales que quisieran y ser héroes y las chicas como ella si lo hacían veían arruinada su reputación.

Esta obra narra desde el inicio, muy al inicio, tal vez la historia de sus padres no hubiera sido del todo necesaria para comprender su vida y su carrera, hasta el final, esos días en los que Janis se encontraba grabando lo que a la postre fue su disco póstumo (se editó escasos meses después de su trágica muerte) de título Pearl, que en definitiva hacía referencia a ella misma, quería que sus amigos íntimos le llamaran por ese apodo y que el resto del mundo siguiera conociéndola por Janis Joplin, la obra y milagros de la cantante de voz desgarrada, que aún a día de hoy escuchamos no solo en la radio si no también en televisión (corre un anuncio de un banco holandés donde la oímos cantar Me and Bobby McGee, tema compuesto por Kris Kristofferson, cantante country de la época y uno de sus muchos ligues, el líder de Jim Morrison y el cantautor Leonard Cohen se cuentan entre ellos y hasta el mismísimo Bruce Springsteen podría haber estado en esa lista de ligues si no hubiera salido corriendo cuando Janis le intentó echar el guante)

Como ya dijimos anteriormente, la autora tuvo acceso a todo el material que la familia de Janis tiene sobre la artista, sus hermanos Laura y Michael han sido parte fundamental no solo del éxito final de esta obra, si no de la excelencia de la misma, poniendo toda la historia de Janis al alcance de George-Warren.

Janis Joplin. La biografía definitiva de la legendaria reina del rock, se torna literalmente en eso, en la biografía definitiva sobre una de las mejores y más carismáticas cantantes de rock de todos los tiempos, amante de la obra y la música de Otis Redding y Bessie Smith a partes iguales consiguió con su presencia y su arte no solo encandilar a las mujeres de la época, Grace Slick de Jefferson Airplane llegó a comentar:”¿Una blanca de Texas cantando blues? ¡Qué agallas!” si no que acabó sin quererlo ni beberlo, influyendo en una cantidad de cantantes masculinos que posteriormente triunfaron posiblemente mucho más que ella en el mundo del rock: Steven TylerRobert Plant o Axl Rose entre otros.

Janis Joplin. La biografía definitiva de la legendaria reina del rock nos acerca definitivamente al mito, pero también a la persona que se escondía tras la máscara, a la escurridiza chica solitaria que mantuvo su independencia hasta su último día de vida y que con su obra consiguió convertirse en lo que es actualmente, toda una leyenda.

Sentaos en vuestro sofá favorito, desempolvar esos viejos vinilos y disfrutar de este viaje al paraíso, saboreando no solo el legado musical de Joplin si no también la historia completa de su vida gracias a la obra de Holly George-Warren.

Un servidor ya lo hizo: “Practica lo que predicas”

SALVA G.


Título: Janis Joplin. La biografía definitiva de la legendaria reina del rock

Autor: Holly George-Warren

Traducción: Rocío Valero

Editorial: Libros Cúpula

Edición: 1ª edición, septiembre de 2020

Número de páginas: 495 pp.

I.S.B.N. 978-84-480-2743-8

dijous, 26 de novembre del 2020

‘Susurran tu nombre’ - Alex North

Los muy avezados en esto de leer libros cuando nos llega uno con la etiqueta de Thriller del año, por un lado, lo miramos con precaución y por otro con ilusión de hallar algo sorprendente. 

En ‘Susurran tu nombre’, una novela de británico Alex North, que viene precedida de un espectacular número de ventas en medio mundo, la agradable vida en el pueblo de Feaherbank se ve agitada por el asesinato de un joven de la localidad. Lugar en que quince años atrás un suceso criminal relacionado con unos susurros alteró la monotonía de sus habitantes. El culpable de todo aquello está entre rejas y el modus operandi vuelve a repetirse  

¿Qué y quién anda detrás? 

La fórmula mágica para que una novela de suspense te tenga en vilo contiene tres ingredientes principales: ritmo, sorpresa calidad. En esta los encontramos sobradamente, pero ustedes se preguntarán ¿Qué tiene una novela para tener tantos lectores satisfechos? Yo se lo diré. 

Alex North teje una trama relacionada con un hecho pasado, del que no sabemos al cien por cien todo lo sucedido, y consigue que vivamos en una mirada atrás, un presente y un futuro lo que más miedo da a la sociedad del Siglo XXi.  

El terror psicológico. 

Les recomiendo su lectura, eso sí, con la luz encendida. Por si acaso. 


 Carlos Cunningan 


Susurran tu nombre

Alex North

Nº de páginas: 416

Editorial: HARPERCOLLINS

ISBN: 9788491395218

Año de edición: 2020

Traductor: ISABEL MURILLO FORT


 

dimecres, 25 de novembre del 2020

'Gloria bendita' – Juan Madrid

Tuve la suerte de conocer a Juan Madrid en un encuentro que organizó en su honor la fantástica librería Estudio en Escarlata de Madrid. Parece mentira, siendo quien es el homenajeado, el escaso éxito que tuvo aquella iniciativa. Por supuesto, estaban los dos Juanes, Madrid y el librero, y cuatro personas más: Rafael Guerrero, Paco Gómez Escribano, otro tipo al que no conocía (y sigo sin conocer) de nada y un servidor. Un poco triste la cosa, ya digo. Pero supongo que aquella situación tuvo su lado bueno. Me explico: animado, sin duda, por la intimidad que daba el hecho de ser tan pocas personas, Juan Madrid se soltó y pasó la tarde contándonos historias y anécdotas con esa agilidad mental, gracia y mala leche que le son tan características. Así que, desde el punto de vista del negocio, a Juan, el librero, no le salieron las cuentas, pero a cambio, los que allí estábamos pasamos unas horas cojonudas. Cuando ya la reunión daba muestras de agotamiento, nuestro anfitrión se metió en la trastienda y salió con dos botellas de un whisky llamado Southern Comfort, no se me olvidará el nombre, que al parecer es muy de su gusto. Ninguno de los allí presentes, excepto él, lo habíamos probado, y nos sirvió unos vasitos y brindamos y los bebimos de un trago. Resulta que es un licor aterciopelado, suave, dulzón, no desagradable, pero sí sorprendente. Sobre todo, dulzón. Quizás lo más opuesto a lo que esperas de un whisky. A ver, que yo no lo pediría si lo veo en un bar. Todavía estábamos todos paladeando el mejunje, sin saber qué decir para no ofender a nuestro querido librero, cuando Juan Madrid suelta, con toda su alma:

«Pero, ¿quién coño le ha echado colonia al whisky?»

Y les juro que no había definición más acertada y sentida que esa. Carcajadas varias, alegría, bah, no está tan mal, qué leches, sirve otra ronda. Creo recordar que no llegamos a abrir la segunda botella, pero como digo, el brebaje no era desagradable y sirvió para alargar la cosa un rato más. Luego fuimos a cenar, creo recordar que Guerrero, nuestro detective gourmet, se empeñó en invitar, y ya bastante tarde nos fuimos cada uno a nuestro nido. Yo pillé un cochecito eléctrico de esos que alquilas por minutos, y llevé a Juan Madrid al piso donde para cuando está en Madrid, pues no queda lejos de mi domicilio. Esto debió ser, si mal no recuerdo, a finales de 2015 o principios de 2016. Seguro que era invierno, hacía un frío del carajo.

Se preguntarán ustedes, con todo su derecho, ¿pero por qué este plasta me está contando todo esto?

Pues porque, como él mismo cuenta al final de Gloria bendita, en un epílogo que no es tal, Juan sufrió un ictus a finales de 2016, poco después de terminar su novela Perros que duermen. Recuerdo recibir la noticia con tristeza y preocupación. Cuando has leído con tanto entusiasmo a un autor, la parte de su ser que ha volcado en sus letras empieza a formar parte de ti, y si además has tenido la suerte de compartir unos chupitos de Sothern Comfort con él, hay noticias que te afectan. Afortunadamente, Juan es un tío duro y superó la crisis. Perros que duermen retrasó su publicación hasta que estuvo en condiciones de presentarla al público, y en 2019 comenzó a escribir Gloria bendita.

En este tiempo, he coincidido un par de veces con él. En la Feria del libro de Madrid de 2018, quizás su primera aparición después del susto, donde le pregunté si se acordaba de mí (no, y pude leer en sus ojos que lo sentía de veras) y le conté de qué nos conocíamos, y más tarde en el magnífico festival Black Mountain Bossost de 2019, organizado por mis queridos Lluna Vicens y José Luis Muñoz, donde nos regaló una interesantísima charla a todos los asistentes, demostrándonos que estaba de vuelta. Aun así, uno no puede evitar preguntarse hasta qué punto se encuentra recuperado, qué secuelas le habrán quedado.  Pero entonces lees su última novela y la preocupación se desvanece, porque en Gloria bendita, Juan Madrid lo ha vuelto a hacer.

Con su lucidez de siempre, el autor construye una novela en la que el lector encuentra todo lo que debe haber en una buena novela negra. Ya saben, sordidez, crítica social, algún que otro fiambre… Y en este caso, además, se mete de lleno en la situación política del país. Con esa mala leche tan característica tan suya que comentaba antes, dotada de un agudo sentido del humor unas veces y de una honda amargura otras, con la que ha dotado a toda su obra desde las primeras novelas protagonizadas por Toni Romano hasta hoy, arremete con valentía contra las cloacas del estado, contra las corruptelas a todos los niveles, políticos, empresariales, policiales, contra los máximos representantes de nuestra democracia, contra la creciente desigualdad social, contra todos los que deberían trabajar en interés del bien común y, sin embargo, han traicionado la confianza de los ciudadanos. Todo bajo el prisma de tres mujeres de distintas generaciones, que viven y sufren las decisiones de aquellos que deberían velar por sus intereses, que deberían procurarles bienestar y prosperidad. O intentarlo, al menos. No queda sitio para el perdón en las páginas de Gloria bendita, porque no lo merecen aquellos que abusan de la confianza y las esperanzas que sus semejantes han depositado en sus manos, urnas mediante.

También dice en ese epílogo Juan Madrid que «los conflictos que conforman un relato pueden ser el asombro de un escritor horrorizado ante la situación política y social de su país». El maestro parece poseer una bola de cristal, pues los últimos escándalos que han salido a la luz en los últimos tiempos, obviamente después de la escritura de la novela, protagonizados por buena parte de la clase dirigente de España, le dan la razón. El lector no puede dejar de asombrarse al comprobar la precisión con la que Madrid apunta y dispara, y no yerra el tiro ni queriendo. No es su intención, desde luego, errar. Nunca ha sido hombre de morderse la boca, y a estas alturas mucho menos. Si le quedaba algo por decir, se ha despachado a gusto. Seguro que hoy duerme mejor que ayer.

Por cierto (y esto que voy a contar ahora no tiene nada que ver con Gloria Bendita, pero no me puedo aguantar), aquel acto con el que empezaba esta reseña ocurrió en la ubicación original de Estudio en Escarlata, en la esquina de las calles Fernández de los Ríos con Guzmán el Bueno. La librería se vio obligada a cambiar de sitio hace uno o dos años. No muy lejos, al 52 de Andrés Mellado. ¿Que por qué? Pues porque al casero le dio uno de esos ataques que les han dado a los propietarios de numerosos locales comerciales, también viviendas, y de un día para otro subió el precio del alquiler a un nivel que hacía que la librería ya no fuera rentable. Es algo que no me explico: tienes un inquilino desde hace años, serio, que no monta follones, que paga puntualmente, y tú le echas por ganar un poco más. En fin, supongo que cada uno maneja sus asuntos como mejor le parece. Y si ganas cien, quieres ganar doscientos, lógico. Pero el caso es que, desde que la librería se mudó, el local permanece vacío y cerrado, generando gastos al propietario (comunidad, IBI, esas cosillas), y ningún ingreso. ¿Y saben qué? Que me alegro.

Ya está, ya lo he dicho.


Alberto Pasamontes


Gloria bendita 

Juan Madrid

Alianza Editorial

Año 2020

Nº de páginas: 328

ISBN: 9788413621197


dilluns, 23 de novembre del 2020

'La inquietud de la noche' - Marieke Lucas Rijneveld

La inquietud de la noche, la primera novela de Marieke Lucas Jijneveld (Nieuwendijk, Holanda, 1991) no solo viene precedida por el éxito que obtuvo su anterior obra, un poemario titulado Kalfsvlies editado en 2015, el cual comparte alguna que otra de sus frases con esta novela (ambas se escribieron en paralelo), si no que además, le precede el éxito cosechado con la obtención del International Booker Price de este año 2020 (el premio se entregó hace unas semanas tras su aplazamiento en abril por los problemas que todo el mundo tiene en mente), así que el listón de las expectativas era muy alto.

Y tras su lectura ¿las cumple?

Jas es una niña que está en ese momento incierto entre la infancia y la adolescencia, ese momento en que uno descubre no solo todo lo que le rodea, si no que también empieza a descubrir tanto su cuerpo exterior, como su yo interior. Justo en ese instante pierde a su hermano mayor mientras este patina sobre un río helado, intentando llegar a la otra orilla, literal y figurativamente. Hacerlo es para ellos como huir de su opresor pueblo. Nadie sabe que en el último momento y cuando Matthies se aleja de la casa dejando a Jas en el portal saludando con la mano, sus últimos pensamientos son pidiéndole a Dios: llévate a mi hermano en lugar de a mi conejo.

Sus deseos se convierten en realidad. A la mañana siguiente de la partida de Matthies a patinar sobre hielo, el cuerpo del joven hermano aparece en las aguas heladas. A sus diez años una fuerte culpa recae sobre sus hombros junto con el duelo por la pérdida de un ser querido.

Jas comienza así una caída a sus propios infiernos donde quiere arrastrar con ella a su hermana pequeña Hanna y su hermano mayor Obbe. Invoca a su hermano muerto en extraños rituales, se pierde en compulsivos juegos eróticos, se desahoga torturando animales en la granja donde reside su familia y fantasea con Dios “y el otro lado” en una búsqueda de sí misma y de alguien que la rescate, favorablemente un hombre mayor, apuesto y rico que la saque de ese pozo en el que se encuentra.

Cuenta Rijneveld que las ganas de escribir le llegaron tras leer la primera novela de Harry Potter de la superventas J.K. Rowling pero que comenzó a hacerlo tras descubrir a Jan Wolkers, autor holandés, como ella, que cuenta en su haber entre otros muchos libros Delicias turcas, obra que un joven Paul Verhoeven llevó al cine junto a su actor fetiche, el malogrado Rutger Hauer.

¿Encontramos trazos de alguno de estos autores en su obra? Probablemente, pero lo que sí está claro es que vemos destellos parecidos a la obra de Haneke o los hermanos Dardenne en sus películas, tales como, frialdad e inquietud en todos los actos que ocurren en el libro, un terror que se apodera de nosotros mientras dura la lectura del mismo, esa capacidad de mantener nuestra mente en ebullición con cada uno de sus capítulos al recurrir a partes de la Biblia en todo momento, pero también por la oscuridad con la que toda la novela está rodeada. Incesto, bestialismo, prácticas sadomasoquistas, sexo violento, tortura y violaciones aparecen el la novela como si estuviéramos hablando del tiempo que tendremos el fin de semana.

La inquietud de la noche es una historia personal de duelo, muy personal en verdad, su autora perdió a su hermano cuando era pequeña (¿tintes biográficos? No más allá de ese dato) y la propia elección de Jas en cuándo, cómo y dónde superarlo, narrada con infinita (demasiada) crudeza. Representa el punto exacto en que nos damos cuenta de que esta vida no es lo que nos habían prometido, que la muerte acecha en cada rincón y que cada uno de nosotros tenemos nuestra propia defensa cuando nos toca de cerca.

La inquietud de la noche resulta un libro incómodo, que poco a poco se nos mete dentro y nos produce escalofríos de terror real, tanto por los hechos narrados como por la forma en que Rijneveld y su prosa nos los presentan, siempre es placer leer una primera novela, por todo lo que ello conlleva, pero en este caso, debido a su calidad, el placer fue doble.

Aunque ciertamente no sé si es de buen cristiano disfrutar con las barbaridades que la autora relata en boca de su protagonista.

Baste tan solo un último apunte: ni el padre ni los hermanos de la autora leyeron el libro y la madre dejó de hablarle tras su lectura, tener unos padres tan católicos puede ocasionar problemas de comprensión a la hora de adentrase en una novela que tiene tantos nexos de unión entre la protagonista y la autora.

SALVA G.


 Título: La inquietud de la noche

Autor: Marieke Lucas Rijneveld

Traducción: Maria Rossich Andreu

Editorial: Temas de hoy

Edición: 1ª edición, abril de 2020

Número de páginas: 285 pp.

I.S.B.N. 978-84-9998-799-6

divendres, 20 de novembre del 2020

'Leones muertos' – Mick Herron

Si hay un género en el que el cine destaque con diferencia sobre la literatura, ese es, en mi humilde opinión, el género de espías. Llámenme raro, necio o lo que ustedes quieran, pero así lo siento. El ritmo, la luz, las sombras, tan importantes ellas para crear la atmósfera, el encuadre, la tensión, todo está a favor para el séptimo arte. Prefiero las adaptaciones al cine antes que sus originales literarios. John le Carré, Frederick Forsyth, Tom Clancy, me aburren bastante en papel, pero me distraen en la gran pantalla. Y eso ciñéndonos a las clásicas películas de espionaje de la Guerra fría, que si hablamos de James Bond (hoy, por cierto, ha muerto el gran Sean Connery), la diferencia es como de la noche al día. ¿Se acuerdan ustedes del nombre del creador de 007? Si no son aficionados al género, probablemente muchos de ustedes anden aquí despistados. No hace falta que busquen en Google, ya se lo digo yo: Ian Fleming. Y me juego el cuello a que la inmensa mayoría de nosotros no ha visto ni de lejos un libro del autor inglés que, por cierto, para quien no lo sepa, fue agente de la inteligencia británica.

¿Que por qué suelto este rollo? Pues porque me toca hoy reseñar Leones muertos, la segunda entrega, tras Caballos lentos, de la serie protagonizada por Jackson Lamb. Hay diez novelas, si no me equivoco, ya publicadas, pero aquí nos acaba de llegar la segunda, en este 2020, de la mano de Salamandra.

¿Y saben qué? Pues que retiro todo lo dicho, porque Mick Herron me ha devuelto la fe.

Se esconden bajo tierra por largos periodos […] A veces, hasta diecisiete años, según tengo entendido. Y luego salen de ahí y se ponen a cantar.

Dickie Bow, espía venido a menos, cree reconocer a alguien de los viejos tiempos en el Londres actual. Un rival de los de antes, de cuando la Guerra fría; alguien con quien coincidió en el Zoo de los espías, que es como los integrantes del gremio llamaban a Berlín en aquellos años. Por desgracia para él, está en lo cierto, y Dickie acaba el día sin respiración, sin pulso y sin vida en el asiento de un autobús. Antes de hacerlo, se las apaña para hacer llegar un escueto mensaje a cualquiera que pueda y quiera entenderlo: “Cigarras”. Ese hombre es Jackson Lamb.

Lamb. Resulta irónico su significado en inglés, cordero. También se puede aplicar a alguien de carácter bonachón. Y digo que resulta irónico, porque Jackson Lamb es el irascible, anticuado, maleducado e hiriente jefe de la Casa de la Ciénaga, que es el lugar donde el Mi5 manda a los agentes caídos en desgracia a hacer labores de oficina, con la esperanza de que el mortal aburrimiento haga que se cansen y se acaben largando ellos mismos. Ya saben, una renuncia voluntaria es mucho más económica que un despido. Y, en el mundo de los espías, seguramente mucho más discreta también.

Y es que Mick Herron dota a la narración de un ritmo y una tensión casi cinematográficas, con varias líneas que nos muestran la película desde distintos ángulos, y un estilo que podríamos definir como visual y dinámico. Acompaña esa narración de un humor cínico e irreverente que da un nuevo enfoque a la novela de espías tradicional. Los diálogos son inteligentes y vibrantes, y los personajes bien trabajados y definidos, humanos y profundamente imperfectos y reales. Un trama coherente y relativamente sencilla y clara, desprovista de intrincados recovecos, y el nivel justo de acción y artificios dan como resultado unas novelas que se leen con gusto y dejan al lector con ganas de más.


Alberto Pasamontes


Leones muertos

Mick Herron

Ediciones Salamandra 

Colección Salamandra Black

Año 2020

ISBN: 9788418107238

Traductor: Enrique de Hériz

Número de págins: 


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