Lo reconozco. Tan solo conocía la existencia de este hombre por escuchar Nadie sabe nada, el programa radiofónico de AndreuBuenafuente y BertoRomero. En más de una ocasión salió su nombre a colación. Suponía que era cantante. Más concretamente, cantante de Hip-Hop. Cuán equivocado estaba. Lo suyo es canción de autor. Aunque ¿no son todas las canciones de un autor?
Personalmente su estilo musical está el las antípodas de mi gusto personal, ahora me doy cuenta al prestarle atención a sus canciones. Aunque debo afirmar que 5gramosderesentimiento, el tema junto a Nach que aparece en su último disco, séptimo en su carrera, de título Elviejoboxeador, me parece excelente.
Pero amigos, Una mujer en la garganta, su nuevo libro de poemas, cuarto en su carrera, es harina de otro costal. Es el grano entre la paja. Al despojar de música sus letras, estas cobran una nueva dimensión y llegan mucho más allá de lo que podría hacerlo una melodía. Al menos para el que esto suscribe.
En Una mujer en la garganta hay belleza, pasión, amor, filosofía, lirismo, emoción, resentimiento, alegría, deseo, felicidad, homenajes, disparos certeros y mucha calidad, demasiada calidad en algunos momentos.
Dice Marwán (Madrid, 1979) el autor, que “Si no eres poeta, no eres enamoradizo” y sinceramente, un servidor lo es. No hablo de poeta, hablo de enamoradizo. Tal vez esa sea la razón por la que Una mujer en la garganta me llegó a lo más hondo, erizó mi piel, me hizo pensar a la vez que disfrutar de su lectura y mirar con otros ojos a este hombre. Una mujer en la garganta, desde su propio título, está lleno de poesía, propia y ajena y en estos tiempos convulsos en los que nos tocó vivir un poco de belleza no viene mal.
Está claro que no es poesía al uso, sí que en algunos de los poemas, como esa oda a Sabina, muestra su más profundo respeto por el endecasílabo, pero en Clases de béisbol está lo más alejado posible de la tradición poética del país. Tal vez le pase como al gran Camarón que inventó el futuro de la música flamenca cuando no tocaba.
Lo único que me resulta contradictorio es su afán de denominarse un apátrida de la poesía, un alma libre, un autor independiente que no hace arte para nadie más que para él mismo, pero que no duda en cargar contra la crítica, hasta en tres ocasiones, a través de sus poemas, por arremeter contra él. O sea, crea poemas específicos, su propia obra, cuando dice que escribe únicamente para él. Sinceramente, lo que piensen los demás de uno mismo me tiene sin cuidado y para él debería ser igual y más siendo un artista como es. Al fin y al cabo yo no soy nadie y a nadie importo.
The Black Crowes revolucionaron el rock
a principio de la década de los noventa con la publicación de Shake
your money maker su primer disco como banda que este año 2021 vio
nuevamente la luz en su edición 30 aniversario (en realidad hace 31 años que se
editó, pero la pandemia retrasó, primero, la edición del disco, y después, la
gira de celebración de tal efeméride) con canciones como Jealous again, Hard
to handle, Twice as hard o She talks toangles,
todas ellas singles de un exitoso primer disco.
Con él subieron como la espuma.
Con The southern harmony and musical companion,
su segunda obra de estudio, llegaron a lo más alto. La inclusión de un nuevo
guitarrista, MarcFord, y un teclista, EddieHarsch hizo
que su sonido se expandiera hasta cotas inimaginables.
Ese disco les trajo por primera vez a Barcelona. Una
abarrotada sala Zeleste rendía pleitesía a los músicos.
Aquella fría noche de 1992 una magnífica banda de rock, interpretaba en vivo un
excelente listado de canciones. Horas después del concierto, los hermanos Robinson subieron
al techo del autocar de gira de la banda e interpretaron para unos pocos allí
reunidos un pequeño set acústico, creando con ello una auténtica leyenda
urbana. Un servidor estuvo en Zeleste, pero no en el set sobre el autocar.
Por suerte para mí sí que pude cruzarme con la banda (casi al completo, RichRobinson,
guitarra y hermano pequeño de Chris, cantante del combo se quedó en
el hotel) paseando por las Ramblas de Barcelona el día del concierto y tras
comprar un disco de ellos y pedir prestado un rotulador correr para conseguir
unas firmas y unas fotos. Lo primero fue posible, lo segundo no. Aquel invierno
de 1992 los selfies aún no eran trendingtopic.
Dos años largos después de aquel día, la banda editó
su tercer disco: Amorica (el disco con la portada del número
del bicentenario de Hustler de julio de 1976). El inicio del
declive. Hasta hoy han editado diez discos de estudio, dos de ellos inéditos
(esto es, no se editaron cuando se grabaron sino que lo hicieron tiempo
después) un acústico que pone los pelos como escarpias, cinco directos
oficiales y uno a pachas con el todopoderoso JimmyPage,
guitarrista de LedZeppelin. Infinidad de músicos han
pasado por la banda desde sus lejanos inicios cuando su nombre era todavía Mr.
Crowe´s Garden, pero tan solo tres de ellos han grabado todos y cada uno de
esos discos. Los hermanos Robinson, Chris y Rich,
cantante y guitarrista respectivamente del grupo y SteveGorman,
batería de la banda.
Es este último el que cuenta, en su nuevo libro, con
la inestimable ayuda del periodista musical StevenHyden,
al más puro estilo ReginaldPerrin, la caída y el auge
de la banda, aunque en su caso quiso llamarlo: vida y muerte.
Tal y como dice él mismo al final del magnífico libro,
esta es su historia y con toda probabilidad cada una de las partes integrantes
de la misma tendrán una completamente diferente que contar, pero válida de
todas todas.
Gorman cuenta en Difíciles de
manejar (Hard to handle) Vida y muerte de The Black Crowes infinidad
de jugosas anécdotas, tanto para los amantes de la banda en particular como
para los melómanos y mitómanos en general. Con todo respeto, carga contra
infinidad de grupos y son muchos los que pasan a lo largo de estas 400 páginas
repletas de vivencias. Oasis, ZZTop, LedZeppelin con
sus dos grandes cabezas pensantes: JimmyPage y RobertPlant (el
tío Bob para el batería) Aerosmith, NeilYoung, Nirvana,
Guns and Roses,TheRollingStones...y
hasta BruceSpringsteen y Sting. Amén
de contar los vaivenes con los que tuvo que lidiar desde el inicio de la banda
por las desavenencias de los hermanos, sus continuas peleas y sus malos modos.
Cocaína, marihuana, , alcohol...culpables de muchos de
los problemas que arrastró la banda durante toda su historia, pero lo que acabó
con el grupo según cuenta Gorman fueron las peleas y las
diferentes visiones que ambos hermanos tenían. Es más, al igual que CharlieWatts,
batería de TheRollingStones, Gorman siempre
fue el que mantuvo unidos a los hermanos primero y al grupo después. Pero como
él mismo cuenta, todo tiene su límite. En más de una ocasión intentó dejar a la
banda, pero no pudo. Finalmente lo hizo y gracias a eso pudo contar los
entresijos de la misma y nosotros los mortales disfrutar con cada una de sus
palabras como si de un delicioso maná se tratase.
Sí, sin duda, desde aquellas lejanas memorias de RonWood no
habíamos disfrutado tanto con un libro redactado por un músico, ahora solo
queda esperar que los hermanos se dignen a escribir su historia, que alguien
haga una serie con todas esas jugosas anécdotas y/o a seguir disfrutando de la
música imperecedera que la banda grabó.
Si este año pensáis compraros un único libro, que
entretenga, divierta, sea honesto y real, este es sin duda vuestro libro: Difíciles
de manejar (Hard to handle) Vida y muerte de The Black Crowes escrito
por SteveGorman con la inestimable ayuda de StevenHyden.
No es una autobiografía, es más, de su historia
personal solo aparecen unas pinceladas al final del mismo, en el epílogo, y de
pasada, amén de comentar que está casado y que ya tiene dos hijos, es simple y
llanamente el retrato de una banda que conquistó el mundo y obtuvo un éxito
aplastante que mal que les pese, acabó aplastando a la propia banda.
Solo un apunte final: en 1993 TheBlackCrowes fueron
cabeza de cartel del festival de Glastonbury. Uno de los mejores
festivales de música del Reino Unido. RobertPlant tocó
justo antes que ellos. Tres años antes fueron ellos quienes abrieron los shows
de la gira de Plant por salas. Ahí está representado tanto el
auge como la vida de la banda. Para saber la caída y muerte deberéis leer el
libro.
SALVA G.
Título: Difíciles de manejar (Hard to handle) Vida y muerte de The Black Crowes
Tras Las lealtades (Anagrama/Edicions62,
2019) llega otro sentimiento por parte de Delphine De Vigan (Boulogne-Billancourt,
1966), en este caso hablamos de la gratitud, bajo el título de Lasgratitudes.
MichèleSeld es una anciana soltera
y sin hijos que acaba de ingresar en un geriátrico, una incipiente afasia le
hace perder progresivamente la capacidad de expresarse. Casualmente a ella,
ironías del destino, que en épocas gloriosas trabajó como correctora en un
periódico revisando artículos para encontrar en ellos erratas, incorrecciones
sintácticas, problemas de concordancia o repeticiones. Que vida más cruel.
Recibe la visita de Marie,
primero vecina después amiga. Cuando la madre de Marie se
ausentaba de su piso, Marie visitaba a Michka, así
quiere Michèle que le llamen sus amigos. Allí nació una
amistad que duró hasta el día de hoy. También la señora Danville,
la conserje del edificio donde ambas vivían visita a la anciana y le lleva
bombones.
Un tercer actor hace acto de presencia en la
habitación de Michka: Jerôme, el logopeda que
intenta con toda su profesionalidad conseguir que las palabras perdidas vuelvan
a Michka.
Pero esta no está por la labor. Su único
deseo es encontrar a Nicole y Henri, el matrimonio
que cuando ella era niña la acogieron en su casa, en La Ferté-sous-Jouarre
cuando huía por su condición de judía lejos del ejército alemán. Poniendo su
propia vida en peligro. Tan solo quiere darles las gracias. Unas gracias de
verdad. Sentidas. De corazón. Por todo aquello que hicieron por ella entre 1942
y 1945.
Marie quiere darle las gracias a Michka por
todo lo que hizo por ella cuando su madre estaba ausente, por cuidarla y
quererla como a una hija.
Jerôme debería hablar con su padre. Hace años
que no sabe de él. Pero cuesta.
De Vigan muestra en Las
gratitudes, al contrario de lo que mostró en su anterior novela, Laslealtades,
cómo expresar aquello que sentimos con palabras y no solo con gestos. Mejor
decir te quiero desde el fondo de nuestro corazón que dar un beso vació y
carente de cariño para demostrar nuestro amor.
Con un estilo tan austero como el que mostró
en Laslealtades, pero más emotiva que aquella,
esta no está escrita con tanta frialdad como aquella donde parecía que cada una
de las frases de la autora fueran cortantes y afilados cuchillos, DeVigan en
un ejercicio de estilo muestra como si de una obra de teatro se tratara, tan
solo encontramos un único escenario donde los protagonistas aparecen, y es la
habitación del geriátrico, los últimos instantes en la vida de Michka.
Además el recurso narrativo de las dos voces,
la de Marie y la de Jerôme dotan de una
fuerza teatral al relato. Vemos aparecer a cada uno de ellos sin llegar a
coincidir por cada lado del escenario, no tanto como un vodevil, sino más como
una charla entre dos personas que no comparten lugar pero sí momento. También
podríamos usar el recurso de ambos actores en escena y un foco sobre ellos en
el momento de narrar su versión de los hechos. Pero esto lo dejo para el
director de escena, no quiero hacer su trabajo.
DeVigan se adentra en los sentimientos íntimos
de tres personas que tuvieron un duro pasado, todas ellas diferentes pero con
un nexo común, el estar agradecidos a alguien por los actos realizados sin
pedir nada a cambio.
Parte del mérito de la genialidad de la obra
reside en la traducción. Esas palabras que Michka confunde en
un principio y que inventa después en su traducción al español consiguen dotar
al texto de una realidad extraordinaria.
Lasgratitudes cuenta más allá de una amistad,
habla del poder de la palabra en estado puro, del bien que puede hacernos
expresar todo aquello que sentimos, pero también aborda el paso irremediable
del tiempo, el deterioro del ser humano, la crueldad que representa el nacer,
instante este en el que empezamos a morir. DeVigan sabe
de lo que habla. Su tía Monique que cuidó de ella y de su
hermana cuando ambas eran niñas mientras su madre se encontraba interna en
sanatorios mentales murió a los 99 años en una residencia perdiendo el lenguaje
y siendo completamente dependiente le sirvió para dar forma no solo a Michka sino
a Marie que bien podría resultar el alter ego de DeVigan en
la novela.
Lasgratitudes resulta una más que notable novela
que debería removernos interiormente tras su lectura, anotando tras ella todas
aquellas personas que nos ayudaron en la vida y nos hicieron ser lo que somos.
Padres. Tíos. Hermanos. Amigos. Y darles las gracias por todos esos momentos
compartidos desinteresadamente.
Mientras esperamos con los brazos abiertos la
edición española de Losniñossonreyes,
la última novela escrita por la autora francesa, degustaremos esta pequeña
exquisitez literaria, llena de sentimiento, realidad, buenas acciones,
recuerdos, frustraciones y palabras.
SALVA G.
Título: Las gratitudes / Les gratituds
Autor: Delphine De Vigan
Traudctor: Pablo Martín Sánchez / Jordi Martin Lloret
JordiSánchez (Barcelona, 1964) está de enhorabuena. Y por partida triple.
Primero de todo, está vivo. Y no es broma. Durante mes y medio estuvo ingresado en el Hospital Universitario Fundación Jiménez Diaz. 24 de esos días se los pasó en la UCI intubado. Una neumonía casi acaba con él. Por el maldito COVID-19. Con toda probabilidad se contagió durante el rodaje de Señor, dame paciencia, una nueva serie basada en la película de mismo nombre dirigida por ÁlvaroDíazLorenzo en 2017, en la cuál el protagonista absoluto era el propio actor. Por suerte y por el excelente trabajo de todos los responsables sanitarios Sánchez pudo salir del hospital por su propio pie, aunque como él mismo comentó: al despertar ni podía andar, ni podía escribir (es dramaturgo de profesión además de actor) ni nada.
Segundo. Ya tiene en cartera su próximo proyecto, la realización de Alimañas, una película que rodará el último trimestre del año y que no solo escribió con su habitual pareja de escritura, PepAntonGómez (Santomera, 1966), de sus cabezas han salido éxitos teatrales, televisivos y cinematográficos como Krámpack, Hoynocenamos, Bajo el mismo techo, ¡Mamááá! o ¡Excusas! sino que se guarda para sí mismo uno de los papeles protagonistas. Impacientes estamos por ver esa delirante comedia negra en donde una madre no quiere morirse y sus dos hijos la quieren muerta. Cobrar la herencia es su máxima.
Y tercero y lo que nos ocupa a día de hoy, por fin puede ver su último libro editado, este Nadie es normal, segundo en su carrera narrativa.
Sesenta y tres historias de ficción la mar de normales, con unos protagonistas normales y unas situaciones normales, amén de unas resoluciones de las historias la mar de normales.
En dichos relatos encontramos mucho humor, por momentos con un punto de ironía o acidez, pero también mucha ternura, amor y ganas de vivir, amén de profundos pensamientos del propio autor camuflados entre ficción que nos dejan sin aliento (Famoso callado, famosoamado, La ansiedad del actor, Ñoño o Notas sobre esa enfermedad innombrable y devastadora) y alguna que otra historia verdadera camuflada también entre los escritos (Maleducado, Perfiles de mi oficio o Cosas que te pasan por salir en la tele)
Nadie es normal es un cúmulo de anécdotas, tanto vitales como ficticias, donde Sánchez deja fluir su verborrea, su imaginación y todo su saber hacer como exitoso dramaturgo que es.
Un libro amable, divertido, sin pretensión alguna más allá de querer entretener, pero que con alguna de sus historias nos llega al alma. ¡Si hasta nos cae bien un asesino a sueldo jubilado de nombre Cipriano! y con otras nos hace pensar más de lo debido (Maleducado o Famoso callado, famoso amado es un excelente ejemplo de ello)
Todos están en peligro, cualquiera puede ser el siguiente
Primera
aparición literaria de Sarah Pearse con esta novela que nos traslada a un viejo
y aislado sanatorio reconvertido en hotel de lujo en los Alpes Suizos. La
reforma proyectada por los arquitectos, y amigos, Lucas Caron y Daniel Lamaitre
está a punto de paralizarse por la desaparición misteriosa de Daniel cuando se
inician las obras, pero el proyecto sigue adelante por el empeño de Lucas que,
además, una vez finalizado el hotel se encargara de su dirección junto a su hermana
Cécile. Un hotel moderno construido sobre un pasado espeluznante.
Lo que tenía
que ser un reencuentro familiar de la detective Elin Warner con su hermano Isaac
para celebrar su compromiso con Laure, amiga de Elin de la infancia se
convierte en una pesadilla.
Con el hotel
aislado por una tempestad de nieve y varias avalanchas, la aparición de una
mujer asesinada de una manera extraña y la desaparición de la prometida de
Isaac hacen que Elin, a pesar de estar de baja en su puesto de la policía
británica por un trastorno de estrés, tenga que tomar las riendas de esta
investigación.
En un primer
momento Elin se ve paralizada por sus ataques de pánico, pero según avanza la
investigación crece su confianza en ella misma, aunque toma decisiones
peligrosas para ella y para otros, lo que le hace replantearse si debe volver a
su trabajo en la policía.
La novela
aparte de la trama de asesinatos y desapariciones, nos lleva a complicadas
relaciones personales y secretos familiares que añaden otro punto interesante a
la complicada historia. La atmósfera de aislamiento hace que la tensión en la narración
crezca según avanza el libro, con personajes y situaciones creíbles, aunque, para
ser honesto, creo que al final se pierde esa fuerza y credibilidad y la
historia se desinfla un poco.
La autora
Sarah Pierce estudio Inglés y escritura creativa en la universidad de Warwick,
se trasladó a Suiza con 20 años donde exploró las montañas circundantes de la
ciudad de Crans Montana, el escenario dramático que ha inspirado su novela
debut.