dimecres, 27 de febrer del 2019

'Faster' - Eduardo Berti


Faster (más rápido), la nueva novela del argentino Eduardo Berti (Buenos Aires, 1964) tiene la cualidad de poseer un título que le viene como anillo al dedo, dada la forma en que se consumen sus páginas: a toda prisa. Y no tanto por aquello que cuenta, llamémosle el fondo de la novela, sino más por esos cortos capítulos, por momentos de un único párrafo compuesto por cuatro escuetas, pero descriptivas líneas, y por esa inquietud que nos causa el devenir del protagonista con su entrevista al gran Juan Manuel Fangio, el Chueco, el gran mito de Fórmula 1 argentino que hasta la llegada de Michael Schumacher ostentó el título de más campeonatos ganados: cinco.

Estamos en la argentina de finales de los años setenta. Dos adolescentes de catorce años fundan una revista de deportes después del Mundial 78, una revista bimestral o a menudo trimestral, completamente artesanal, los padres eran los encargados de fotocopiar en sus respectivos trabajos los originales escritos a máquina por los chicos y un centenar de revistas eran puestas en circulación, y tienen la brillante idea de entrevistar a todo un mito del deporte argentino: Juan Manuel Fangio.

En aquella época Fangio dirigía un concesionario de Mercedes Benz en una zona bastante apartada del centro de la capital. Dos colectivos fueron necesarios para llegar hasta la agencia automotora y poder así, gracias al secretario del piloto, poder entrevistar al mayor campeón de Fórmula 1 de la historia en aquellos días.

Aquellos chavales eran, son y serán amigos de por vida. Se conocieron en el colegio y su amor por los Beatles y en especial por George Harrison (su tema Faster está presente en la novela desde el título hasta su letra pasando por una de sus sentencias abriendo el libro, la otra es del gran Charlie García) les unió para siempre y es ahora, años después cuando el protagonista del libro revisa aquellas viejas filmaciones de Fangio de la televisión recuerda cómo fue aquella lluviosa tarde de octubre de 1979 cuando él y su amigo Fernán consiguieron entrevistar al corredor.

A base de pequeños recuerdos que en uno u otro momento se confunden con la imaginación, conocemos los pormenores de la entrevista, así como infinidad de sentencias que podía haber dicho Fangio, pero que en ocasiones fueron dichas por el actor Steve McQueen, el escritor Cees Nooteboom, el pintor Vasili Kandinski, el también escritor y periodista francés Rivarol, y por supuesto el otro astro que alumbra la novela: el músico George Harrison.

Pero Faster es mucho más que una novela sobre Fangio o sobre el ex Beatle (se puede llegar a ser alguna vez ex Beatle), Harrison, Faster habla de los sueños de unos adolescentes, de la forja de una amistad irrompible con el paso del tiempo, es más, reforzada por él, que tiene su momento en la redacción del libro que el protagonista escribe sobre ese día en que ambos entrevistaron al piloto.

Faster resulta original en su planteamiento, en su desenlace e incluso en su redacción, ya que en todo momento confundimos al protagonista con el mismísimo autor. ¿Realmente pasó lo que Berti cuenta? ¿Quizá fue él mismo quien en su juventud entrevistó al gran Fangio y ahora lo está reviviendo para la redacción de esta novela?

Tal vez ahí radique la grandeza de ella, no podemos distinguir entre la verdad y la mentira.

SALVA G.

Título: Faster
Autor: Eduardo Berti
Editorial: Impedimenta
Edición: 1ª edición, enero de 2019
Número de páginas: 204 pp.
I.S.B.N. 978-84-17553-00-5

dilluns, 25 de febrer del 2019

Entrevista a Guillermo Galván autor de ‘Tiempo de siega’

© Wilma Lorenzo

En el principio del franquismo las novelas negra no se desarrollan al margen de la política gris que lo impregna todo, eso es lo que nos encontramos en la fabulosa 'Tiempo de siega' de Guillermo Galván.

¿Cómo ha sido introducirse de los inicios del franquismo para escribir esta novela?
Para quien es lector asiduo de la historiografía de esa época escribir al respecto no debe presentar demasiado problema. Ya había escrito sobre la policía franquista de primeros de los años sesenta en “Antes de decirte adiós”, pero hacerlo sobre 1941 significa indagar en el origen del asunto, con las heridas de la guerra civil todavía en carne viva y los primeros cimientos institucionales de la dictadura en construcción.

Carlos Lombardi se encuentra en una situación muy complicada cuando es requerido a hacer la investigación ¿Lo hace pensando en si no puedes con tu enemigo únete a él?
En absoluto. Cuando alguien se siente injustamente condenado a doce años de prisión y lo hace picando piedra en Cuelgamuros, su primera obsesión es la libertad. Y si la forma de conseguirla, al menos provisionalmente, es hacer lo que siempre ha hecho, que es la investigación criminal, no hay escrúpulos ideológicos que valgan. Lombardi no renuncia a sus ideas y, a pesar del paréntesis, sigue siendo un convicto. 

Investigar sobre un tema que se mantiene en secreto no debe ser tarea fácil, más teniendo en cuenta que la víctima es un sacerdote.
En la España de 1941, la iglesia católica es un pilar fundamental del Régimen. En realidad, fue una de las grandes beneficiarias de un levantamiento militar que bendijo sin complejos. En la posguerra recogió los frutos de su complicidad, con un estatus de privilegio que la mantuvo por encima de cualquier sospecha. Algunos de sus actos inconfesables han seguido ocultos hasta hace muy poco. E investigarlos, naturalmente, era peligroso en aquellos tiempos.

¿Cómo era la vida en Cuelgamuros para los presos de la dictadura?
La estancia de Carlos Lombardi se produce durante los primeros meses de las obras, iniciadas en 1941, de modo que participa en las labores de infraestructura. Los presos eran mano de obra casi gratuita para las empresas que se encargaron de realizar el proyecto. Era un campo de trabajos forzados, como los cientos que había en ese momento repartidos por todo el país, dedicados a reparar estructuras ferroviarias, construir pantanos o excavar túneles para las vías de comunicación.  A cambio de unos cuantos años de esclavismo, redimían penas de cárcel; aunque muchos cayeron antes de lograrlo.

¿El lector encontrará una novela negra al uso?
Eso he intentado. Y creo que lo he conseguido. De todos modos, no es difícil hacerlo con un escenario como la primera posguerra, donde la ausencia de libertad, el miedo, el luto y la corrupción determinan un ambiente negrísimo sin el menor esfuerzo por tu parte: basta con describirlos.

Empieza la novela en la construcción de El Valle de los caídos ¿quería con ello hacer reflexionar sobre su construcción y el significado actual de ese mausoleo?
El Valle es un símbolo, y como todos los símbolos, está cargado de significado. Hoy, sigue siendo el escaparate, el skyline de una cruel dictadura.  El Valle es la exaltación de la victoria militar del fascismo sobre los valores de la democracia.  ¿Qué mejor sitio para empezar “Tiempo de siega”? Aunque, francamente, cuando escribí la novela, va para tres años, la actual polémica ni siquiera había asomado la nariz.

¿Se ha encontrado a gusto con Lombardi como para hacerlo aparecer en futuras entregas?
Es necesario un cierto enamoramiento de tus personajes para que la novela funcione. “Tiempo de siega” es mi décima novela publicada, y hasta ahora no me había planteado la posibilidad de secuelas. Sugerencias en ese sentido sí que hubo, por parte de lectores o editoriales, en los casos de “Aislinn” y “Sombras de mariposa”, pero nunca me decidí. El caso de Lombardi es distinto, porque le veo posibilidades de continuidad. De hecho, HarperCollins tiene los derechos para una segunda entrega que saldrá el próximo año, y ahora mismo estoy escribiendo una tercera.   

Se cuenta que el Madrid de 1941 era una ciudad llena de espías ¿Ha influido eso en la investigación de la trama?
Por supuesto, aunque de forma colateral. La segunda guerra mundial transcurre paralela a la primera posguerra. Y no solo Madrid: Barcelona, San Sebastián, Vigo, Sevilla, el Campo de Gibraltar, entre otros muchos sitios, eran nidos de espías, sobre todo nazis. El jefe de la Gestapo en España, Paul Winzer, se encargaba en esos momentos de la formación de la siniestra Brigada de Investigación Social y además dirigía el campo de prisioneros de Miranda de Ebro. No era fácil obviar a los nazis en aquel Madrid, y Lombardi, mal que le pese, debe enfrentarse a esa experiencia.
 
¿Cuáles son sus influencias literarias hasta llegar escribir una novela como esta?
Hay tantos nombres que no cabrían en una página, aunque no me atrevería a llamarlo influencia, porque significaría que algo de ellos se me ha quedado, y eso sería muy atrevido por mi parte. Cada buena lectura, cada descubrimiento, te aporta algo, siquiera de forma inconsciente. Y no es necesario apelar al género negro, que no deja de ser, en el fondo, una convención. Por citar algunos: Galdós, Baroja, Dostoievski, Sender, Martín-Santos, Auster, Kohout, Padura, Landero, McEwan, Coe, Grandes...

Xavier Borrell Campos

TIEMPO DE SIEGA
GUILLERMO GALVAN 
2019
Nº de páginas: 480 págs.
Editorial: HARPERCOLLINS
ISBN: 9788491393191


dimecres, 20 de febrer del 2019

'El club de las 50 palabras' - Ana B. Nieto


El club de las 50 palabras es un grupo de mujeres extranjeras que se reúnen en el sótano de una casa de un pueblo del Levante español, a orillas del Mediterráneo. Los vecinos creen que son brujas porque hablan en inglés y leen libros en otros idiomas y de autores desconocidos en la España de los años 50.

David, hijo de Alice, la anfitriona, presencia esas reuniones a escondidas mientras juega con un tren de madera. Cada cumpleaños su madre le regala un nuevo vagón de color diferente. Y ya van ocho.

Un día se produce un extraño fenómeno en el sótano de la casa: se inunda con agua del mar. Nadie entiende qué ha pasado y los fontaneros que lo revisan echan la culpa al poder de las brujas.
David aprovecha la inundación para colarse en una gruta donde descubre un maravilloso jardín, lleno de corales, peces de colores luminosos, medusas, distintas tonalidades de azul marino…Su madre le tiene prohibido acercarse al sótano, pero él se muere por explorarlo ya que su familia tiene un vínculo con el mar.

Años después, ya en la adolescencia, David se aventura tras trabajar en un faro con su tío tras la marcha de su madre, a dar la vuelta al mundo, convirtiéndose así en una leyenda.

El club de las 50 palabras, la nueva novela de Ana B. Nieto (Madrid, 1978) es todo un ejercicio de superación por parte de un niño de ocho tras la pérdida de una madre. Cada uno se defiende como puede, y David utiliza su imaginación para ello.

La novela está narrada desde el punto de vista del niño, siendo este adulto, pero contando lo acontecido a través de sus diarios con ojos de niño, algo que dota a la historia de una inocencia que se torna lo mejor del libro.

Una periodista conoce la historia de David y quiere escribir un reportaje que le haga entrar de nuevo en el mundo periodístico. Para ello no duda en entrevistar a la mujer de David, y a todo aquel que hubiera tenido contacto con él.

Así que entre las notas del propio David y la historia paralela de la periodista conocemos la verdad de lo ocurrido.

La novela está perfectamente diferenciada en dos partes, la primera es la que nos relata David, con sus historias fantásticas, sus encuentros nocturnos con su madre en la gruta y las vivencias con la hija de una de las madres del club de las 50 palabras; y una segunda donde descubrimos la verdad de todo lo ocurrió en boca de su viuda.

El club de las 50 palabras es una novela mágica, fantástica y evocadora de una época, la infancia, que no volverá. El David mayor que cuenta la historia lo hace desde la perspectiva de un niño, ya dicen que la vejez es la segunda juventud. David se quita el miedo de encima tras la marcha de su madre y a su manera consigue seguir adelante con su vida, primero viviendo en casa de la famosa amiga de su madre, Emilia, con su hija Eleni, donde un fuerte vínculo une sus vidas para siempre, después en el faro con su tío  Javier y su compañero de trabajo Andrés, y más tarde tras su vuelta por el mundo junto a Eleni y su amiga Catherine con quien acabará casándose, mientras estas aún están estudiando en la universidad.

SALVA G.

Título: El club de las 50 palabras
Autora: Ana B. Nieto
Editorial: roca editorial
Edición: 1ª edición, enero de 2019
Número de páginas: 227 pp.
I.S.B.N.978-84-17167-05-9

dijous, 14 de febrer del 2019

'Las pequeñas alegrías' - Marc Augé



“La felicidad está sobrevalorada”

La sentencia no es mía, aunque bien podría serlo, en realidad salió de los labios de Charlize Theron, la modelo y actriz sudafricana ganadora de un Oscar®. Cierto es, que escrita así, fuera de contexto, resulta harto, cuanto menos, desconcertante, sobretodo viniendo de quien viene: alguien que debido a su estatus económico y social, debería tenerlo todo y más, ergo: ser feliz.

Pero…

Como también dice Theron, es imposible ser feliz todo el tiempo, es más, necesitamos momentos de tristeza para disfrutar más de los momentos de alegría. Si nunca hemos pasado sed, no sabemos qué es disfrutar de un vaso de agua, algo tan natural en nuestro primer mundo pero a la vez tan difícil en el tercer mundo. No sabemos qué tenemos hasta que lo perdemos.

Y ese argumento es el que utiliza Marc Augé (Poitiers, 1935) en su nuevo libro Las pequeñas alegrías, la felicidad del instante.

Es cierto que Augé, persona de edad avanzada, como él mismo cuenta, vive el momento con mayor intensidad que cualquier joven de nuestros días, ya lo dicen, cuando tu vida está en la prórroga, disfrutas más de todo aquello que haces, pero sin duda Augé tiene razón en todas y cada una de sus palabras.

 La felicidad total no existe. Ni siquiera, por poner un ejemplo al azar, Cristiano Ronaldo puede tenerla: sus problemas con la justicia hacen que no pueda serlo, pero eso no es todo, sus lesiones (tres meses de baja en la temporada 2008/2009 entre otras), la pérdida de la Bota de Oro (en los últimos diez años solo la ganó tres veces), o su cambio constante de pareja (hemos contado hasta quince en los últimos años) hacen de él una persona infeliz. Pero también ganar esas Botas de Oro que consiguió, esas mujeres con las que salió, o no, algunas de ellas son simples rumores, los partidos que ganó, así como las copas que consiguió en muchos de ellos y la cantidad ingente y a veces insultante de dinero que gana, le proporcionan esas pequeñas alegrías de las que Augé habla en su libro.

Claro que para el autor, sus pequeñas alegrías no son ni mucho menos las que puede tener Ronaldo, pero para él ya le funcionan: reencuentros con viejos amigos, volver a oír aquellas canciones queridas, regresar a lugares previamente visitados, o la gastronomía, particularmente un buen plato de pasta y a poder ser en Italia (aunque un servidor prefiere el risotto o el tiramisú, si hablamos de comerlo en el  país peninsular).

Augé utiliza una prosa amena, directa, muchas veces tan directa que sus ejemplos siempre son personales, o sea, cuenta historias profundas e íntimas, sus propias vivencias hacen que encontremos esas pequeñas alegrías de las que habla el título del libro más cercanas de lo que nos pensamos, así parece que estemos leyendo sobre nosotros mismos y que alguien ajeno nos lo esté contando. Quién  no disfruta de una buena conversación con amigos, una buena mesa, un buen concierto, obra de teatro o película, esos pequeños viajes, o simple y llanamente, estar un frío día sentados en el sofá disfrutando de la lectura de un libro ameno, entretenido, divertido, emocionante, vibrante y real como Las pequeñas alegrías de Marc Augé.

De todas nuestras vivencias, sea la que sea, siempre nos quedamos con aquellos momentos felices, de ahí que este pequeño catálogo de momentos perfectos sean la luz de nuestras vidas.

Cerraremos nuestra reseña con una frase de alguien que si no es feliz, lo disimula muy bien, el gran David Lee Roth: El dinero no puede comprarte la felicidad, pero puede comprar un yate lo suficientemente grande como para ponerse justo al lado de ella.

Pensaremos en ello.

SALVA G.

Título: Las pequeñas alegrías
Autor: Marc Augé
Traducción: Claudia Casanova
Editorial: Ático de los libros
Edición: 1ª edición, febrero de 2019
Número de páginas: 109 pp.
IS.B.N. 978-84-16222-95-7

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