divendres, 5 de maig de 2017

'En busca de los discos perdidos' - Eric Spitznagel


La nueva obra de Eric Spitznagel (Michigan, 1969) En busca de los discos perdidos, llega a nuestras manos justo en el momento adecuado. No solo la próxima semana se celebra el Record Store Day, si no que el último fin de semana de abril  tendrá lugar en Barcelona la Fira Del Disc, para un coleccionista de discos como el que esto suscribe, dos hechos para marcar en su agenda.
Y ¿Qué tienen que ver estos dos acontecimientos con la novela? Pues creo sinceramente que el título de la misma es bastante explícito y representativo de lo que nos vamos a encontrar.

Spitznagel en plena crisis de la mediana edad, supera los cuarenta por poco, con mujer y un hijo de tres años llamado Charlie amante de Elvis Costello al inicio de la novela y de Talking Heads en su final, una economía familiar justita, y trabajando de periodista freelance, no tener sueldo fijo es lo que agobia más su vida, decide buscar aquellos discos, en vinilo of course, que una vez tuvo y malvendió o para llegar a fin de mes o para hacerse con su edición en CD, un formato que representaba el futuro de la música.

Hasta aquí todo normal. Al fin y al cabo, un servidor hace años que anda haciendo lo mismo. Bueno vale, lo mismo lo mismo no. Yo no vendí mis discos por dinero. Simplemente los cambié por otros discos. Aunque ciertamente eso no son los que ando buscando. Mi búsqueda se centra en recuperar en vinilo aquellas cintas que me robaron en el servicio militar. Vale, sí, no me las robaron propiamente dicho, en realidad me las dejé en el autocar de vuelta que perdí en un área de servicio y a mi llegada a la ciudad Condal ya no estaban en mi asiento. Pero no, lo que Eric busca son SUS discos. Los mismos que una vez tuvo. Con sus portadas rotas, sus propias rayadas, que hacían saltar la aguja en un punto exacto, y crujían en momentos puntuales que a la postre se convertían en inseparables ruidos de las canciones.

El punto de partida será el famoso Slippery when wet de Bon Jovi. Su copia tenía escrito en la portada el número de teléfono de su primera novia que por cierto intenta encontrar para charlar con ella veinticinco años después y que sobrevivió a un accidente de tráfico que casi le cuesta la vida. El accidente fue del propi Eric, y además de salvarse él, también lo hizo su desgastado vinilo del músico de New Jersey.

Su búsqueda continuará con discos de The Replacements, KISS o Rolling Stones entre otros, y todos llevarán asociada a ellas una historia que contar.

Eric se convierte en un Quijote en busca de su sueño, luchando en ferias del disco, en pujas por eBay o en sótanos lúgubres de dueños de tiendas de discos donde su propia vida corre peligro.

Por supuesto si despojamos a la novela de su particular y evidente banda sonora, nos queda el miedo de una persona adulta a crecer, que solo busca por un instante volver al pasado glorioso de su juventud. Algo que en un instante consigue, cual Blues Brother moderno juntando a todos sus viejos amigos en la casa donde vivió de pequeño comiendo un paquete de época de cereales comprado para la ocasión en eBay y escuchando esos viejos vinilos que vivirán por siempre asociados a momentos importantes, buenos o malos, de su vida. Incluso fantasea en que un ataque al corazón acabe con su vida mientras escucha un viejo vinilo de Beastie Boys justo cuando suena su tema Shake your rump y cuando esa información llegue a su pequeño retoño, éste se obsesione con ese disco en general y esa canción en particular y busque las respuestas a la muerte de su padre en él.

Nick Hornby, Chuck Klosterman e incluso Rob Sheffield se encuentran en las páginas de esta maravillosa obra, indispensable para todo melómano coleccionista de discos que seguro se verá reflejado en algún capítulo del libro.

La grandeza del mismo reside sin duda en la primera persona del singular. Lo que leemos resulta tan y tan cercano que parece que el propio autor esté contándonos sus vicisitudes delante de unas cervezas tirados en el parque, y su humor, a veces cómico a veces patético hace empatizar con él en todo momento. Sobre todo cuando discute con su mujer por lo que está haciendo.

Espero encontrarme a la gente que haga cola delante de las tiendas de discos en el próximo RSD leyendo este divertido libro y si no fuera así, un servidor se lo recomendará encarecidamente.
Un auténtico ejercicio de amor para con la música, y un viaje al pasado lleno de recuerdos personales unidos en todo momento con las canciones. Siempre lo dije, nuestras canciones / discos favoritos siempre están asociados a un momento puntual de nuestra vida.

Acabaré la reseña con un auténtico grito de guerra Bonjoviniano:

                Shot through the heart
                And you´re to blame
                Darlin`you give love a bad name
             
SALVA G.

Título: En busca de los discos perdidosAutor: Eric SpitznagelTraducción: Héctor Castells AlbaredaEditorial: ContraEdición: 1ª edición, marzo de 2017Número de páginas: 299 pp.I.S.B.N. 978-84-946527-1-4

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