dijous, 4 de setembre del 2025

'Los cuchillos largos' - Irvine Welsh

Vuelve Welsh (Edimburgo, Escocia, 1958) con una nueva novela, Los cuchillos largos, continuación de Crimen (Anagrama, 2010) y sigue siendo igual de madura que su predecesora.

En cierto que la historia está llena de violencia, drogas y sexo, creo que el día en que uno de esos componentes falte en el cóctel, este será imbebible, pero en este nuevo caso del inspector Lennox (el mismo que se paseaba por Escoria (Anagrama, 2006) y era protagonista en la anteriormente citada Crimen) ese triunvirato es necesario para que la trama fluya.

En un almacén del puerto de Leith, distrito de Edimburgo, aparece el cadáver desnudo del diputado tori Ritchie Gulliver (aviso a navegantes: si tu voto es conservador, puede que no te guste mucho la novela). Tras una turbulenta carrera plagada de escándalos, corrupción y racismo, muchos se la tenían jurada, pero se trata aun así de un crimen especialmente brutal: su asesino (en serie) lo castró y lo dejó morir desangrado (y luego colgó sus partes en el monumento a Walter Scott)

Este inicio es bastante violento. Aunque puede que sea necesario.

Como individuos buscamos venganza. Como sociedad solo queremos que se haga justicia. ¿Es justo matar a quien no fue juzgado? ¿La venganza es la mejor justicia?

El inspector Ray Lennox, viejo conocido del tori entra en escena para resolver el caso.

Pero todo se complica cuando un segundo cadáver sale a la luz. E incluso un tercero. Y más cuando en la capital, Londres, también ocurrió un asesinato muy parecido. Hasta allí viajará Lennox para quedar con un colega de la Metropolitana y entre ambos encontrar al asesino en serie.

Varios personajes aparecen en la novela ayudando o interfiriendo en el trabajo de Lennox, incluyendo de nuevo a su antigua novia Trudi, con quien no pasa un buen momento aun habiendo estado de vacaciones con ella en Miami (esto se puede leer en Crimen); su compañera en la policía Amanda Drummond; su jefe Bob ToalVikramRawat, el “biógrafo”, un iraní que se cambió el nombre para hacerse pasar por indio, porque eso molaba más y le facilitaba la integración; la profesora y activista trans Lauren Fairchild; y un asesino de niñas que cumple condena en prisión y responde al sobrenombre de MrConfectioner. Amén de la familia del propio Lennox, hermana, cuñado y sobrinos.

Los cuchillos largos es una feroz crítica a la élite política pero a la vez una encendida defensa de la transexualidad (en su país tuvo problemas cuando se editó por ello)

Lennox es policía, inspector pars ser más exactos, pero acaba convertido en un auténtico justiciero (y en su caso no usa la violencia, aunque sí la droga y el sexo, la presión de su trabajo le puede)

Lo único que busca el protagonista es librar al mundo de todos los abusos de los que él mismo no pudo protegerse cuando era niño. Los traumas son muchos y muy fuertes y nos acaban acompañando durante el resto de nuestra vida. Y la visita al psicoterapeuta no ayuda y menos a la que va Lennox (no puedo contar más)

En duro para un artista, se mueva en la disciplina que se mueva, que su primera obra sea la cumbre de su carrera, nadie pone en duda que Welsh siempre se le asociará a Trainspotting, pero también es cierto que ningún artista puede realizar dos obras maestras en su carrera, pero sí notables e incluso sobresalientes obras, y Los cuchillos largos tiene esta calificación.

Ahora solo queda esperar la edición de Resolution en nuestro país para saber cómo acaba la historia de Lennox (ya se puede encontrar información por la red, pero no diremos nada, eso sí, pinta muy bien, la venganza es un plato que se sirve frío)

SALVA G.


Título: Los cuchillos largos
Autor: Irvine Welsh
Traducción: Francisco González, Arturo Peral y Laura Salas
Editorial: Anagrama
Edición: 1ª edición, mayo de 2025
Número de páginas: 411
I.S.B.N. 978-84-339-4666-9

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