dilluns, 30 de setembre de 2013

'El Diario de Lena' - Lena Mujina


Se atribuye a Cl. Hèlvetius, filósofo francés del Siglo XVIII esta frase:  “La historia es la novela de los hechos, y la novela es la historia de los sentimientos” Entonces, cabe preguntarse ¿qué es el diario? ¿Novela, crónica histórica…?

Poca gente hay que no conozca hoy en día el diario de Anna Frank y la constatación en primera persona de lo que aconteció en el guetto de Varsovia durante la ocupación nazi. En esa escuela (la de relatar los acontecimientos cotidianos en medio de una tragedia descomunal) cabe encuadrar este hermoso texto de la joven adolescente Lena Mujina.

Con apenas 16 años, Lena es una estudiante preocupada por las cosas que preocupaban (entonces y siempre) a una muchacha de 16 años. Las estrecheces económicas de su familia, el amor no correspondido hacia un muchacho de su clase, los exámenes, los profesores y la sensación de soledad e incomprensión propia de una edad en la que el mundo se abre dolorosamente y poco a poco. Poesías, canciones tradicionales, citas eruditas y un tratamiento del texto que me hacían pensar, mientras leía, qué gran escritora podría haber sido esta Lena, y qué nivel cultural tan extraordinario alcanzó a principios de los 40 la educación soviética. Porque Lena no es, ni siquiera, una estudiante extraordinaria ni brillante. Y sin embargo, domina el alemán (¡!), la aritmética, la química y la literatura con soltura.

Una vida corriente, de no ser por ese runrún que ya se advierte en las primeras páginas: a mediados de 1941, los soviéticos ya dan por supuesto que el Pacto entre Hitler y Stalin va a romperse. Habrá guerra, solo es cuestión de saber cuándo. Confiada, alegre, Lena está convencida de que el heroico pueblo soviético con su Ejército a la cabeza vencerá sin apenas sufrimiento. Es tierno, casi compasivo, leer eso párrafos y entender cómo en un tiempo donde la radio y los medios están dominados por el Partido, el efecto propagandístico de Stalin ha calado firmemente en su pueblo. Cuando caen las primeras bombas sobre Leningrado (hoy San Petesburgo) Lena escribe, asustada, enrabietada y convencida: venceremos.
Y lo harán, pero a qué precio. La historia del bloqueo a Leningrado es, probablemente junto a la sangrienta batalla de Stalingrado, la más conocida y representativa de la II Guerra Mundial, por su ferocidad y su alto componente simbólica. El 23 de Junio de 1941 suena la primera alarma aérea en Leningrado y la destrucción será ininterrumpida hasta el 18 de Enero de 1943 (oficialmente, Leningrado no se da por liberada hasta un año después). Más de 800.000 muertos a causa del hambre, la enfermedad, el frío o los bombardeos. Cientos de miles de bombas día y noche que arrasaron absolutamente la ciudad durante casi dos años…Lena Mujina escribe, hacia el final de su diario (que acaba en Mayo de 1942 abruptamente), una hermosa adivinanza rusa: ¿Qué corre más que nada y lo hace sin piernas? Los años.

Para ella no será así: a través de sus páginas vemos cómo evoluciona la psicología en la guerra de la población civil. Al principio el estupor y la esperanza de un rápido triunfo, el intento de mantener la normalidad, acudir a la escuela, al trabajo, al cine. Luego llegan los bombardeos, los edificios destruidos, los primeros muertos y el miedo que destroza los nervios en las alarmas aéreas. Pronto llega el hambre, la escasez, el frío, la falta de agua y la falta de higiene. Y poco a poco, Lena Mujina se va desdibujando, como todos y afronta la muerte de sus seres más próximos entre la apatía, la resignación (ahora tendrá menos con los que repartir los víveres) y la incredulidad. Comerse a un gato será algo normal, un privilegio, como hacer gelatina de la cola de Carpintero. Irán desapareciendo los amores de la adolescencia, la ingenuidad de los amigos, llegará la mezquindad y la necesidad de sobrevivir a toda costa. Solo de vez en cuando una buena noticia en la radio, un día soleado de marzo o un leve aumento en las raciones de pan, ayudarán a esta muchacha a cumplir los 17 años y aferrarse a la vida.

Es imprescindible leer las notas cronológicas de los autores sobre Lena, al final del libro. ¿Qué fue de ella? ¿Sobrevivió a Leningrado? ¿Valió la pena todo aquel esfuerzo sobrehumano?
Para saberlo, lean esta historia viva, poco académica y certera. La verdad de lo que ocurrió en Leningrado puede dibujarse en un mendrugo de pan helado y negro escondido en un cajón bajo llave.
Un gran acierto, sin duda, traer a la luz este testimonio de Lena Mujina que merece estar en ese rincón donde guardamos el Diario de Ana Frank.

Victor del Arbol

El Diario de Lena 
Lena Mujina
EdicionesB
Páginas: 384 
ISBN: 978-84-666-5369-5
Año 2013



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