dimarts, 9 de gener de 2018

'Cuatro millones de golpes' - Eric Jiménez

 

AppiceBakerCopelandKramerCollinsWoodmansey…y ahora Jiménez.

Ciertamente, y me gustaría equivocarme, no conozco, y por ende, no he leído, ningún libro autobiográfico escrito, en solitario o a cuatro manos, por un batería de alguna banda de música, sea esta rock, pop, punk, flamenco, techno, indie o metal, en este país, así que como amante de las autobiografías de músicos famosos y apasionado de ese instrumento, juntamente con el teclado, si es un Hammond B3 mucho mejor, me sumergí en su lectura como si no hubiera un mañana.
               
Ernesto Jiménez Linares, batería de, por este orden, KGB, Lagartija Nick, Los Planetas, Napoleón Solo y Los Evangelistas, más colaboraciones infinitas, tanto en vivo como en estudio, es conocido por el nombre de Eric Jiménez (el propio autor explica de dónde viene el sobrenombre). Así comienza su autobiografía, poniendo los puntos sobre las íes, dejando claro las cosas, el prólogo del libro lleva por título: La importancia de llamarse Ernesto y la estupidez de llamarse Eric.

Aunque cuando más leemos menos llegamos a saber. O al menos no en su integridad. Y es que Jiménez omite más que emite, cuenta historias pero tapa a sus protagonistas, nunca señala con su dedo y nos deja con ese sabor agridulce de conocer toda la verdad y nada más que la verdad. Todo un caballero. 

Es cierto que el libro en su primera parte resulta mucho más divertido, entretenido y loco que en su parte final, y es que ya lo dicen aquellos locos años ochenta dieron para mucho
En la contratapa del mismo encontramos tal vez, las mejores frases del libro y las que nos pueden llamar directamente a caer en sus redes. Cuenta Eric que con seis años su padre le encañonó con una pistola; con diez ingresó en la falange; con diez y seis se casó; comenzó a tomar drogas para evadirse; a los treinta debería estar muerto.

Ahora cuando cumple los cincuenta cuenta cómo la vida le ha golpeado tantas veces que él tuvo que devolver esos golpes, literalmente, tocando su instrumento. Cuenta que la música no le salvó la vida. Quien lo hizo fue el público y la batería.

El autor se muestra tal y como es, tanto antes como después de su éxito como músico, ya sea con Lagartija Nick o con Los Planetas. No quiere ser más que los demás, incluso en muchas ocasiones se muestra sentimental y siempre por muy rodeado de gente que se encuentre, solo. No duda en contar que de pequeño y no tan pequeño se meaba en la cama y que debía pasar la noche despierto para no hacerlo, cuando estaba viajando en tren hacia Madrid desde Granada, su ciudad natal.

Sinceramente, resulta, cuanto menos curioso, que alguien nacido en Granada, haya tenido una vida tan, como dice el propio autor, de puta madre, aunque también advierte que las pasó putas en muchas ocasiones. Y lo mejor de todo es que lo pueda contar y más de la forma en que lo hizo: amena, divertida y real.

Como dice Eric, este no es un libro triste, por mucho que esté plagado de golpes, ya que la manera en que el autor tiene de contar lo sucedido hace que lo explicado resulte hasta divertido y acabemos riendo con él y amando, tanto sus historias como la música, sin duda en todas y cada una de sus palabras se aprecia que destila amor por la música y eso acaba calando hondo en el lector.

SALVA G.

Título: Cuatro millones de golpes
Autor: Eric Jiménez
Editorial: Plaza & Janés
Edición: 1ª edición, noviembre de 2017
Número de páginas: 287 pp.
I.S.B.N. 978-84-01-01888-6

1 comentari:

  1. Un buen libro que tiene apuntes interesantes sobre la movida de los ochenta , sobre la música y sobre la vida de gente que nos creemos que lo tiene todo y no le costó nada. Conseguí el mio firmado, un tesoro.

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