dimecres, 8 de juliol de 2015

'La penitencia del Alfil' - Rafa Melero Rojo


La debilidad del color

En plena Guerra fría Bobby Fischer ponía en práctica sus juegos mentales: Me opongo a que digan que soy un genio del ajedrez. Me considero un genio en general que, casualmente, juega al ajedrez. Es muy distinto. Miren a Kaspárov: él es un genio del ajedrez. Fuera del tablero, en cambio, es un idiota. Y ese es, en parte, el juego que nos plantea Rafa Melero en La penitencia del alfil, con la puesta de largo de su asesino en serie, sustituyendo el ajedrez por la vida y a Kaspárov por el sargento de los Mossos d'Esquadra Xavi Masip y el inspector jubilado del Cuerpo Nacional de Policía, Alejandro Arralongo. Ambos jugarán una partida sin reglas que plantea un psicópata y una serie de asesinatos sin resolver con un lapsus temporal de una década. Lo personal y lo profesional en simbiosis; ángeles y demonios en la ética de las fichas. Intentar atravesar el tablero como un peón, sabiendo que, en cualquier momento, puedes ser sacrificado. Psicológicamente, debes confiar en ti mismo, y esa confianza debe estar basada en los hechos.

Los hechos. El juego. Un tablero de cuadrados negros y blancos en el puente aéreo Madrid-Barcelona en el que Masip tendrá que resistir las maniobras de un psicópata con una defensa heroica y sin rendirse jamás, sabiendo que al final hasta la más accesoria de las fichas puede resultar decisiva. Peones jugados de casilla en casilla. La dosificación de la intriga. Lo previsible. Los trucos, el engaño para el lector. ¿Es Melero un prestidigitador? Nunca te fijes en las manos. Nunca te despistes entre líneas. Lo trascendente siempre está por sorprendente. Luego ya sacarás tu conclusión de si es convincente o no. La estimación de la fuerza de juego en este infernal ajedrez basado en cálculo estadístico, para calcular la habilidad relativa de los jugadores. Dos hombres y un asesino. El cazador y la presa, sin roles asignados ab initio.

 ¿Hay silencios de corderos o de fichas sobre el tablero? La criminología y la psicología dejando rastros en la cuadratura del match. El acertijo de la mente humana.  No creo en la psicología, creo en las buenas jugadas, decía Fischer, porque lo importante en el ajedrez son los buenos movimientos. Y en resumidas, el ajedrez es una guerra sobre un tablero con el objetivo de aplastar la mente del adversario.

En partidas rápidas, el Caballo es más poderoso que el Alfil. En la penitencia que nos brinda Melero solo hay una solución. El ajedrez es mera matemática, más allá del coeficiente ELO, en cada sacrificio de piezas, en cada movimiento Melero nos enseña una novela de laboratorio y procedimental.  Las luces y las sombras de la deformación profesional. ¿Quién es el asesino? Muestra tus fichas y vete aniquilándolas. Nuestro autor arroja las piezas y ellas solas caen en las casillas correctas. Repito, ¿quién? Espero con el paso de las páginas la respuesta del Demiurgo. Puedo adivinar en un momento lo que se oculta detrás de las posiciones, y qué es lo que puede ocurrir. Otros maestros tienen que hacer análisis para obtener algunos resultados, mientras a nuestro psicópata le bastan unos instantes. Nuestros protagonistas deben forzar jugadas y asumir riesgos. Los capítulos no dejan de ser una penitencia prescrita. ¿Quién es el asesino? Esa es la pregunta que nos arroja Melero desde su P4R. Una doble psicología criminal. ¿Es el juego el que me da la vida? ¿No hay nadie vivo a quien yo no pueda vencer?

Los alfiles son mejores cuando se colocan en las diagonales abiertas, donde pueden ejercer control sobre el mayor número de espacios posibles. En variaciones del gambito Danés, las blancas han sacrificado dos peones, pero como compensación tienen dos alfiles fuertes que se desarrollaron mientras las negras estaban ocupadas comiendo peones. Aunque que la teoría de apertura dice que la posición favorece a las negras (dos peones es demasiado material para sacrificar, aun con la gran ventaja en desarrollo de las blancas), los alfiles de las blancas son atacantes peligrosos gracias a las diagonales largas y abiertas en las que se han colocado. Las negras deben de defender con precisión para mantener su ventaja.

Y como predicó Fischer y como descubrieron Masip y Arralongo: El punto de inflexión en mi carrera llegó al darme cuenta de que las negras deberían jugar a ganar, en lugar de solo buscar igualar.

Javier Hernández Velázquez

La penitencia del alfil
Rafa Melero Rojo
Alrevés Editorial
Categoría: Novela Negra
Idioma: Castellano / Catalán
Año de publicación: 2015
ISBN: 978-84-15900-79-5
Número de páginas: 344

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