dilluns, 25 de gener de 2016

'Francisco. El nombre de Dios es Misericordia' - Andrea Tornielli



Tras la histórica renuncia de Benedicto XVI al cargo papal, y la consecuente ordenación del nuevo Papa, el 266º de la historia, el Papa Francisco, el 13 de marzo de 2013 en la quinta votación del segundo día de cónclave, y tras su primera misa, celebrada tres días después de asumir su cargo, en la iglesia de Santa Ana del Vaticano, en su segunda homilía, Francisco habló sin tapujos: El mensaje de Jesús es la misericordia. Para mí, lo digo desde la humildad, es el mensaje más contundente del Señor.

Dos años después, un 13 de marzo de 2015, nuevamente Francisco dejó claro su cometido al proclamar: He decidido convocar un jubileo extraordinario que coloque en el centro la misericordia de Dios. Será un año santo de la Misericordia.

Y así fue. A partir del pasado 8 de diciembre, fecha elegida por su gran significado en la historia reciente de la iglesia, fue el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, se abrió la Puerta Santa, y cualquiera que entre podrá experimentar el amor de Dios que consuela, perdona y da esperanza.

No será hasta el próximo 20 de noviembre del presente año cuando se cierre la Puerta Santa, y así habremos tenido todo ese tiempo para que la Santísima Trinidad nos haya concedido ese tiempo extraordinario de gracia.

Misericordia no es solo sentir compasión por aquellos que sufren si no ofrecerles nuestra ayuda, pero también es la mayor virtud de Dios, aquella que perdona los pecados de las personas.

Eso es lo que Francisco quiere hacernos llegar a todos en este mundo y para ello no solo convocó este año Jubileo de la Misericordia sino que ofreció una extensa entrevista, con más de cuarenta preguntas de todo tipo, al periodista y experto en el Vaticano Andrea Torniellihablando sobre ello.

No esperéis ninguna revelación extraordinaria, ninguna de sus respuestas podría llegar a tomarse como un titular preocupante para la Iglesia Católica, aunque sí que Francisco habla sin tapujos de unos cuantos temas ajenos hasta ahora a la santa madre iglesia.

La homosexualidad, de la cual Francisco cierra el tema con un: todos somos criaturas de Dios y todas somos amadas por igual, sea cual sea nuestra tendencia sexual; el divorcio, del cual nuevamente Francisco se posiciona en un supuesto lado equivocado, incluso ofrece una breve anécdota de su propia sobrina, casada civilmente con un hombre antes de que este obtuviera la nulidad matrimonial, hoy viven felizmente casados y son padres de tres niños; la prostitución, aquí nuevamente explica un caso de una madre abandonada por su marido y con niños a su cargo que sin trabajo fijo cuando este escaseaba ejercía la prostitución y  se acogía a la ayuda de Cáritas. Esta mujer fue a visitar al otrora rector del colegio Massimo de los jesuitas y párroco en Argentina Jorge Mario Bergoglio para darle las gracias, no por las ayudas obtenidas sino por el hecho de que el ahora papa Francisco nunca dejase de llamarla “señora”; los presos, de quien siempre que los visita acaba preguntándose ¿por qué ellos sí y yo no?; y los corruptos, un tema que saliendo de donde sale, Italia no es precisamente un país libre de pecado,  podría traer cola, pero en este caso tampoco lo hace, ya que Francisco explica de forma natural la diferencia entre corrupto y pecador alejando al primero de cualquier tipo de pecado. Ya en 1991 Francisco editó un libro llamado Corrupción y pecado a modo de extenso artículo hablando sobre ello.

En definitiva, y como bien se expresa en el Evangelio de san Lucas (15,7): Habrá más alegría en el cielo por un pecador convertido que por noventa y nueve justos que no necesitan conversión.

Se cierra el libro/entrevista con la bula “Miserocordiae Vultus” de convocatoria del Año Santo Extraordinario y Jubileo de la Misericordia. Antes se nos ofrecen unas pautas para vivirlo. Un Jubileo que por cierto, tal y como cuenta Francisco, fue una ocurrencia, le vino cuando estaba rezando.

Ahí radica la clave de este libro, no cansarse nunca de pedir perdón, Dios siempre nos lo ofrecerá. La Iglesia no está en el mundo para condenar, sino para permitir la misericordia de Dios.

SALVA G

Título: Francisco. El nombre de Dios es Misericordia
Autor: Andrea Tornielli
Traducción: Mª Ángeles Cabré
Editorial: Planeta
Edición: 1ª edición, enero de 2016
Número de páginas: 141 pp.
I.S.B.N. 978-84-08-15092-3

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