dilluns, 20 de juny de 2016

'Domingo de Revolución' - Wendy Guerra


“La belleza de La Habana no va a impedir que se extinga –dice la protagonista de la novela Domingo de Revolución-; una ciudad la hace su gente, entre las ruinas y la diáspora la estamos liquidando.”
Sabias palabras del personaje trasunto de Wendy Guerra, autora de la obra y una de las narradoras más eminentes de esta díscola generación de cubanos que se llama a sí misma los “nietos de la Revolución”, que convierte su novela en un viaje al asedio, un tour de force de emotiva fuerza, una respuesta contundente en primera persona al ataque constitucional que soportan los autores oficiosos en la sociedad cubana actual.

Cleo, la protagonista de la historia, está sobreviviendo a la conmoción que ha causado en su realidad la desaparición física –sin aviso y dudosamente accidental, intuye- de sus padres. Su mente y su cuerpo, maniobrando en piloto automático fisiológico, se tambalea, se estremece ante el empuje de una cotidianidad social de ese país que se le torna cada día más desconocido y que habita como un fantasma. En barrena final, último reducto de una mente atribulada y acosada por los bárbaros desde todos los puntos cardinales, es su réquiem literario –el poemario Antes del suicidio- quien la salva del abismo. Premio, publicación, retribución económica y viaje a ultramar la lanzan a la búsqueda de contacto, reafirmación identitaria y con ello a un periplo de reencuentros (en Barcelona, Distrito Federal de México, New York y París) donde no tardará en descubrir que sus amigos-compatriotas viven prisioneros de espacios donde recrean la cubanidad como si de un parque temático se tratara, y donde, muy pronto, la autenticidad de la propia Cleo será ignorada y las sospechas –infundadas- de que es una agente espía de la seguridad del estado cubana, se cernirán sobre ella.

Rechazada, volverá una y otra vez a la Isla que ama y odia, y flotando en el limbo que la carcome terminará por cejar ante las presiones de los intrusos oficiales, los garantes del control gubernamental, rindiéndose conscientemente ante el voyeurismo de la maquinaria estatal (en un interesante y subversivo giro opuesto al de la película alemana La vida de los otros), convirtiéndose en vehículo de observación y delación, en títere de los hombres grises que auscultan sus relaciones, sus dudas, su actividad sexual, demostrando ejemplaridad de ese mal contemporáneo llamado esquizofrenia cubana: proclamar una cosa, pensar otra y hacer una tercera distinta. Asistimos a una serie de traiciones y situaciones comprometidas donde Cleo descubrirá cosas sobre sus padres, agendas ocultas en sus amantes, y nos regalará frases tan elocuentes como “En el socialismo nadie sabe el pasado que le espera”. La obra es una excelente denuncia de la dinámica estéril de los métodos tipo KGB de la Seguridad del Estado, del paradigma de “fiesta vigilada” que se estructura en torno a personajes fugaz y medianamente famosos.

En resumen, una novela inteligente y conmovedora que nos contamina el córtex con su visión poética del desastre mientras reflexiona sobre la soledad y la cubanía sesgada por un arcaísmo social, ese impasse histórico, bipolar y excluyente. Y nos regala a Cleo, esta vigorosa protagonista que me recuerda, en el sorprendente final de la novela, al leopardo moribundo, trepando a la cumbre del Kilimanjaro.

Carles Fortuny

Domingo de revolución 
Wendy Guerra
Anagrama
ISBN 978-84-339-9810-1
NÚM. DE PÁGINAS 224
COLECCIÓN Narrativas hispánicas
PUBLICACIÓN 06/04/2016

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