dimarts, 27 de gener de 2015

'Honestidad brutal o la huida hacia delante de Andrés Calamaro' - Darío Manrique


Los Rodríguez, el combo hispano-argentino que triunfó a mediados de los años noventa, primero en España, luego en Latinoamérica, coronó a su líder, Andrés Calamaro (buenos Aires, 1961), en todo un referente del rock en español. Es cierto que su carrera había comenzado años atrás en su Buenos Aires natal, a principios de los años ochenta junto a Los Abuelos de la Nada, para comenzar su propia carrera en solitario a mediados de esos años, pero su llegada a nuestro país y la formación de Los Rodríguez junto a los conocidos ex Tequila, Ariel Roth y Julián Infante a las guitarras, más Germán Villela y Daniel Zamora a la batería y al bajo respectivamente, produjo en su carrera una aceleración que solo se vio frenada por el cese de dicho grupo, para retomar su carrera en solitario olvidada tras su aventura española.

Alta suciedad, el primer disco editado en esta retomada etapa, resulta vencedor tras su edición. Grabado en Estados Unidos con músicos de sesión, incluyendo en esa lista a personas que habían trabajado con Elvis Costelo, Keith Richards o Tom Waits, vende la friolera de 500.000 copias y lo convierte en el segundo disco más vendido en la historia del Rock argentino.

Pulcro, vistoso, con un lujoso sonido obra de un productor de renombre, Joe Blaney, excelentes singles asequibles para las radiofórmulas (Flaca o Loco) y músicos eficientes en su trabajo, Alta suciedad abría una nueva etapa en la carrera del músico argentino.

Lo tenía todo para una segunda entrega parecida a la primera, pero Calamaro es un salmón, nada a contracorriente y no quería lo mismo para su segunda obra.

Honestidad brutal (Dro East West / Warner Music Argentina, 1999) es la muestra perfecta de la creatividad del músico, de su interés por la música en general, ya sea esta americana, argentina o española, de su verborrea, y la prueba perfecta que no hay mejor forma de crear que cuando uno está al límite.

Darío Manrique (Burgos, 1977) periodista musical y locutor radiofónico, disecciona en Honestidad brutal o la huida hacia delante de Andrés Calamaro la creación del disco, hablando con el autor del mismo, así como con personas que vivieron su momento o compartieron la creación junto al argentino.

De la locura que invadió al artista, aparecieron estas treinta y siete canciones, muchas de las cuales aún a día de hoy siguen apareciendo en sus directos, lo que nos da una visión de la importancia de ellas pasados estos años. El disco se creó bajo el influjo de la separación de su mujer Mónica, por mucho que Calamaro insista en que no es así en las declaraciones al escritor, un parecido más al gran Dylan y de todo tipo de sustancias peligrosas y prohibidas, por mucho que tampoco suelten prenda ninguno de los entrevistados de lo que tomaron durante su creación, a excepción de unas palabras del propio interesado asegurando que: me encantaría abundar en detalles, pero podría incomodar a mis familiares y amigos e incluso lastimar el honor de personas.

Diez estudios, tres países diferentes, músicos invitados y una banda inicial compuesta por su hermano Javier, Coti Sorokin y el ingeniero Guido Nisenson, dieron forma a esta magna obra, preludio de la extenuación que resultó El Salmón, su siguiente obra, compuesta por 103 canciones, muchas de las cuales ya habían sido creadas para Honestidad brutal, editada tan solo un año después.

Darío Manrique absorbe toda esa locura y esos excesos de la creación y los presenta con un juicio y una objetividad del periodismo objetivo, aunque un tanto gonzo.

SALVA G.

Título: Honestidad brutal o la huida hacia delante de Andrés Calamaro
Autor: Darío Manrique
Editorial: Lengua de Trapo
Edición: 1ª edición, noviembre de 2014
Número de páginas: 167 pp.
I.S.B.N. 978-84-8381-216-7

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