dijous, 29 d’octubre de 2015

'Negro Juan' - Francisco Estupiñán


Dicen que el sol se hundía lentamente, como un globo de fuego, en el extremo occidental de la gran laguna. El agua de los canales, quieta y muerta, reflejaba la pirámide del templo de Tenochtitlán. Aves negras revoloteaban sobre el templo y se posaban sobre las piedras ensangrentadas del altar de los sacrificios. Todos esperaban…

Dicen que Canarias vive una Edad de Oro de talento narrativo con epicentro en la literatura de género. Francisco Estupiñán es un botón de muestra y Negro Juan su confirmación en el panorama narrativo canario con su salto al mercado nacional. El autor recrea la vida de Juan Garrido, el único hombre de raza negra y liberto del que existe constancia documental sobre su participación en la conquista y colonización de América, desde las Antillas hasta California, pasando por Florida y México.

La historia es un instrumento para generar una nueva vida. Resucitar el pasado y metabolizar los sueños, ilusiones y esperanzas de la Nueva España, ese Imperio allí donde no se ponía el sol. Estupiñán se convierte en un aprendiz de pintor que suelta los primeros manchones en un lienzo desde una Sevilla, en el siglo XVI, convertida en la ciudad europea con más esclavos, la intolerancia del Santo Oficio hasta el borrón y cuenta nueva de cruzar el océano hacia la Tierra Prometida. Siempre hay una promesa más allá de las aguas, en la orilla de nuestro destino.

Negro Juan rechaza las ideas maniqueas preconcebidas. Relata lo sucedido desde un punto de vista nuevo. No el del conquistador o el nativo americano, sino el de alguien que se siente marginado a pesar de formar parte del bando ganador. Su esperanza es que en el Nuevo Mundo nace una sociedad donde el mestizaje igualará a todas las personas. Como afirma el autor: en mi condición de canario, no puede ser de otra forma. Canarias es el resultado del mestizaje de españoles, portugueses, italianos, franceses, aborígenes, moros…

La memoria es nuestro reducto. La simiente que anidamos. Estupiñán nos traslada a un pasado realista. Entre miedos de Moctezuma y las profecías: ¿Seré yo como dice la profecía el último rey de Anáhuac? Cuando aparezca la serpiente alada, la gran noche se abatirá sobre Anáhuac. Entonces, la piedra del sol que mis antepasados ordenaron labrar y colocar en lo alto del templo se partirá en pedazos. Mis soldados se llenarán de terror y las montañas de fuego hablarán. La luna se teñirá de rojo y el maíz se secará en los campos. Cuando esto ocurra, mi reino habrá terminado.

Les hablaron de la religión, de la Patria Lejana, del cumplimiento del Deber, de la Gloria, de la Fortuna. En esta aventura, muchos salieron como toneleros o pajes de escoba y volvieron nadando en oro, plata y piedras preciosas. Otros se dejaron la vida. Mejor sería que fueras a las Indias para llevar a sus habitantes, paganos, la luz de la fe verdadera…. Según parece, una cosa no estorba a la otra. Juan Garrido abordó La Gran Empresa a su manera. Se convirtió al cristianismo en Lisboa y su nombre aparece asociado en la conquista de Cuba por Diego Velázquez, en las expediciones de Juan Ponce de León a Florida, Puerto Rico, y Guadalupe y Dominica. A Hernán Cortés en la conquista de Tlaxcala y el asedio de Tenochtitlán.

De Juan Garrido nos ha quedado un retrato de Diego Rivera en un mural y una biografía del portorriqueño Ricardo E. Alegría, entrando a formar parte de la historia al introducir el cultivo del trigo en América y sufragar la iglesia de San Hipólito, que aún existe en la capital mexicana. Fue el responsable de la edificación de la iglesia de los Mártires, así llamada por los que perecieron en la Noche Triste. En fin, nuestro personaje forma parte de la historia fundacional de la actual nación mexicana.

¿Por qué codiciáis tanto? ¿Acaso el oro protege vuestro cuerpo de las enfermedades y aplaca vuestra hambre y vuestra sed? En las tierras del Anáhuac se llama al oro la inmundicia de los dioses; una mazorca de maíz o la flor más humilde de los prados es más hermosa que el oro….

Tal vez tenga razón.

Y de los primeros manchones en las primeras páginas del lienzo de Negro Juan Estupiñán nos conduce a una foto realista final. Y no es fácil jugar a alquimista en estos tiempos. ¿Será verdad que Estupiñán en un Adelantado en esta Edad de Oro de la narrativa en Canarias? Él ya ha cruzado el Atlántico para desembarcar en el mercado nacional. ¿Acaso te parece pequeña la empresa?

Negro Juan. Una novela imprescindible.

Javier Hernández

Negro Juan
Francisco Estupiñán Bethencourt
M.A.R. Editor
1ª ed.(01/09/2015)
166 páginas; 22x15 cm
ISBN: 849435535X ISBN-13: 9788494355356
Encuadernación: Rústica con solapas


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