dimecres, 13 d’agost de 2014

'La muerte del pequeño Shug' - Daniel Woodrell


Shug Atkins tiene trece años y vive en una casa junto a un cementerio. Su comida favorita son los huevos fritos con pan. Su padre, que quizá no lo sea, lo mira con «esa mirada suya que me amenazaba con una muerte rápida que se hace eterna»; y, aunque es obvio que lo detesta, se sirve de él para entrar en casas de médicos y enfermos y robar barbitúricos. Glenda, la madre, es una belleza que ha conocido mejores días y cuya sabiduría se concreta en consejos como «Shug, la gente que ha estado en la cárcel no puede ni ver a los chivatos». Un día irrumpe en la vida de estos tres seres un hombre amable, cortés, con un coche elegante. Despierta sueños dormidos, aviva pasiones prohibidas

Qué decir de este libro que no se haya dicho ya. Una novela de culto entre los entendidos, una de esas novelas a las que accedes por el boja-oreja de unos pocos que la guardan como oro en paño. Una joya que no estará nunca en la lista de los más vendidos ni falta que hace. Pues no es un relato apto para todos los lectores: Recuerdo que hace poco leí que “La noche del cazador”, la maravillosa película de Charles Laughton, no había tenido ningún éxito en su momento. Pues este libro tiene la esencia de esa película oscura, extraña, fantasmagórica. Shug Atkins es un niño gordo que cuida las tumbas del cementerio.

 Su padre es un psicópata que no duda en enviarlo, como un moderno Oliver Twist, a las casas de los vecinos enfermos a robar medicinas y drogas. Su madre es una belleza inextricable, una diosa del pecado en horas bajas, de ojos de agua y piel alabastrina. La trama pasa de enfermiza a pútrida en un abrir y cerrar de ojos, el lenguaje es puro como un río de aguas heladas, las frases, que rozan la ingenuidad, resuenan en el cerebro del lector como cuchillos. El gothic country de Woodrell nos trae ecos crueles de Poe, de Carson McCullers, de Capote.

El crío obeso deviene en Norman Bates, la madre, en Blanche DuBois, las relaciones entre los personajes nos perturban y llenan de incomodidad hasta el sorprendente final.
En resumen…¿Qué decir de esta novela que no se haya dicho antes? Pues que los lectores que aman la buena literatura y no temen enfrentarse al abismo han de correr a su librería favorita a hacerse con un ejemplar de “La muerte del pequeño Shug”.

Nieves Abarca.

LA MUERTE DEL PEQUEÑO SHUG
Daniel Woodrell
Alba editorial
Colección: Novela negra   
Traducción: Isabel González-Gallarza 
Encuadernación: Rústica
ISBN: 97884-84289586 
Páginas: 216

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