dimecres, 25 de novembre de 2015

'Ennui' - 'Maria Edgeworth


Olvidada por estos lares, Maria Edgworth fue una artista prominente en su época gracias a su visión realista (y, hasta entonces, poco o nada habitual) de los cuentos infantiles y a su indudable ayuda en el desarrollo de la literatura europea. Aunque educada en múltiples frentes y preparada para codearse con algunas de las mentes preminentes de la época, su sexo y los triunfos de otras escritoras contemporáneas o posteriores la han mantenido prácticamente desconocida para el gran público. Pero más vale tarde que nunca. Gracias a Ático de los libros por rescatar esta magnífica autoria del limbo del talento perdido.

Nacida en enero de 1768, a los 5 años de edad se trasladó a Irlanda con el resto de su cada vez más numerosa familia, donde su padre (gran defensor de la educación del individuo, independientemente de su sexo y posición), la animó en su desarrollo cultural y la convirtió en  la administradora de la finca familiar, donde conocería de primera mano la sociedad y los personajes que tan vívidamente trasladaría al papel.

Habituada a escribir desde muy joven (se conserva hobra juvenil sin publicar de 1786), comenzó publicando cuentos infantiles de aire moralista y cartas alentadoras destinadas a sus contemporáneas, así como ensayos sobre educación, hasta que su primera novela Castle Rackrent
(1800) la convirtió en una escritora de éxito gracias a su aire satírico no exento de moralina sobre la necesidad de una administración responsable de las tierras de Irlanda a manos de sus ausentes amos ingleses. Un tema muy similar es el que encontramos entre las páginas de Ennui.

Publicada en 1809, con la sangrienta Rebelión de los Irlandeses Unidos de 1789 contra el dominio británico de la isla aún en mente, Edgworth divide sus simpatías entre unos colonizadores tan bienintencionados como errados y un pueblo tan bondadoso como inmóbil. En el libro se nos presentan las memorias del joven conde de Glenthorn, rico, desocupado y presa de la desidia y la insatisfacción  más profunda, el ennui que da nombre a la novela. Vapuleado por una serie de acontecimientos absolutamente ajenos a su inexistente volutad pero abonados por su más absoluta despreocupación, el hastío se adueña de su estéril existencia hasta que las circunstacias (representadas en la aparición de su anciana y olvidada ama de cría) le hacen visitar las tierras de su familia en Irlanda y se desata el folletín.

El joven Glenthorn, con tan sólo cruzar el Mar de Irlanda, se verá envuelto en toda clase de acontecimientos más o menos domésticos que le harán cambiar completamente su visión de la vida y su propia capacidad para disfrutarla. El hatío se diluye entre buenos deseos y malas desiciones, amoríos reales y espejismos, rebeliones, bebés intercambiados al nacer y un persistente estribillo que insiste en la mejora del ser humano mediante el esfuerzo personal y la educación.

Aunque quizá un tanto inocentona y ligera para el público actual, Ennui no carece de atractivos para el lector más allá del decididamente aficionado a la literatura del siglo XIX, que encontrará motivos para sonreir en más de un episodio de lo más ágil y paródico, en las peripecias más peregrinas de este amable personaje y en las ocurrencias de una especie de corte de los milagros gaélica. Por algo la apreciaron tanto Jane Austen, Walter Scott o Iván Turguénev.

SAMEDIMANCHE

Título: Ennui
Autor: Maria Edgeworth
Editorial: Ático de los libros
Traducción: Joan Eloi Roca
Edición: 1ª edición, octubre 2015
Número de páginas: 352 pp
ISBN: 978-84-16222-05-6

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