dimarts, 15 de juliol de 2014

Entrevista a Ricard Ruiz Garzón, escritor, periodista y coordinador de la antología ‘Mañana Todavía. Doce distopías para el Siglo XXI'



El periodista y escritor Ricard Ruiz Garzón dirige esta antología de afamados autores españoles sobre el mundo de las Distopías, un tema incandescente cada vez más presente e nuestra sociedad.

¿Cómo describiría a un nuevo lector la palabra Distopía para adentrarse en el libro?
Bueno, se me ocurren tres maneras. La primera será la más ortodoxa en breve, ya que uno de los autores del libro, el académico José María Merino, ha anunciado que gracias a su insistiencia la palabra aparecerá por fin en la próxima edición del Diccionario de la RAE, y lo hará con esta definición (cito de memoria): "Representación imaginaria de una sociedad futura con características negativas causantes de alienación humana". Hay otra forma de definirla, que es la usada por Javier Negrete, profesor y autor también presente en la antología, cuando quiere explicárselo a sus alumnos de secundaria: "Una distopía es un futuro chungo". Simple pero efectiva. Finalmente, creo que para todo el mundo es fácil imaginarse que es una distopía pensando en las tres consideradas fundacionales del género: 1984 de George Orwell, Un mundo feliz de Aldous Huxley y Farenheit 451 de Ray Bradbury. Mañana todavía presenta doce relatos distópicos, es decir, doce recreaciones de sociedades futuras con elementos propios del género, y lo hace con garantías porque todos los autores presentes habían cultivado ya esos elementos en obras anteriores: no hay ningún advenedizo.

¿Por qué cree que nos genera tanto interés este género literario?
Por varios motivos: porque nos obliga a reflexionar de forma escéptica sobre nuestro presente, diezmado por la crisis y por la corrupción; porque cumple cierta función catártica al ver que podríamos estar peor (de ahí el 'todavía' del título: si hay un mañana aún se puede hacer algo) y que vale la pena intentar evitarlo; porque es, de los subgéneros de la ciencia ficción, el más cercano a la denuncia literaria; porque hay al menos media docena de grandes clásicos del género que se cuentan entre lo mejor del siglo XX; porque literariamente las distopías siempre son potentes, si no colapsan y no llegan a aparecer (no se puede subvertir un mundo sin crearlo a fondo); y finalmente, creo, porque los antihéroes distópicos siempre luchan; pierden, pero luchan; hacen más que muchos de nosotros. Por todo ello, las distopías son espejos de gran eficacia para reflejar lo mejor y lo peor de nuestra sociedad.

¿Son diferentes las Distopías del Siglo XXI a las anteriores?
Las distopías suelen aparecer -aunque no sólo- en períodos de crisis: entreguerras, los años 70, en la actualidad... En ese sentido, existen paralelismos entre todas ellas. Pero las del siglo XXI, en general, se preguntan más por la deshumanización, por el papel de la tecnología más sofisticada, por el colapso ambiental del planeta... Pasado el siglo XXI, hemos entendido que lo que puede ir mal puede ir muy al pero a escala ya planetaria, y esa universalización es un cambio respecto a las distopías clásicas, algo más localistas o imprecisas.

¿Tendemos a una sociedad totalitaria controlada por pocos como ya denunciaron George Orwell o H. G. Wells en los Siglos XIX y XX?
Ricard Ruiz Garzón
Hay muchos signos de ello. Aunque el Gran Hermano sea una parodia televisiva y las máscaras de V de Vendetta se hayan convertido en un negocio a la vez que en un emblema, basta con poner un telediario o abrir un periódico para darse cuenta de que la manipulación mediática y política no deja de crecer, en general al servicio de intereses económicos supranacionales. Estamos por fortuna lejos del totalitarismo, camuflado o no, pero los síntomas de pérdida de calidad de la democracia son innegables. Quizá sea por ello que las distopías son hoy menos inocentes que entonces...

¿Qué criterio ha utilizado para seleccionar a los autores de la compilación?
Varios. Primero, que todos los autores hubieran cultivado alguna vez el género. Segundo, que no fueran sólo autores de género fantástico, o sea del fandom, sino que hubiera también autores generalistas (Montero, Merino) y juveniles (Gallego, Vallejo), y que se mezclaran estilos, generaciones y formas de acercarse a la distopía. Y tercero, que fueran autores consolidados, aunque los hubiera de nueva hornada, y destacables por su calidad. Con esas directrices, podían haber entrado dos o tres más, pero no muchos ni muy diferentes.

Pudimos ver en una conferencia en ‘La Semana negra de Gijón’ que el libro está siendo muy bien aceptado ¿Cuál está siendo la reacción de la gente que lo lee?
Está siendo excepcionalmente bien recibido, es un proyecto que ha ido continuamente a más y que está generando grandes expectativas de crítica y de público. De hecho, se ha formado un cierto fenómeno boca-oreja bajo la premisa de que se trata de un libro que puede perdurar. Sea cierto o no, resulta innegable que ha hecho historia: es la primera antología de distopías de autores españoles jamás publicada, si encima resulta que hay unanimidad sobre su calidad, miel sobre hojuelas. No todos los relatos gustan por igual ni a todo el mundo, pero las opiniones conjuntas han sido todas, y digo 'todas' siendo consciente de la enormidad del término, hasta ahora positivas. Ojalá siga así.

¿Tenemos algo que envidiar en cuanto a nivel con nuestros autores respecto al resto del mundo?
Ya no. Quizá en otros tiempos, aunque en buena parte por prejuicios. Pero autores como Palma o Gallego triunfan internacionalmente, y estoy bastante seguro de que esta antología acabará siendo traducida. Si es así, será una prueba clara de las respuesta a esta pregunta.

¿A qué tipo de público recomendaría la Antología?
Decía Molière de uno de sus personajes, con mucha sorna, que hablaba en prosa sin saberlo. Yo creo que Mañana todavía es para lectores preocupados por el presente y por el futuro, para amentes d ela buena narrativa, para aficionados al género y para todos aquellos, en fin y parafraseando a Molière, que disfrutan de la ciencia ficción sin saberlo. O sea, los que se supone que no leen ciencia ficción pero luego disfrutan -cómo no- de Blade Runner, de Los juegos del hambre, de Black Mirror o de El planeta de los simios, que al fin y al cabo era una gran distopía apocalíptica.

¿Cómo se halla de salud el nuevo sello Fanctasy de género fantástico que usted asesora?
Acaba de cumplir su primer año de vida y capea con donaire la crisis del libro. En muy poco tiempo se ha convertido en un referente dentro y fuera del género, con éxitos tan claros como los de Terry Pratchett, China Miéville, Concha Perea, Jesús Cañadas, Brandon Sanderson o Ismael Martínez Biurrun. Es decir, con grandes autores nacionales y extranjeros. Es un signo de normalidad que ocurra, pero ha habido tantas décadas sin apenas normalidad en la fantasía y la ciencia ficción made in Spain que hay motivos para celebrarlo.


Xavier Borrell

Mañana Todavía. Doce distopías para el Siglo XXI
VV.AA. Edición de Ricard Ruiz Garzón
Fantascy Libros
ISBN: 9788415831310
Páginas: 496
Año 2014

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