dilluns, 18 de maig de 2015

'Siempre pagan los mismos' - Carlos Bassas del Rey



Mala tempora currant *
(Vivimos en un período desagradable)

“Nos han metido el miedo en el cuerpo. Miedo a perder lo que se han encargado de que acumulemos durante años: coche, hipoteca, plasma y vacaciones. No hay revolución si hay miedo. Todo el mundo tiende a proteger su estatus, aunque sea miserable”.

     Somos concientes. Siempre pagan los mismos. Es la voz del imaginario colectivo. Pero no todo es tan fácil…Sí, de decir. Nunca, de hacer.

     En Carlos Bassas afloran ciertos intangibles. Uno de ellos su inmersión cinematográfica que importa un neorrealismo al género negro-criminal actual. Su narrativa se centra temáticamente, como aquel movimiento del cine italiano de posguerra, en la vida cotidiana de personajes pertenecientes a la clase trabajadora. Más que en historias individuales, canalizadas por su inspector Herodoto Corominas, el autor pone el foco de atención en los problemas de la colectividad. Una historia en blanco y negro, con tintes de Visconti, De Sica, Rossellini, en la que juega con los sentimientos, la realidad, el clima de opresión, el ámbito sórdido de la escena social y el compromiso moral. Todo ello aderezado de un elenco de grises personajes secundarios.

     “Las cosas no cambian por mucho que uno se empeñe. Todo se resiste a la mutación… El cambio tiene que ver con el miedo. Sólo hay dos cosas que pueden vencer al miedo. Un miedo superior o la total ausencia de él. Las revoluciones estallan cuando la gente ya no tiene nada que perder”.

     Carlos Bassas y su inspector Corominas irrumpieron ganando el VII Premio Internacional Novela Negra Ciudad de Carmona con El honor es una mortaja. En su narrativa, su mente y su pulso están en perfecta sincronía tanto con el cine, el género negro y el honor. ¿Es Corominas un ronin, un personaje sacado de la mente de Akira Kurosawa? ¿O es un hombre sin nombre actualizado por Sergio Leone? Porque… “Cuando a uno le da por tener criterio propio, cariño, no le sirves a nadie. Es el precio que uno paga por no pertenecer a ninguna manada”.

     La ciudad de Ofidia, en la que se ubica la trama, se nos muestra como una cajonera. Una piedra de cemento encuadrada en uno de los trece menhires de Skyrim, al este de Hibernalia. Allí Corominas entabla su lucha. Las 300.000 almas de Oficia son infinitamente más que las 1.280 de Jim Thompson. El mundo de Bassas, como el de Thompson, es nihilista y está poblado de perdedores, aprovechados, sociópatas y psicópatas; no hay otra moral que el propio beneficio. La vida cotidiana es peligrosa. Y al mismo tiempo un diamante en bruto para la creación. Sentimientos que insuflan vida a un relato convencional, que anidan, que se ocultan, que se reprimen hasta que terminan involucionando y explotando. Bocados de realidad pesimista, deprimente y densa. Una historia real y grande que te deja tocado.

     “Nuestro hijo. A este paso, no le va a quedar nada: ni sanidad pública, ni pensiones, ni educación, ni trabajo, ni futuro. ¿Te das cuenta que van a ser la primera generación que viva peor que sus padres?. Ya estoy harta de que aquí siempre paguen los mismos. Juego, set y partido”.

     Y una cruda afirmación: Siempre pagan los mismos. Somos nosotros, los lectores y ciudadanos, quienes debemos invertir los parámetros y hacernos la pregunta: ¿Por qué siempre pagan los mismos?

Javier Hernández

Siempre pagan los mismos
 Carlos Bassas
AÑO DE PUBLICACIÓN: 2015
Editorial Alrevés
IDIOMA: Castellano
ISBN: 978-84-16328-02-4
NÚMERO DE PÁGINAS: 250
DIMENSIONES: 15x23
FORMATO: Rústica con solapas
PRECIO EBOOK: 17,00 €

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