dijous, 26 de febrer de 2015

'La versión de Nelly' - Eva Figes


Últimamente me he topado con muchas conversaciones y escritos sobre la decadencia de la industria editorial, del declive del libro, del final del papel disuelto por el poder malvado del libro electrónico y  la crueldad satánica del pirateo... y, en esas, ha caído en mis manos uno de esos escasos ladrillos amarillos que conformarían el más brillante camino hacia un posible Oz libresco, porque La versión de Nelly es un libro (objeto) que vale mucho más de lo que cuesta, que da gusto tener entre las manos, que una no se cansa de mirar...¡y todo eso antes de empezar la lectura!

Jeckyll & Jill ya me dejaron sin respiración y al borde del llanto emocionado cuando, en 2012, con dedos temblorosos, me aventuré en su maravillosa edición de Del enebro de los hermanos Grimm con espectaculares ilustraciones de Alejandra Acosta y ahora vuelven a entusiasmar al fetichista de la pulpa que todos los lectores llevamos dentro con una edición maravillosa y una historia de la que no quiero hablar.

No quiero hablar porque, aunque en este texto no haya spoilers (difícilmente podría haberlos, de hecho, debido a su particular naturaleza), si queréis disfrutar de la experiencia total de leer esta novela no deberíais leer lo que sigue, ni la estupenda introducción del libro, ni nada de nada sobre La versión de Nelly si es posible. Prestaos al juego y presentaos en blanco ante sus páginas, tan ignorante de las circunstancias de la protagonista como ella misma.

El libro comienza cuando su protagonista se inscribe en un hotel con nombre falso. In media res. No sabe quién es, cual es su nombre, dónde se encuentra ni como ha llegado allí. No es un caso de amnesia. No recuerda nada pero permanece funcional; sabe cómo se llaman las cosas, para qué sirven, cómo comportarse, sabe que sus ropas son insulsas y que una maleta llena de dinero no es algo habitual. Su flujo de pensamiento se mantiene intacto y actúa con mucha calma y poca, muy poca, curiosidad. A ratos tiene la sensación de estar en un decorado, la intuición de que ha de esperar órdenes, pero se comporta con la plena aceptación de que las cosas son como son aunque no sepa qué son... más en estado de fuga que sufriendo una fuga disociativa, si se me permite ponerme tiquismiquis. O es que a veces no hay más tabla a la que agarrarse que la tabula rasa.

A partir de aquí, toda la primera parte del libro (el primer cuaderno escrito por la propia Nelly a medio camino entre la recopilación y el aburrimiento) se vuelve poéticamente borgiano y asistimos al múltiple reflejo de esa realidad incompleta en cada uno de los movimientos de la protagonista, regando nuestro desasosiego y nuestra sensación de extrañeza mientras el pensamiento de Nelly fluye sin desembocadura a la vista, sin escollos, con una calma cuya tensión viene dada más por la participación lectora que por las reacciones del personaje.

Y es que esta lectura representa un reto para el lector adicto a planteamientos, nudos y desenlaces. Requiere de nuestro esfuerzo constante para no pensar en adivinar el próximo movimiento, en no ponernos hitchcockianos,  para colocarnos en los zapatos de Nelly y ver hasta dónde nos llevan. A priori, hasta un segundo cuaderno, también surgido de la mano de nuestra protagonista donde la vemos  atravesando su propio espejo para dejar el hotel e instalarse en una casa de inquietante domesticidad. Podría ser su casa pero, de ningún modo, ese hombre es su hijo, ni esa es su ropa, ni esa es su vida. Pero bueno, a ver qué pasa.

SAMEDIMANCHE

Título: La versión de Nelly
Autor: Eva Figes
Editorial: Jeckyll & Jill
Traducción: Jessica Aliaga Lavrijsen
Edición: 1ª edición, diciembre de 2015
Número de páginas: 264 pp.
ISBN: 978-84-942565-2-3

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