dimecres, 7 de desembre de 2011

'El imperio eres tú' - Javier Moro (Premio Planeta 2011)

El Imperio eres tú.
Javier Moro
Premio Planeta 201
Ediorial: Planeta.
Páginas: 553
ISBN: 978-84-08-10482-7
Año 2011

Una pensaría que el premio mejor dotado de las letras hispanas, el Planeta, debería ser una obra maestra de la literatura. Una narración en la que hubiera que detenerse a saborear, deleitarse en las frases, las descripciones y las metáforas. Una piensa que si a un autor le entregan 6001.000 euros, este, a cambio, se ha dejado las pestañas en sinónimos,  en una estructura armónica, un buen fondo escénico, una fertilidad de imágenes. Que nos regale una hermosa melodía de palabras. Pues no. Eso no es lo que suele ocurrir en el Premio Planeta. Lo que una no espera es que aparezcan frases pobres y manidas tipo: “se echó el mundo por montera”, “habían crecido a la buena de Dios” o “se consideraba lo más normal del mundo”. Frases de este tipo no es que estén mal pero, desde luego, no contribuyen a enriquecer la lengua.   
Una se pregunta cómo es posible que ninguna de las 484 obras presentadas ofrezca una novela que pueda considerarse digno de un premio tan valorado y también se pregunta cuánta razón tendría el escritor Juan Marsé cuando estuvo de jurado y criticó duramente a la obra ganadora de Mari Pau Janer. Claro que esa cuestión conduce a la incógnita de que cómo es posible que el elenco de reconocidos escritores que forman parte del jurado avalen obras discutibles.  
Centrémonos en el que hoy nos ocupa. Javier Moro es un escritor que vende, no hay duda, ya que su novela Pasión India vendió medio millón de ejemplares. Viajero y antropólogo, dice hacer hincapié en la investigación y la documentación.
En esta, su novela ganadora, la séptima de su trayectoria, nos cuenta de la monarquía portuguesa en Brasil, en el siglo XIX, y en concreto la vida y pasiones Pedro I que pasó de joven díscolo a héroe nacional. La acción transcurre en un incipiente Río de Janeiro con una voz narrativa en tercera persona que nos describe, entre otros aspectos, el maltrato a los esclavos y aborígenes, las dificultades de una corte portuguesa emigrada a Brasil y a su personaje principal, el emperador Pedro I, mujeriego y amante de los caballos que consiguió la independencia de Brasil.
La narración es apasionada, pero apenas se detiene en descripciones. Falta ambiente, falta profundidad y, sobre todo, falta belleza en la prosa. Tal vez su mérito resida en la documentación histórica y digo, tal vez, porque para valorarlo habría que consultar a historiadores de la época aunque ellos, afortunadamente, no suelen pronunciarse sobre la calidad de las innumerables novelas histórica que nutren el mercado y que tienen el éxito de venta garantizado.

Margarita Espuña

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