diumenge, 5 d’agost de 2012

PRIME TIME dejó buen gusto en la Sala Muntaner



Las casas abandonadas esconden historias, son los escenarios olvidados de un pasado, vida y muerte que pueden ser testigos tangibles, en este caso, grabados en una película.
Tres exploradores urbanos entran en una casa. Artistas de la nostalgia, buscan sombras de vivencias extinguidas. Tienen una norma, no forzar, no romper, no variar nada del escenario. Incumplen la ley y fuerzan la entrada. Tal vez, los cita un personaje que habitó en el lugar, tal vez no es casual y los exploradores son el objetivo de una mujer que dejó de existir hace más de diez años.
Se encuentran una cámara de vídeo que enfoca una cama. Funciona. Por la pantalla se muestra el rostro de una mujer. Ríe, llora, habla y, al final, muere. Una secuencia de imágenes y frases entrecortadas nos dibuja el cuadro inacabado de una de tantas vidas que han sido olvidadas.

Los tres fotógrafos, herederos de una vida anónima, especulan sobre los motivos que han llevado a la mujer a grabar su vida y su muerte. Lo intuyen, pero tan solo se acercan a una probabilidad.
Existe una segunda línea argumental que, como un puzle, se cruza con el presente. El pasado de vida de la mujer que ha sido grabada en el vídeo y la de su familia se intercala en el escenario, y los tres fotógrafos se convierten en los hijos de la mujer que se resiste a morir del todo, que se resiste a que nadie la recuerde. Su esquela funeraria es una grabación.
Prime Time es una tragicomedia donde se plantean temas tan universales como la muerte, el olvido, la relación entre padres e hijos, el amor y el desamor.

“Los hijos son los primeros necrófilos de nuestra vida.”
Dice, mirando al público, el fantasma o tal vez la impregnación de la mujer que, mientras sus hijos plantean el futuro de la hacienda familiar, ella va describiendo el proceso de putrefacción del cuerpo humano.

“La hija le pide que muera, para que ella pueda vivir su propia vida.”
Escenas duras, se entrelazan con un programa de tele basura, donde los fallecidos envían sus vídeos para concursar. Consiguen por supuesto la máxima audiencia, su último “Prime Time”.
“Solamente quisiera que supiesen describirme cuando yo no esté. ¿Qué recordarán de mi ? ¿Quién se va acordar de mi ?

Como tantos deseos, la mujer de la grabación sueña con uno imposible. Tras la muerte, acontece el olvido, y tan solo quedan restos deshilvanados de lo que fuimos, de lo que creímos ser, de lo que soñamos ser. Nadie sabrá describirte. Ni siquiera tu mismo.
Por supuesto, es tan solo mi interpretación.

GRISELDA MARTIN CARPENA

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