divendres, 12 d’octubre de 2012

Esquilo, Sófocles y Eurípides, Obras completas, recopilación de Emilio Crespo



Nuestra cultura bebe, sin ninguna duda, de las fuentes clásicas de autores como Esquilo, Sófocles y Eurípides, el trío de ases de la tragedia griega por excelencia. De todos es sabido que la tragedia griega es un género dentro del teatro que se originó en la Grecia clásica, y que se fundamentaba principalmente en representaciones sagradas que se interpretaban por toda el Asia Menor y Grecia. Quizá no sea tan conocido el valor real que dichas tragedias tuvieron para el teatro, la literatura y el arte durante toda la historia de la cultura a partir de su nacimiento. Es por eso, y por su extraordinaria calidad, que publicaciones como ésta de Cátedra merezcan un lugar privilegiado en la biblioteca de cualquier hogar.

“Una concisa traducción de Ortega a los versos 646-47 del "Ayante" de Sófocles lee: «El tiempo, lento e infinito, va sacando a la luz cuanto está oculto y ocultando las cosas manifiestas». Bajo ese soterrado ritmo endecasilábico, cabría ver la revelación de las fuentes de nuestra cultura y la trivialidad efímera de muchas ingeniosas novedades. En los setenta años que transcurren de la primera a la última tragedia conservadas se descienden los peldaños desde el mito a la experiencia, pasando por el dolor de ser. Esquilo tenía fe en la justicia de los dioses, pero aceptaba que solo por el camino del dolor se llega al conocimiento: «Por el dolor a la sabiduría» (A. 179). Sófocles, «escultor de hombres» según Jaeger, fue el gran pintor de caracteres y de conmovedoras figuras femeninas. Eurípides, el racionalista, el filósofo de la escena, bajó a sus héroes a la arena de lo cotidiano. Nada humano les fue ajeno. "Humani nil". Edipo, a quien Nietzsche describió como «el personaje más doliente de la escena griega», lo es porque va tejiendo minuciosamente su destino con los mismos hilos con que pretendía evitarlo. Se podría añadir una herejía y decir que esta purísima tragedia está construida con los ingredientes de una comedia de las equivocaciones. Pero Edipo es como Job, un hombre destinado a soportar el dolor del mundo. Y es que en la tragedia griega ya está el problema del destino —cuya fuerza comparaba Solón con una tormenta—, la propia responsabilidad en la felicidad y la desdicha, el conocimiento de los límites, el crimen y el castigo, los errores, la ruina.

Cátedra nos trae en esta preciosa edición, apoyada con la siempre rigurosa aportación del recopilador Emilio Crespo (Madrid, 1950, Catedrático de Filología Griega de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la Fundación Pastor de Estudios Clásicos), una oportunidad para descubrir, (aquellos que no conocían ni habían leído jamás a los grandes representantes de la tragedia griega), a los clásicos más axiomáticos de nuestra cultura. También es una oportunidad para aquellos que deseen reencontrarse con unos textos llenos de libertad creativa y de una verdad subyacente en el género humano.

Axel Miralles


ESQUILO, SÓFOCLES Y EURÍPIDES, OBRAS COMPLETAS, recopilación de Emilio Crespo.
Editorial: Cátedra 
Bibliotheca AVREA
Género: Humanidades 
Primera edición: 2012
ISBN: 978-84-376-3015-1


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