dijous, 4 d’abril de 2013

'Monsieur Proust' - Céleste Albaret



Son muchas las biografías de Proust que hablan sobre su vida literaria y personal, y son muchas las que merecen un lugar preferente en la bibliografía sobre el autor francés. Pero si tuviera que elegir una como referencia, sobre todo de los últimos años de la vida de Proust, esta sería sin dudarlo la de Céleste Albaret, de soltera Gineste (1881-1984). Casada con el chófer de Proust,  Odilon Albaret, y de condición humilde y campesina, entró a servir a las órdenes del escritor en 1912, le dedicó tan bien sus cuidados y atenciones que algunos biógrafos han llegado a afirmar que el artista francés sólo había llegado a querer a dos personas en su vida: a su madre y a la propia Céleste.
Varios decenios después de la muerte del escritor, esta campesina, vino a bien rememorar los nueve años que pasó junto a él, haciendo testimonio del ímpetu creativo del francés, que dedicó los últimos alientos de su vida a la culminación de su majestuosa novela “En busca del tiempo perdido”.

La autora hace gala de una memoria casi fotográfica y de un gusto exquisito en la redacción, amén seguramente por las incontables conversaciones que mantuvo con su amo, el cual le recomendaba imperiosamente la lectura de los “buenos”, como Balzac. Ella comenzó su relación con el autor trabajando como recadera, a lo que pronto pasó a servir como criada, y luego en gobernanta de la casa, en confidente, y por último en su mano escribiente, la cual escribía al dictado del autor. Hay numerosas anécdotas que llenan el libro de curiosidades que solo una persona muy cercana a Proust podría describir, así como las referencias literarias, que plasman la personalidad del escritor francés en unas páginas llenas de sensibilidad exentas de cualquier sentimentalismo gratuito.

Es muy revelador saber cómo los “grandes” han trabajado sus obras. En “Monsieur Proust” se nos revela la mecánica de trabajo del escritor, como llega a ser una obsesión para él el trabajo, su manera de envestir el manuscrito y de finalizar, cueste lo que cueste, lo que se había planteado hacer desde un principio. Fue tal su dedicación que Celeste nos narra cómo fue capaz de descuidar su salud, hasta el punto de  no curarse una gripe que evolucionó a neumonía y septicemia, por no interrumpir las pruebas de un manuscrito.
Cuando la entrañable viejecita de 82 años decidió publicar estas memorias, que ante todo es un retazo conmovedor de un amor puro, desmoronó, además de revelar para el gran público al Proust humano, cotidiano, “mortal”, y afable,  los numerosos chismes injuriosos que rodeaban el halo de este genial novelista. Gracias a ella, hoy conocemos un poquito mejor el alma de este grande de la literatura universal.

 Jesús Cuenca Torres


Monsieur Proust
Céleste Albaret
Editorial: Capitan Swing
Género: Biografía
Fecha de publicación: 2013
Páginas: 420
ISBN: 978-84-940985-2-9


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