dijous, 5 de març de 2015

Entrevista a Paco Gómez Escribano autor junto a Luis Gutiérrez Maluenda de ‘Lumpen’



Lucky, ex policía y ahora detective privado del madrileño barrio de Canillejas, sobrevive entre sus colegas de toda la vida al borde de lo correcto intentando subsistir, en una mala época y, quizás, no en el mejor de los lugares. No tiene rutinas fijas, salvo acudir al cementerio a tocar la guitarra y a tomar una copa frente a la tumba de su colega Javi el del Cúter, que murió sospechosamente de sobredosis. Le encargan investigar casos de poca monta, hasta que un día recibe el encargo de investigar la desaparición de un profesor, que parece que se ha volatilizado junto a unas cuantas obras de arte y algunas cantidades de dinero. Para resolver el caso, no dudará en emplear todas sus armas, no siempre legales, enredado además en los problemas del barrio y los de sus colegas. Investigar y salir airoso no le va a resultar tan fácil como le parecía en un principio. Una puta y un chulo rumanos, una mafia gitana y una extensa colección de personajes variopintos que tan pronto dan soporte a Lucky como le complican la vida hasta extremos surrealistas completan el descarado y divertido, a la par que socialmente incorrecto, fresco de esta novela.

Esta es la sinopsis de 'Lumpen', sobre la que hemos podido charlar con uno de los autores que inauguran esta nueva colección de novela negra y esto nos ha contado.

¿Cómo nació la idea del personaje Lucky, un detective en el barrio de Canillejas?
Cuando decidí trabajar el género negro la pregunta obvia fue: Bien ¿y qué novela quieres escribir? ¿Sobre qué? Fueron reflexiones duras, largas jornadas vagueando por el barrio, por bares y bodegas, por garitos y antros de mala muerte. Hasta que me dije: Joder, pero si lo tienes delante de tus narices. Así que decidí escribir sobre el barrio. Lo conocía y lo había mamado. Escribí “Yonqui”, una novela narrada desde el punto de vista del delincuente dadas mis preferencias por Jim Thompson, Julián Ibáñez o Pérez Merinero. Pero claro, no pude resistirme al cliché del detective, por eso en “Lumpen” me inventé a Lucky, un investigador por cuenta propia que antes había sido delincuente y después policía, algo que me dio mucho juego a la hora de situarlo en Canillejas. Realmente el barrio es el verdadero protagonista de las dos novelas.

¿El hecho de haber sido quinqui y policía le da un bagaje vital distinto para afrontar las investigaciones?
Evidentemente. Cuando Lucky afronta una investigación se las sabe todas. Por un lado tiene la perspectiva de haber sido inspector policía y por otro, el haber sido delincuente, le permite meterse en la piel de chorizos de toda índole. Todo ello forma parte de la caracterización del personaje que, manteniendo gran parte de los clichés del género, es bastante original ya que sigue juntándose con sus antiguos colegas y lo mismo se echa un mus fumando unos canutos que se corre una juerga farlopera sin entrar a valorar su modo de vida, si hace lo correcto o no.

¿Es en realidad ‘Lumpen’ un libro de denuncias?
Toda novela negra conlleva denuncia. En este caso, lo que el lector va a observar son las condiciones de vida de un barrio periférico de Madrid creado bajo los postulados franquistas del Desarrollismo. Un barrio que, al igual que otros en Madrid y en otras ciudades albergó a gente proveniente de la emigración masiva del campo a la ciudad. Barrios que carecían de los más básicos servicios y ciudadanos que, si tenían suerte, tenían un trabajo de mierda en el que estaban de sol a sol, explotados y humillados. En aquellas condiciones la ola de delincuencia, paro y droga no fue casual.

Al contrario que en su anterior novela ‘Yonqui’ esta se centra en una época más actual ¿Cómo ha cambiado Canillejas?
Canillejas ha cambiado totalmente. Afortunadamente, las condiciones económicas del país cambiaron. Los críos fueron escolarizados y la gente pudo por fin trabajar y consumir. El barrio terminó de urbanizarse y llegaron los colegios, los parques y medidas sociales. No obstante, al barrio ha llegado inmigración procedente esta vez no del resto de España, sino de países pobres, sobre todo de Sudamérica, Europa del Este y el Magreb. Esto ha configurado un nuevo mapa tanto étnico como social cuyo resultado no siempre ha sido del todo ventajoso. Si a esto unimos la crisis y los recortes, ahora estamos mejor que hace cuarenta años, pero peor que hace diez.


En esta novela se detecta una crítica a la diferencia de clases exagerada que cada vez se acrecienta más ¿Es en el fondo su intención?
Puede que inconscientemente sí. Escribir una novela es un acto racional, pero no al cien por cien. Por eso siempre se cuelan cosas que supongo que salen del lado no consciente del escritor. Mi primera intención es entretener, pero también mostrar un submundo que no todo el mundo conoce. Así que en parte sí, hay intención premeditada por mi parte de mostrar esa diferencia de clases y denunciarlo, porque no es normal que unos acaparen tanto y otros no tenga nada para llevarse a la boca.


¿Se ve escribiendo aventuras de Lucky y sus secuaces fuera del barrio?
Por qué no. Lucky está ligado al barrio, lo llevará siempre dentro aunque viaje a las antípodas. Pero la oficina de Lucky está en el barrio de las Letras, un lugar muy distinto a Canillejas. Él es un tipo muy complejo. Vale, fue delincuente, policía, pero también estudió Derecho por la UNED, es músico, es decir que, si bien parte de su personalidad lleva el ADN del barrio, el resto está compuesta por la perspectiva de un hombre de mundo con una forma de ser marcadamente ambivalente, tanto en su idiosincrasia como en sus sentimientos.

¿Es Canillejas exportable a cualquier barrio degradado del mundo?
No a cualquier parte del mundo, porque el mundo es muy complejo. Pero sí, en el fondo la carencia de medios para subsistir siempre genera las mismas sensaciones: tristeza y miseria. Barrios como Canillejas son fácilmente exportables a ciudades como Barcelona, Bilbao, Zaragoza o Sevilla, en general ciudades grandes con arrabales habitados por los desheredados, gentes que dejaron el campo para ser mano de obra barata en fábricas deshumanizadas, y eso el que tenía suerte. El resto siempre podían ahogar sus penas en un vaso de vino peleón.

¿Qué le comenta la gente habitante de sus escenarios cuando leen sus novelas?
Curiosamente como escritor soy bastante más conocido fuera que en el propio barrio. Creo que porque la gente no se imagina que en el barrio pueda haber un escritor. Cuando se enteran me miran con una mezcla de respeto e inquietud, a veces como un bicho raro. Tengo colegas que no lo saben, y yo tampoco llevo un cartel pregonando mi condición, aunque poco a poco se va corriendo la voz y los que leen las novelas ven reflejados muchos de sus recuerdos.

¿Qué sensaciones ha tenido escribiendo a 4 manos con el maestro Luis Gutiérrez Maluenda?
Pues ha sido genial, le estaré agradecido toda la vida. Para mí es como si hubiera hecho un máster de género negro personalizado, con clases teórico-prácticas de una calidad superior a cualquier curso de pago de los muchos que hay por ahí. Maluenda es un crack de esto del género negro y a veces me pregunto todavía por qué yo he tenido la suerte de poder escribir esta novela con él, con tanta gente como hay en el mundo. Pero la vida es así y a veces te sorprende. Ha sido un verdadero pasote.

Con este libro inaugura colección Pan Negro de la editorial Pan de letras ¿Es para usted un hecho especial?
Muy especial. Teniendo en cuenta que yo soy un recién llegado al género no esperaba tener tanta repercusión con “Yonqui” y tampoco esperaba que a Pan de Letras le gustara “Lumpen” tan rápidamente. Para mí abrir la colección de novela negra Pan Negro y de la mano del maestro Maluenda es un hecho insólito que no esperaba. Diría que es más que especial, como celebrar un cumpleaños con toda la gente que quiero alrededor diciéndome lo guapo que soy. A pesar de ello, tengo los pies en el suelo, que en este oficio nunca se sabe, por eso aquello del “no somos na…” que siempre llevo como una letanía pegada a las orejas y que me ayuda a que la mente no distorsione la realidad que me rodea.

Xavier Borrell

Lumpen
Paco Gómez Escribano
Luis Gutiérrez Maluenda
Editorial Pan de letras
Marzo 2015
Novela - Colección Pan Negro
ISBN: 978- 84 943586-0-9
Precio venta: 16 € (IVA incluido)

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