dimecres, 25 de març de 2015

'Sigmaringen' - Pierre Assouline



Un mayordomo de viaje, a punto de reencontrarse con una antigua colega con la que compartió ciertos momentos de afinidad, reflexiona sobre la naturaleza de su empleo y sobre los acontecimientos históricos que le tocó vivir cuando la mansión en la que servía acogió una reunión extraoficial de personalidades que trataron de mitigar las demandas del Tratado de Versalles... así podríamos resumir Lo que queda del día de Kazuo Ishiguro. Demos unas pinceladas, restemos algo de profundidad romántica,  pasemos a la II Guerra Mundial y trasladémonos a Alemania para acoger al ya decadente gobierno colaboracionista francés y ya estamos en Sigmaringen...no es tan sencillo, pero no he podido correr a releer la novela de Ishiguro en cuanto he cerrado la de Assouline y he terminado de consultar internet para saber más sobre el castillo, el pueblo y los acontecimientos que allí se desarrollaron. Porque si algo tiene esta novela, equilibrada, elegante, sobria, es que te deja con ganas de saber más.

Y es que el castillo de Sigmaringen acogió al ya debilitado gobierno de Vichy tras su paso por la eventual capitalidad de Belfort, con un Mariscal Pétain que se negaba a ejercer como jefe del Estado francés estando en territorio alemán y un primer ministro, Pierre Laval, ejerciendo de director de un "Comité gubernamental para protección de los intereses franceses en Alemania". Tras ellos se desplazaron multitud de refugiados, recibidos del modo más variopinto por los lugareños, tomando el pueblo hasta la llegada de las tropas estadounidenses... apenas unos meses en que un pequeño pueblo alemán junto a la frontera suiza, fue territorio francés.

Los aristocráticos dueños del castillo fueron un claro reflejo del desprecio altivo, callado y pasivo con que la mayoría de la nobleza alemana miraba a los nazis. Abandonaron altivamente su castillo pero dejaron al servicio a cargo de la solución de continuidad hasta su llegada, permeables en mayor o menor grado a la influencia de los nuevos habitantes, de sus servidores recién acogidos, de las multitudes refugiadas en el pueblo. Dos modos de ver la vida han de convivir, de este modo, en un pequeño escenario, una curiosa placa de Petri que Pierre Assouline coloca ante nuestros ojos, invitándonos a contemplar el desarrollo de los acontecimientos de la mano de Julius Stein, mayordomo de la casa y profunda voz narrativa.

Con todo esto, el libro maneja material sensible con un equilibrio encomiable. No hay golpes de efecto ni posicionamientos fáciles...Un buen mayordomo se mantiene a tres pasos por detrás de las personas a las que sirve y tres pasos otorgan, aunque parezcan pocos, una buena perspectiva. Un buen mayordomo no está -como no se cansa de repetir Stein- “en condiciones de expresar su opinión”. A un buen mayordomo no se le escapa nada de cuanto acontece entre el personal de servicio que lidera y las personalidades que atiende. Un buen mayordomo permanece impasible aún incluso ante la guerra que se desarrolla a su alrededor hasta llegar a llamar a las puertas de su casa. Pero el mayordomo también incluye a un hombre que, a su modo, minúsculo quizá, insignificante tal vez, reaccionas ante los hechos que le han tocado vivir, contemplar u oír. Así que un buen mayordomo tiene mucho que contar y lo hace con el buen pulso y el tino que caracteriza su excelencia, sin estridencias, sin juicios simples, sin maniqueísmos.

SAMEDIMANCHE

Título: Sigmaringen
Autor: Pierre Assouline
Editorial: Navona Editorial
Edición: 1ª edición, septiembre de 2014
Traducción: Manuel Serrat Crespo
Némero de páginas: 336 pp.
ISBN 978-84-92840-94-6

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