dijous, 19 de març de 2015

'Sustancia negra' - Julián Hernández



Era evidente, incluso esperado y deseado por todos los fans del vigués nacido en Madrid Julián Hernández (Madrid, 1960) líder de Siniestro Total y cabeza pensante en sus inicios de los batalladores Def Con Dos, que su primera novela mantuviera un aura surrealista, absurda, alocada e irreverente como lo fueron aquellos seminales temas del grupo vigués: Ayatollah!, Matar jipis en las Cíes, Fuera las manos chinas del Vietnam socialista, Todos los ahorcados mueren empalmados, Juegas al Palé o Nocilla ¡qué merendilla!

                Que el libro esté dedicado a Rick Mayall ya dice mucho a su favor. Para quien no lo sepa Mayal daba vida a Rick, el autodenominado Poeta del pueblo en la irreverente serie The Young Ones (Los jóvenes) emitida por la BBC2 en Inglaterra entre 1982 y 1984, que murió mientras Hernández elaboraba el libro y el cual no dudó un minuto en dedicárselo al cómico fallecido.

                Así que resulta complicado intentar explicar con algo de coherencia por nuestra parte, la trama que sucede en, esta la primera de las  increíbles aventuras de Insecto Palo, que no es otro que el protagonista de la novela.

                Es cierto que B, así se llama el segundo de nuestros protagonistas, también se erige por momentos como el principal personaje de interés en nuestra lectura, pero que Insecto Palo quiera hidrotrepanarle el cerebro hace que no prestemos mucha atención a su (fatídico) porvenir en la trama.

                Por descontado Insecto Palo bien podría ser un personaje creado por el mismísimo Kafka. Por el contrario, B, bien podría estar basado en un personaje de Jose Luís Borau, incluso los hechos narrados bien podrían haber sido, sin intención alguna, inspirados por la película del cineasta de nombre Hay que matar a B, algo que sin duda Insecto Palo quiere a toda costa.

                Hernández no defrauda, sus referencias culturales son varias y variadas, propone teorías estrafalarias, no escatima la explicación de ningún hecho acaecido en cualquier época, y como remate, muy al estilo Dan Brown (más ironía por parte del vigués nacido en Madrid), inserta una subtrama  apocalíptica con robo de un cuadro de Tiziano de las dependencias del Vaticano que haría, si se llega a encontrar, que la historia de Jesucristo en la cruz, su dolor, su pasión y su consecuente muerte, quedase en entredicho.

                Sustancia negra contiene violencia gratuita, humor negro muy británico (tal vez de ahí venga la dedicatoria a Mayall), sexo, risas, y mucho humor del absurdo.
                Que la trama tenga lugar en un único edificio, como dice el autor, de cachaverosódico nombre (palabra inventada por su propio padre) traslada nuestra imaginación al famoso edificio sito en el número 13 de la calle Percebe.

                Hernández asegura que se lo pasó en grande escribiendo la novela, y que como dice Fernández Mallo, no se puede escribir pensando en el lector, así que lo hizo pensando en él. Lo que Julián no sabía es que habemos muchos como él.

                Destacar que la portada corrió a cargo del conocido diseñador, ilustrador, experto tipógrafo y artista profesional Oscar Mariné, quién lleva trabajando con Julián desde aquel lejano y seminal primer álbum de Siniestro Total (nunca un accidente real tuvo tanta repercusión) ¿Cuándo se come aquí? (DRO, 1982)
             
                SALVA G.

Título: Sustancia negra
Autor: Julián Hernández
Editorial: Espasa
Edición: 1ª edición, febrero de 2015
Número de páginas: 278 pp.
I.S.B.N 978-84-670-4395-2

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