dimecres, 12 de març de 2014

'El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea' - Romain Puértolas


Dhjamal Mekhan Dooyeghas, pronunciado “Llámame cuando llegues” o “Ya me quedan dos leguas” o “Qué mal, me que’an dos yeguas” por poner unos ejemplos, es faquir en Tharta’l Yagurh, pronunciado “Tarta al yogur” un pueblecito de la India, donde sobrevive junto a sus primos Kura Sahn, pronunciado cruasán, Arobaasmati, pronunciado “Arroz basmati” y Pawan Bhyen, pronunciado “Pagan bien”, engañando a todo el que puedan para ganar dinero, foráneos o autóctonos, después de haber sido echado de la Corte del marajá Shuwos Khan Shaka Latte, pronunciado “Churros con chocolate”, y no tener a nadie a quien acudir, excepto a la casa de su madre adoptiva Rehmalasha, pronunciado “Remolacha”.

                Es un buen faquir. Como cristales rotos, aunque estos sean de azúcar, pasa días comiendo tornillos y tuercas, aunque estas también sean falsas, incluso se perfora la lengua con un sable, aunque esta sea de latex y por supuesto postiza. Pero es tan bueno que consigue lo que quiere.

                Así un día embarca en un avión con destino París, aeropuerto Charles-de-Gaulle terminal 2C, con el propósito de comprarse una nueva y flamante cama de clavos en Ikea, modelo Misklavospikan, pronunciado “Mis clavos pican”, madera: pino sueco, color: rojo puma, clavos ajustables en altura. Evidentemente el coste del viaje corrió a cargo de todos sus vecinos.

                Es justo en el instante en que aterriza en la ciudad de la luz cuando sus problemas aparecen. Primero, al toparse con un excéntrico taxista que no le gusta nada que le timen, aunque él lo haya hecho antes. Nuestro faquir le paga con un billete cogido a un hilo que retorna a su bolsillo en cuanto el taxista se gira, pero a su vez, los casi 100 euros de carrera pertenecen a la larga carrera que el taxista ofreció a su pasajero camino de un Ikea. No el más cercano a la terminal, al contrario, el más alejado.

                Después tiene que esconderse en un armario para que no lo pillen pasando la noche en la conocida tienda de muebles, ya que no tiene dinero para pagar un hotel. Lástima que el dichoso armario haya sido expedido al Reino Unido con  Dhjamal a bordo.

                Es en ese viaje donde conoce a Mohamed, obviaremos su pronunciación, a Kougri, Basel, Mustafa, Nijam y Amsalu, sudaneses sin papeles que quieren pasar la frontera y llegar a Gran Bretaña buscando los “bonitos países” en donde vivir mejor que en los suyos.

                Más tarde Dhjamal llegará a España, pasará por Italia, huirá en Libia y retornará a Francia en busca de Marie, su amor a quien conoce en su primer día en Paris comprando en Ikea, y a quien por supuesto tima sin ningún problema.

                El primer libro de Romain Puértolas (Montpellier, 1975) llega a España habiendo cosechado un increíble éxito no solo en su país de origen sino en 40 países más a los cuales se vendieron sus derechos, y no es una novela ligera, frívola o sin fundamento, al contrario, es una excelente muestra de lo que a día de hoy sigue ocurriendo en todos los países donde llegan inmigrantes.

                El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea podría resultar un anuncio de la famosa tienda sueca de muebles, pero no lo es, Ikea es simplemente una excusa, un punto de partida, Romain quiere y consigue denunciar el trato que se le dan a los inmigrantes, a los sin papeles, sea donde sea.

                Es cierto que la prosa ayuda mucho, es rápida, y muy singular, tenéis una muestra en los primeros párrafos de esta reseña, no hay nada inventado, todo sale de la pluma de Romain, y así está en su novela, pero sobretodo gana por su ironía. Fina, muy fina.

                Estamos ante una pequeña fábula, de cómo una mala persona consigue redimirse de sus actos y pasarse al lado bueno, limpiar su pasado, y hacer aquello que le dicta el corazón tras una vida de engaños que no le llevaron a ningún sitio, si exceptuamos su viaje a París, claro.

                Es posible que su lectura nos devuelva la fe en el ser humano, nos haga mirar a nuestro prójimo mejor que a nuestro ombligo, y tal vez, solo tal vez, haga de nosotros mejores personas.

                El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea merece ser leído, sobretodo en estos tiempos, y resulta ser un pequeño, disparatado, y loco vodevil (no hacen más que aparecer extraños personajes en ella tras cada puerta que abrimos) con el que disfrutaremos, pero que también nos hará cuestionarnos muchas de nuestras acciones diarias.

               Esperamos impacientes su versión cinematográfica.

                SALVA G.

Título: El increíble viaje del faquir que se quedó atrapado en un armario de Ikea
Autor: Romain Puértolas
Traducción: Romain Puértolas y Patricia Sierra Gutiérrez
Editorial: Grijalbo Narrativa
Edición: 1ª edición, marzo de 2014
Número de páginas: 252 pp.
I.S.B.N. 978-84-253-5196-9

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