dimarts, 13 de març de 2012

Entrevista a Javier Márquez, autor de ‘Letal como un solo de Charlie Parker’

Javier Márquez (Sevilla, 1978) es escritor y periodista, autor de una veintena de relatos. ‘La fiesta de Orfeo’ (2009) fue su primera novela de ficción y ahora presenta un nuevo libro, ‘Letal como un solo de Charlie Parker’. Se trata de una novela negra que atrapa al lector desde el principio ‘sobre la permisividad de los gobiernos con el crimen organizado’, según nos indica.

-‘Letal como un solo de Charlie Parker’ parte de algunos episodios reales poco conocidos en nuestro país. ¿Puedes explicarnos los hechos constatables que has utilizado para construir la trama?

He echado mano de muchas historias reales para la novela. De hecho, las anécdotas que dan vida a casi todos los personajes ficticios nacen de crónicas auténticas. En cuanto a la trama principal, quise recuperar la que tal vez sea la película maldita de Hollywood por excelencia, ‘El conquistador de Mongolia’. Existen muchos detalles y circunstancias pero lo resumiremos en el hecho de que el ejército de los EE UU llevó a cabo pruebas atómicas en el desierto de Nevada durante años, en una zona alejada de áreas habitadas, pero no se tuvo en cuenta que el viento arrastraría los isótopos radioactivos de uno a otro punto. Esa negligencia costó la vida a centenares de personas a lo largo de varias décadas, entre ellas, más de las dos terceras partes del equipo de rodaje de la citada cinta, con el actor John Wayne encabezando la lista de bajas.

-Si tuvieras que definir tu novela en pocas palabras ¿qué dirías de ella?

Es una novela negra sobre la permisividad de los gobiernos con el crimen organizado según sirva a sus intereses; un texto que trata de ser fiel a las reglas básicas del género aunque abordadas desde la experiencia cultural que tenemos en nuestros días. Es decir, una novela influida por toda la literatura, el cine y la música de las últimas décadas y, por supuesto, por nuestra visión –la mía al menos- del negro clásico.

-‘Letal como un solo de Charlie Parker’, a imagen y semejanza de algunas de las obras clásicas de la novela negra norteamericana, está ambientada en los USA y recuerda la época de la Ley Seca. ¿Qué tiene el momento y el lugar que han servido de escenario a tantas novelas de género?

La Ley Seca estuvo en activo durante los años 20 (hasta el 33), mientras que mi historia se desarrolla en concreto en 1955. Digamos más bien que las épocas eran tan opuestas que llegan a tocarse en cierto modo. Durante la Ley Seca, el Gobierno persiguió sin descanso a la Mafia mientras ésta intentaba comerciar con algo ilegal. En el caso de mi historia, se mueve en una época y lugar en la que la Mafia sacaba beneficio a algo legal (en Las Vegas al menos), el juego, y disfrutaba de un acuerdo tácito con el Gobierno con el que llegó a colaborar en numerosos asuntos... Esta época me resulta mucho más estimulante, ver cómo lo legal o ilegal de un acto o un individuo depende de si sirve o no a los intereses de la sociedad o, mejor dicho, de sus líderes.

-¿Podrías describir a tu detective, Eddie Bennett?

Ante todo, no es un detective, y él mismo se enfada cuando a lo largo de la novela muchos lo definen como tal. Él se presenta al lector como un ‘solucionador de problemas’. Trabaja para una agencia de seguridad de Los Ángeles cuyos servicios contratan famosos actores y cantantes de la Costa Oeste. Él es el delegado en Las Vegas, y se encarga de que se cumpla a rajatabla ese famoso dicho de que lo que ocurre en Las Vegas se queda en Las Vegas. Es un veterano de la Segunda Guerra Mundial que tras volver del frente trabajó para la Mafia en la Costa Este. Poco a poco se alejó de la organización, aunque sin dejar de mantener lazos con ellos. Ahora se mueve al otro lado de la ley, vive en uno de los mejores hoteles de Las Vegas y tiene a los bármanes de la ciudad entre sus mejores amigos.

-¿Consideras imprescindible que un investigador sea buen bebedor y tenga una vida sentimental complicada?

No, en absoluto. Me resultaría difícil creer que un investigador de los años 50 no fuera bebedor, al igual que un fontanero o un vendedor de seguros; en los 50 todos bebían. Hoy sería más normal, aunque no creo que fuese tópico hacer bebedor a un detective, igual que no lo sería en el caso de un periodista, por ejemplo. Las rutinas, las costumbres, los ambientes, los horarios... todo eso hace que determinadas profesiones sean más dadas a que los que se dedican a ella acaben la jornada tomando unas cervezas.

-A lo largo de la novela el lector encontrará, como parte activa de la trama, a músicos portentosos, actores, magnates... La sensación que produce la lectura de tu novela es la de que has alcanzado un conocimiento exhaustivo sobre la época y sus protagonistas. ¿Podrías explicarnos cómo te has documentado? ¿A qué personaje de los que aparecen en ‘Letal como un solo de Charlie Parker’, has llegado a admirar más?

En realidad, la documentación para esta novela no ha ido más allá de concretar algunos detalles o nombres determinados, porque la época, el ambiente, los personajes... todo ello me gusta tanto que hace ya tiempo que manejo todo ese material con cierta soltura. Digamos que buena parte de la documentación que empleé para escribir ‘Rat Pack, viviendo a su manera’, me ha servido de forma directa o indirecta para poner en pie esta novela. ¿El material más curioso? Los centenares de informes del FBI sobre la Mafia en los 50 desclasificados y disponibles en internet. En cuanto a los personajes, es difícil de decir. Eddie Bennett, el protagonista, me cae muy bien, me encantaría irme de copas una noche con él y con su amigo Jerry Jenkins, el barman del Flamingo. Claro que ese grupo no estaría completo sin Dean Martin, el amigo de Sinatra y mi favorito de su clan. Para terminar, debo decir que el personaje femenino de Janet Baker me ha seducido más de lo que jamás llegué a imaginar.

-Y para acabar: ¿a qué atribuyes el buen momento que atraviesa la novela negra?

Al mal momento que atraviesa todo lo demás. Cuanto peores tiempos corren, mejor es la producción de novela negra. Y de no ser así, es cuando debería hablarse de crisis grave del género. La novela negra nos entretiene al tiempo que nos hace reflexionar. Es un pastel envenenado. Lo disfrutas gracias a sus diálogos, personajes y situaciones, pero al terminarlo, cuando lo interiorizas, te hace percatarte de toda la basura que nos rodea.

Empar Fernández

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada