divendres, 14 d’octubre de 2011

Mientras duermes - Alberto Marini

Título original: Mientras duermes
Autor: Alberto Marini
Editorial: Plaza y Janés
Primera edición: septiembre de 2011
Páginas: 343
ISBN: 978-84-01-33919-6

         Antes de convertirse en una novela “Mientras duermes” fue un guión cinematográfico. Alberto Marini, que ha desempeñado diversos roles de responsabilidad en la producción cinematográfica y que es colaborador habitual de Jaume Balagueró, firma ambos textos y es el productor ejecutivo del film resultante que llegará muy pronto a nuestras pantallas. Dicen que nadie puede saltar fuera de su propia sombra y debe ser cierto. El desarrollo de “Mientras duermes” recuerda extraordinariamente a un buen guión extenso, detallado, preciso hasta en los últimos detalles. Como tal, “Mientras duermes” tiene las dosis exactas, pertinentes y bien distribuidas de incógnitas, dolor provocado, morbosidad y terrible fatalidad.
         La novela es poco ambiciosa respecto a su estilo y carece de imágenes que enriquezcan el texto. Es evidente que el autor no persigue la excelencia literaria sino la eficacia narrativa. Y la consigue. La novela funciona como un mecanismo de relojería, el relato está bien engrasado, es exacto en cuanto al ritmo de los hechos y su sorprendente trama es de una compleja sencillez. Tiene todos los ingredientes para atraer a los lectores amantes del psycothriller: un personaje enloquecido y sádico (puedo imaginar a Luis Tosar en el papel de Cillian, el portero), una joven alegre y bella y un oficio, portero de un edificio residencial, que posibilita al extraño psicópata el acceso a los domicilios ajenos en ausencia de sus ocupantes. Pero sobretodo “Mientras duermes” dibuja una perversión: el protagonista pretende causar tanto dolor como le sea posible, sobrevivir siempre a costa del dolor ajeno, un dolor que Cillian administra cada vez con mayor intensidad, con verdadero y enfermizo sadismo. Un estrambótico vampiro urbano que no precisa de hemoglobina. 
         Originalísima en su arranque, enérgica en su discurrir y profundamente enigmática, la trama cautiva desde sus primeras páginas. Recuerda a algunas de las novelas de Stephen King, aunque cabe señalar que el autor norteamericano es algo más exigente literariamente hablando.
         Lectura rápida, vertiginosa, aconsejada para aquellos que busquen emociones fuertes y no siempre gratas.

Empar Fernández


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