dimarts, 21 de maig de 2013

'Isabelle Saporta' - Comer puede matar


Hasta la portada del libro es explicativa: unas fresas envasadas como si de carne se tratase. Todos sabemos que las fresas y los plátanos son las frutas que más tóxicos contienen, y todos sabemos que la carne es…..de todo menos carne, al menos la que llega a nuestros supermercados desde explotaciones ganaderas.

                No hace ni un mes que Jordi Évole en su programa denuncia televisivo, como si de un  Pepito Grillo se tratara, estuvo intentando denunciar, o al menos dar a conocer todo lo que la química está haciendo en contra de nuestra comida diaria. Y aunque en aquel programa todo parecía de color de rosa, no es cierto. No al menos en Francia. Algo que por supuesto podría extrapolarse al resto del mundo.

                Y España no es una excepción, es la regla.

                “Comer puede matar”, el libro de la filósofa y periodista francesa Isabelle Saporta, coautora del exitoso documental Manger peut-il nuire à notre santé? (¿Comer puede ser malo para la salud?) trata con mucha ironía y realismo la sobreexplotación que padece nuestra agricultura y nuestra ganadería (aunque la autora se centre en Francia, creo que nosotros tampoco nos salvamos de la quema) y que merma la calidad, apostando fuertemente por la cantidad, aunque esta sea de ínfima calidad e incluso como bien asegura el título del libro nos pueda matar.

                Dos años tardó en investigar todo lo que aquí denuncia, y ciertamente muchas de las cuestiones deberían preocuparnos más de lo que lo hacen.

                Desde la brutalidad con la que son tratados los cerdos, hasta el dañino maíz transgénico, o el agua de los ríos, un daño colateral de los abusos de las industrias. Sin olvidarnos de las patatas, los tomates o las manzanas, alimentos que día sí, día también pasan por nuestras mesas.

                La autora se pregunta si es posible un mundo sin pesticidas. Los mismos que tras infinidad de estudios se ha comprobado que tienen una relación directa con el cáncer. Alguien se ha parado a pensar porqué cuando se tratan las plantas de los Jardins del Palau Robert de Barcelona, en medio de la Diagonal se recomienda a los vecinos que cierren las ventanas, retiren la comida de los balcones y no dejen sus mascotas salir de casa. Muy bueno no debe ser lo que fumigan en ellos para tener que tomar esas precauciones.

                Pues ahora extrapolar todo eso en los alimentos que consumimos cada día.

                Sí, comer puede matar.

                El sistema es absurdo. Gasta en ayudas, gasta en prevención, gasta incluso para remediar el mal provocado anteriormente.  El problema de todo ello como siempre es el dinero. Demasiados intereses económicos creados.

                Sí, la Segunda Guerra Mundial causó entre 50 y 70 millones de víctimas, pero lo que no sabían es que tras ella acabaríamos cargando el planeta.

                Dos son las causas a las que Saporta apunta directamente con su dedo acusador.   La primera de ellas el crecimiento masivo tras la Guerra Mundial, el segundo, los grandes lobbies de cadenas de supermercados.

                Pero no nos alarmemos. Un mundo mejor es posible, ya que Saporta ofrece soluciones a muchos de estos problemas. Como dice Miquel Porta catedrático de Salud Pública en el epílogo, “nunca es tarde para vivir de otro modo”. Y entre todos lo conseguiremos.

SALVA G.


Autor: Isabelle Saporta
Título: Comer puede matar
Editorial: Debate
Edición: 1ª edición, marzo de 2013
Traducción: Maria Pons Irazazábal
Número de páginas: 205 pp.
I.S.B.N. 978-84-9992-222-5

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