dissabte, 9 de juny de 2012

Poemarios de Xose López


La primera emoción que recojo al visualizar e interiorizar en mi mente el conjunto de los poemarios de Xose López, es una algazara de rubores, agitaciones y desconcierto impropio de la realidad que nos espanta de muchos otros poetas (mal bautizados, según mi opinión) conceptuales. Sin duda la singularidad del artista es algo único en cada obra y momento, pero la poesía contiene en sí misma la magia de lo universal, una sustancia que alimenta al alma, como un “ladrón” de emociones al que poco le importa descuidar las formas, o el fondo, si su realidad es regalada al mundo sin atañer valoraciones más allá de la emoción propia que se pueda obtener.

Xose López es poeta. Reconozco que jamás había leído nada de él, ni siquiera conocía de su existencia. Reconozco que “andaba” un poco desilusionado con la poesía contemporánea… salvando particularidades. Reconozco que la poesía, como alma errabunda, es una ramera que no se casa con nadie, que tiende a dejar sin aire a cualquiera que intente dibujar un hermoso horizonte a base de florituras y adornos. Pero también sé reconocer, y reconozco, el sabor apacible de la sorpresa, la enorme alegría que se siente al descubrir a un nuevo talento al que admirar, un poeta al que seguir.

Llegaron a mí estos poemarios del poeta Xose López casi como un regalo de cumpleaños. Con la misma emoción que se siente al acercarse el desconcierto a nuestros recuerdos, los fui destapando gota a gota, sin intentar desentrañar de sus versos más nada que aquello que brotara en mi interior, sin prisas. Son cinco libros, más o menos de la misma extensión, con títulos que mueven al lector a mirar a través de la imaginación del rapsoda que los lea, sea quien sea éste. Son cinco poemarios que se atreven a viajar juntos, pero separados por diferentes destinos.



El poeta López hiere con sus heridas, nos deja el amor absoluto, incauto, ingenuo, inexperto, inocente…



“(…) Confío en ti como confiaba en dios cuando creía en él...

con la intensidad de la noche que no desvanece,

 con la inmensidad de dos ojos grandes que no paran nunca de mirarme.(…)”



nos miente descaradamente, se ríe de nosotros, nos observa con una mirada a oscuras y nos habla de absurdos que también hieren…



“ (…)El divorcio era inevitable...

—no sé que hubiese ocurrido de habernos casado—. (…)”



el poeta nos “sobreavisa”, pone fin a la irrealidad, también nos llena de esperanzas, nos anima, rompe las especulaciones como sólo los poetas y la simpleza pueden hacer…



“(…) Fingidos son los besos que no se sienten. (…) “



lo reconoce, reconoce las palabras que dejan metralla en el juicio…



“ (…)Los niños humillados del mundo

no crecen como los demás niños,

ellos siempre verán humillación

en todo acto que no les satisfaga.

Lo reconozco:

pocas tragedias tienen el calibre de la aquí descrita. (…)”



pero sobretodo vive, no desmerece su vital emoción de sentir dolor, en buscarlo, en trasmitir la esencia del dolor ausente, del banal destino …



“(…) No hay peor dolor que el que no se siente,

que el que todavía está por venir,

que el que se intuye. (…)”


Ya lo he dicho alguna que otra vez, la poesía es un alma errante, y el poeta, en este caso Xose López, es su guía en este mundo de pésames y despedidas.



José Antonio Castro Cebrián


Colección de 5 poemarios:

'Para Dena Boop'
'Breves aproximaciones a alba'
'Membrillos en tumba de papel'
'Plegarias, poemas y llantos'
'La soledad de los poemas acelerados'

Autor: Xose López

Ediciones Dédalo

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada